Francisco Peralta nació en Sevilla en 1682, ingresó a la Compañía de Jesús en 1697 y llegó a la Nueva España en 1706. Fue destinado a California en 1709, y de Loreto fue enviado a la misión de San Juan Bautista Ligüig o Malibat1 (ver F 57) para ocupar el lugar de su fundador el padre Pedro de Ugarte, quien se había enfermado durante la epidemia que en aquel tiempo se extendió por casi todas las misiones de la península.
En noviembre de 1711, el padre Salvatierra mandó al nuevo misionero a Matanchel para que se encargara de carenar el barco de las misiones “El Rosario”, y que ordenase la construcción de otra embarcación que mucho se necesitaba, aunque no tenía experiencia en este tipo de asuntos2. El encargado de hacer el trabajo y sus ayudantes engañaron al misionero, le cobraron mil pesos y le entregaron la vieja embarcación igual o peor que como había llegado a Matanchel, lo que fue causa de que el viento lo hiciera encallar y quedara completamente destrozado cerca de la playa. Siguiendo las órdenes de Salvatierra, Peralta consiguió que se construyera otra nave en $22 000 pesos, pero cometió el error de ordenar el importante trabajo a la misma persona que se había encargado de “El Rosario”; después de 18 meses le fue entregada, y en ella se embarcaron los padres Clemente Guillén y Benito Guisi para California, y el padre Santiago Doye para Sinaloa, además de otros 25 hombres. El barco debía tocar Ahome o Yaqui antes de cruzar hacia California y en uno de los dos puertos desembarcar al padre Doye. Sin embargo, el viento arrastró la nave hacia Cabo San Lucas y de aquí la regresaron casi al punto de partida, se intentó la vuelta a California pero el viento empujó la embarcación a la costa cerca de Mazatlán, en donde naufragó, habiéndose ahogado el padre Guisi y otras cinco personas. Los otros 22 se salvaron de milagro después de muchas peripecias.
En 1714 Peralta dejó San Juan Bautista y su lugar fue ocupado por el padre Clemente Guillén, luego fue destinado a las misiones de Sonora, en donde sirvió en Pótam y Ráhum, desde donde envió cada vez que pudo alguna provisión a California. De Sonora el padre Peralta se fue a Zacatecas, en donde falleció en 1728.
