Antonio Ponce Aguilar

El Coronel Esteban Cantú en el Distrito Norte de Baja California. 1911-1920
Capítulo VII: 
Cantú accede al poder

Cuando el Coronel Juan Lojero, Jefe de la Guarnición Militar de Mexicali y Subjefe Político huyó a Caléxico en agosto de 1914, dejó la orden al Capitán Cruz R. Villavicencio de que licenciara las tropas, lo que provocó el miedo de la población civil en Mexicali, que ante la falta de gobierno local temía el posible advenimiento de una etapa de caos y desorden que a nadie convenía1. Sin embargo, ese vacío de poder le iba bien a las ambiciones de Cantú, ya que tal estado de cosas pudo ser una de las razones por las que en diciembre de 1914, sendas comisiones de civiles y militares se presentaran en Caléxico para pedirle que se hiciera cargo de la Comandancia Militar del Distrito; además. Desde tiempo atrás Cantú había ido propiciando las condiciones para que la ruta hacia el poder le quedara libre2.

Antes de continuar, debe recordarse que al huir el Jefe Político Baltasar Avilés, quedó interinamente al frente del Gobierno del Distrito Norte don David Zárate, de Ensenada, y ahora Cantú estaba aceptando tomar a su cargo la Comandancia Militar del Distrito de manera provisional, mientras se restablecía el orden en el país y se nombraba a una persona que lo substituyera. Fue en estas condiciones que aceptó la petición de los vecinos y les dijo que un poco más tarde iría a Mexicali a hacerse cargo de la situación.

Sin dudarlo mucho, Cantú suspendió los planes que había hecho para ir a Monterrey en donde tenía a su padre y hermanos, y poco antes de las once de la noche cruzó la frontera a Mexicali. Encontró al Capitán Villavicencio en la Guardia de Prevención, quien ya estaba enterado de los hechos, y le pidió que informara a la tropa y demás oficiales su decisión de aceptar la petición de los vecinos para hacerse cargo de las cosas, mientras se restablecía el orden en el país y surgía un gobierno legalmente constituido que designara a la persona a quien él entregaría el mando. Tal vez Cantú no pensó de momento que esa espera duraría más de cinco años.

A las ocho de la mañana del 1º de enero de 1915, el Coronel se presentó en el cuartel del 25º Batallón de Infantería en donde, además de la tropa formada con el Teniente Coronel Agustín Macías al frente, en la banqueta se encontraba un grupo de civiles. Después de escuchar un informe sobre la distribución de los oficiales y sus respectivos cuerpos de tropa en todo el Distrito, Cantú dirigió tanto a civiles como a militares un breve discurso. Sobre lo expuesto en esa ocasión, Cantú escribió en sus Apuntes históricos lo que en parte se transcribe enseguida:

…Nos ha tocado en suerte hacernos cargo de la situación en este lugar y estoy seguro de que sabremos cumplir con nuestro deber, puesto que los que estamos aquí reunidos, civiles y militares, hemos estado prestando nuestros servicios y cooperación por largos años para la conservación del orden y seguridad de esta región. Debo advertirles que la tropa de infantería está desde luego enteramente libre para dirigirse a sus hogares, en el concepto de que procuro inmediatamente la manera de pagarles sus haberes que tienen vencidos para que puedan disponer de fondos suficientes para ese fin. …Enseguida despedí a los vecinos confiándoles la comisión de colocar en el pueblo un préstamo forzoso de pronto reintegro. Nombré Subprefecto de Mexicali a Don Julio Ramírez, actualmente residente del pueblo de Ensenada, persona bastante competente. Ordené se establecieran desde luego los servicios de policía, la reorganización del 25º Batallón de Infantería y del Cuerpo Auxiliar de Caballería “Esteban Cantú” y muy especialmente las oficinas autorizadas por la ley para recaudar fondos. En 24 horas o menos se reunieron 7 500.00, siete mil quinientos dólares …Dicho préstamo se pagó al término de 28 días….3.

Cabe aclarar que el poco dinero que en ese tiempo llegó a recibirse del interior en el Distrito Norte era papel moneda impreso por la Convención de Aguas Calientes, sin valor alguno al compararse con los pesos oro nacional o los dólares norteamericanos.

Debe observarse que en ninguna parte de su exposición, el Coronel mencionó explícitamente que se hacía cargo del Gobierno del Distrito, lo que tal vez se explica porque hay que recordar que don David Zárate ocupó interinamente la Jefatura Política del Distrito al salir Avilés; sin embargo, el líder civil sabía que los militares apoyaban decididamente a Cantú, por lo que desde principios de diciembre de 1914 decidió exiliarse voluntariamente en San Diego, California, comprendiendo que no podría competir políticamente contra el coronel. En otras palabras, Cantú sabía que técnicamente el gobernador del Distrito era Zárate, aunque de hecho éste había abandonado esa función desde los primeros días de diciembre. Aun así, desde su retiro en el puerto norteamericano, meses después el tenaz don David pediría a Carranza suprimir la Jefatura Política del Distrito y establecer gobiernos civiles en Baja California; esta lucha, válida por muchas razones, se mantuvo por años siempre generada en los medios políticos de Ensenada.

Por otra parte, algunos de los antiguos partidarios de Zárate lo iban abandonando, lo que se hizo patente cuando el 22 de diciembre de 1914 todo el cabildo del puerto que era respaldado por el antiguo líder fue cambiado, ya que según la mayor parte del pueblo, los ex ediles no debían reelegirse por ir esto en contra de la no reelección de los gobernantes. De esa forma, desde el 31 de diciembre de 1914, no sólo la Comandancia Militar sino también el gobierno del Distrito Norte de Baja California quedaron de facto en manos de Cantú.

La fotografía muestra el cuartel de Tijuana en 1912, que también sirvió de cárcel. Se encontraba en la esquina de la Calle 1ª. y la antigua Avenida ‘C’.

A la tropa se le adeudaban varios meses de sueldo, por lo que los soldados fueron dejados en libertad de causar baja o permanecer como parte de la guarnición de la plaza, en la inteligencia de que sus haberes serían cubiertos a la brevedad posible, lo que se hizo efectivo.

Cantú nombró a las personas que debían atender los servicios municipales de Mexicali, sobre todo los que tuvieran que ver con la recaudación de dinero, y resolvió en 24 horas el grave problema que había sido una de las causas del malestar popular entre los militares y empleados: la falta de pagos. Mediante un préstamo forzoso que se devolvería en un mes, el nuevo gobernante pudo reunir rápidamente los $ 7 500.00 dólares que se han mencionado, con los que se pagaron los adeudos, sobre todo los sueldos de soldados y maestros; a éstos no se les cubrían salarios desde hacía un año y medio4.

Cantú se trasladó personalmente a Tijuana y Ensenada, como ya se dijo, no sólo para pagar lo que se debía, sino para percatarse de la situación que imperaba en esos poblados, y en todo caso afianzar su gobierno de la forma más conveniente. Además, sabía que aquí el antiguo refrán que dice “El que paga manda”, podría complementarse con el otro adagio: “Santo que no es visto no es adorado”; al pagar meses de sueldos atrasados a maestros y soldados en una situación económica difícil para todos, Cantú se convertía en el hombre que a costa de lo que fuere, resolvía de inmediato el grave problema a dos de las clases sociales que más importancia e influencia podían tener en el pueblo del Distrito, y además, se hacía presente en las poblaciones fronterizas con un mensaje tácito que podría ser: Yo soy el hombre destinado… En Tijuana estaba como Comandante Militar el Teniente Coronel Justino Mendieta, quien se había distinguido como oficial del 8º Batallón de Infantería al derrotar en Tecate al magonista Luis Rodríguez el 17 de marzo de 1911, lo que debe haber servido para afianzar la identificación de ideas entre los dos oficiales, dado el repudio que siempre manifestó Cantú por los anarquistas.

Fotografía de turistas en Tijuana, en 1915. Cantú debe haberse percatado personalmente de la importancia que tenían los ingresos que dejaba el turismo en la ciudad.

Ausentes Zarate y Avilés, el 1º de enero de 1915, con el apoyo del General Francisco Villa que era en ese tiempo Jefe del Ejército de la Convención de Aguas Calientes, y contando con las simpatías del pueblo y el ejército, el Coronel Esteban Cantú asumió oficialmente el cargo de Jefe Político y Comandante Militar del Distrito Norte de la Baja California, al tomarle la protesta el Presidente Municipal de Mexicali, Francisco Montejano, según acta levantada en esa fecha, una copia de la cual se anexa en el apéndice de esta obra.

A pesar de que el acta mencionada señala que Cantú fue nombrado por Villa desde el 1º de enero de 1915, esa designación debe haber sido oficiosa o verbalmente por conducto de alguna persona, pues el mensaje escrito por el cual el llamado Centauro del Norte le dio el poder, fue enviado desde Aguas Calientes con fecha 20 del mes y año señalados. El mensaje en cuestión decía:

En vista de las razones que expone en su telegrama del día 17 y en atención a los méritos y servicios que ha prestado a nuestra causa, sírvase hacerse cargo, desde luego, de la Comandancia Militar y Jefatura Política del Distrito Norte de la Baja California. Los actos de usted me merecen entera confianza y por consiguiente no hay necesidad de que sean inspeccionados como usted lo desea.5

Sin embargo, la subordinación de Cantú a Villa y su reconocimiento como jefe duraría tanto como la fortuna militar del general.

Fotografía del General Francisco Villa, que supuestamente representa su entrada a Torreón, aunque se ha comprobado que fue tomada posiblemente en Ojinaga o cerca de allí en 1914.

Una de las primeras disposiciones de Cantú como gobernante fue cambiar de hecho la sede de la Jefatura Política de Ensenada a Mexicali, según lo dice en sus Apuntes históricos, debido a que además de ser la ciudad que prometía producir mejores entradas al Erario Nacional así como al Gobierno del Distrito y Ayuntamientos, exigía una estricta vigilancia en la línea divisoria para evitar la entrada de contrabandos y la necesidad de perseguir las frecuentes pequeñas partidas de filibusteros… 6.

Aunque la mayor parte de los autores dan el mes de diciembre de 1914 como fecha del cambio de capital en el Distrito Norte de Ensenada a Mexicali, cuando Cantú hizo el viaje a Tijuana y al puerto para pagar los adeudos a tropa y empleados, oficialmente el movimiento ocurrió hasta octubre de 1917, cuando mandó una circular a todas las dependencias del Distrito que decía7:

Con fecha de hoy queda establecido en esta población el Gobierno del Distrito, por convenir así a los intereses generales del mismo.

Lo comunico a usted para su conocimiento y fines consiguientes, reiterándole mi consideración.

Constitución y Reformas.

Mexicali, Baja Cfa., 4 de octubre de 1917

El Gobernador del Distrito

Esteban Cantú

A pesar de lo dicho, en varias ocasiones Cantú llegó a utilizar provisionalmente como cabecera del Distrito a las tres poblaciones más importantes de la región, y fue hasta el 4 de octubre de 1917 cuando el coronel dictó la circular número 41 ya mencionada. De esta forma, se llevaba a cabo uno de los movimientos clave para que en un futuro próximo, la residencia del poder ejecutivo fuera la zona de mayor producción y dinamismo económico en la Baja California, lo que fortalecería el gobierno del Coronel y le facilitaría su proyecto de gobierno en el que destacaban fuertes inversiones en obras de beneficio social.

Antiguo cuartel de la Compañía Fija de Ensenada, convertido actualmente en museo.

A la astucia política de Cantú no escapaba el hecho de que viviendo en donde está el dinero, éste se recauda más fácilmente, y donde se dan las acciones de más trascendencia política está la oportunidad de destacar. Tan sólo estas consideraciones inclinaron la balanza para que la capital del Distrito quedara en Mexicali, lo que fue un golpe casi letal para Ensenada, a pesar de los esfuerzos que se hicieron para reactivar el desarrollo económico en la región costera. Ya para entonces al hermoso puerto empezaba a llamársele La Bella Cenicienta, nombre cuya autoría se atribuye a don David Zárate.

Por lo expresado hasta ahora, puede decirse que Cantú llegó al gobierno del Distrito por petición popular, pero también recibió esa designación oficialmente del General Francisco Villa en enero de 1915. Es verdad que no hubo un sufragio organizado o procedimiento democrático que determinaran el ascenso de Cantú al gobierno del Distrito Norte, pero hay que admitir que buena parte del pueblo, sobre todo el de Mexicali y la totalidad de los militares lo llevaron al poder, a lo que se agrega como se ha venido diciendo, el nombramiento que le otorgaba Francisco Villa, el hombre fuerte de la Convención de Aguas Calientes. Ésta caería poco después, de lo cual se hablará más adelante, y un giro completo en la fortuna militar del Centauro del Norte lo llevaría con el tiempo a la rendición de las armas al Presidente Adolfo de la Huerta.

Ensenada a principios del siglo XX era la capital y ciudad más importante del Distrito Norte de la Baja California

Cuando Venustiano Carranza fue electo Presidente de la República el 1º de mayo de 1917, Cantú le envió un telegrama desde Ensenada para felicitarlo, pidiéndole que se sirviera designar a una persona que lo substituyera8. Sin embargo, Carranza reconoció a Cantú como gobernador del Distrito al ser informado sobre la estabilidad social y progreso del lejano territorio que estaba bajo su mandato; además, en esa decisión pudo haber influido de alguna manera José T. Cantú, hermano del coronel, que era un amigo muy cercano y de toda la confianza de don Venustiano.

Venustiano Carranza reconoció el gobierno de Cantú


  1. Los habitantes de Mexicali tenían razón al temer que sin un gobierno de mano firme y un destacamento militar bajo las órdenes de un oficial capaz, la delincuencia se desatara en la región, como estaba precisamente a la llegada de Cantú, quien tuvo que dedicar bastante tiempo y esfuerzo en aplacarla. ↩︎

  2. Desde la época de don Porfirio Díaz y después durante la revolución mexicana, la mayor parte de los gobernantes de los estados del país eran militares, por lo que resulta lógico que Cantú, siendo desde su arribo a la Baja California el oficial destacado en la región de mayor dinamismo económico y migratorio, contemplara la posibilidad de convertirse en el próximo jefe político. ↩︎

  3. Cantú, Apuntes históricos, op.cit., p. 39. ↩︎

  4. Debe aclararse que Cantú pagó el dinero antes de que venciera el plazo. ↩︎

  5. Bernal, op.cit., p. 120. ↩︎

  6. Cantú, Op. Cit., p. 39. ↩︎

  7. Ver copia del documento original en el apéndice que aparece al final del libro. ↩︎

  8. Conduciéndose con astucia política, el coronel Cantú nunca exhibió abiertamente sus aspiraciones al poder, y cuando se dirigió al general Francisco Villa y después a don Venustiano Carranza fue claro en su petición de que se nombrara a otra persona o se evaluara su actuación como gobernante provisional del Distrito antes de confirmarle el cargo. Por otra parte, el interés auténtico o ficticio de Cantú por pagar a tiempo a soldados y empleados del gobierno, incluyendo a los maestros, fue una característica permanente durante su administración, que contribuyó a la popularidad que en lo general el joven gobernante tuvo de parte del pueblo hacia su gobierno. ↩︎