En 1914 la Comandancia Militar del Distrito Norte dependía de la Primera Región Militar, con sede en Torín, Sonora, de la cual era jefe el General José María Maytorena, Gobernador del estado. Fue en estas condiciones que, por disposición de Francisco Villa1, el gobernador mencionado nombró el 3 de septiembre de 1914 al Mayor Baltasar Avilés para relevar a David Zárate como Jefe Político y asumir la comandancia militar del Distrito Norte de Baja California. La orden más importante que traía el militar sinaloense era hacer oficial la rendición de las fuerzas antes federales en el lejano territorio, lo cual era un protocolo que no presentaría ningún problema serio, dado que Cantú y Tenorio eran partidarios del General Villa2.
Al llegar al Distrito Norte, Avilés llamó al Coronel Esteban Cantú a una reunión en Caléxico, California3, el 12 de septiembre de 1914, en la que también estuvo presente el General Felipe Ángeles4, y se llegó a los siguientes acuerdos esenciales que se anotan enseguida:
- Se hacía oficial el reconocimiento del gobierno a las tropas antes federales y ahora incorporadas al ejército revolucionario destacadas en el Distrito.
- Las guarniciones seguirían destacadas en los mismos lugares, la de Cantú en Mexicali, la de Fidencio González en Tijuana y la de Fortunato Tenorio en Ensenada. Cabe aclarar que Tenorio muy pronto se fue a Sonora en donde se unió a las fuerzas villistas.
- Se reconocerían los grados de los oficiales.
- El Comandante Militar del Distrito Norte de la Baja California sería nombrado por el Jefe de la División del Norte, de entre los oficiales que había en las mencionadas guarniciones.
El asunto que se menciona al último fue importante para las aspiraciones de poder que indudablemente animaban a Cantú, ya que sería él quien quedaría como Comandante Militar, y Avilés sólo retendría el mando político. Por otra parte, el nuevo gobernante decretó el 4 de noviembre de 1914 que la Sección de Mexicali pasara a ser municipio5, lo que abrió el camino para que poco después el nuevo municipio del Distrito Norte de Baja California, pasara a ser su capital, en lugar de Ensenada, como se verá más adelante.
Con el objeto de dar la bienvenida al Mayor Baltasar Avilés, el gerente de la California-Mexicali Land Company, Walter Bowker, ofreció una recepción en su residencia de Caléxico, cruzando la línea fronteriza. Entre los invitados al banquete estaban además de algunos ayudantes del homenajeado, el General Benjamín Viljoen, sudafricano que había luchado en la Guerra de los Boers, y que por un tiempo fue consejero militar de Francisco I. Madero; Esteban Cantú y un intérprete.
El ambiente era agradable, y después de las palabras que suelen decirse en estos casos, y terminada la comida, los invitados salieron del comedor a los corredores de la casa para charlar más informalmente. Cantú vio que salían conversando animadamente Viljoen y Bowker, y se
aproximó para saludar al sudafricano en los momentos en que Bowker se retiraba para traer unos puros cuando su interlocutor estaba de espaldas. Viljoen, dirigiendo su vista hacia Mexicali, siguió hablando creyendo que aún lo escuchaba Bowker, y dijo: “Muy bonitas tierras, Mr Bouker, pero no para hacer una revolución”. A estas palabras, Cantú respondió, “¿Cuál revolución, mi General?”. Viljoen se sorprendió al darse cuenta que quien lo escuchaba no era la persona con quien había iniciado la charla, no contestó directamente la pregunta y le restó importancia al asunto. El mayor, sin embargo, aprovechó la ocasión para decirle: Estoy al tanto de las pretensiones de estos señores, y estamos listos, esperando que pasen a territorio mexicano para darles la lección que se merecen.6

General Benjamín Viljoen
De esta manera, por si acaso, Cantú advertía al sudafricano que de estar planeando una intervención contra el Distrito Norte, las fuerzas nacionales estarían listas para rechazarla. Esto era cierto, pues las tropas de Cantú ya estaban para entonces bien organizadas y pertrechadas, lo cual se había demostrado apenas un año antes cuando derrotaron a fuerzas revolucionarias contrarias al gobierno del tirano Huerta, lo que le valió a Cantú el ascenso a Coronel y la medalla de que se ha hablado.
Es difícil saber si aquellos hombres pensaban realizar algún ataque formal a territorio nacional en Mexicali, y hasta dónde pensaban llegar en su proyecto, si es que lo tenían, lo cierto es que de momento, Viljoen mostró bastante cordialidad hacia Cantú, a quien pasaba a saludar frecuentemente acompañado de su esposa, y finalmente se ausentó, según él, para atenderse un problema de salud. Con todo y lo que se ha mencionado, pocos días después de la reunión en casa de Bowker, Cantú fue tiroteado por desconocidos desde el lado americano, a pesar de que, como se ha mencionado antes, allá había un numeroso contingente de soldados norteamericanos que no impidió la balacera.
Poco después, el Mayor Baltasar Avilés sería uno de los protagonistas en otro intento organizado en los Estados Unidos para derrocar el gobierno de Cantú en Baja California, lo cual se menciona más adelante.
El pacto que firmaron Avilés y Cantú favorecía a éste, esencialmente porque el poder militar estaba en sus manos al quedarse al frente de 500 hombres, mientras que el jefe político sólo tendría bajo su mando a 150 soldados en Ensenada. El número relativamente elevado de tropas que llegó a mandar Cantú se debió seguramente a la integración del Cuerpo Auxiliar de Caballería Esteban Cantú, que se sumaba al 25º Batallón de Infantería bajo sus órdenes. Además, se le allanaba más el camino para afianzar su dominio en el Distrito Norte porque Fortunato Tenorio se iría a Sonora para pelear al lado de Francisco Villa.
Para favorecer a la gente más pobre y al pueblo en general, el nuevo jefe político autorizó la libre importación de artículos de primera necesidad, y dispuso que la pesca y explotación de recursos marítimos fuera libre de cualquier pago para los mexicanos en aguas del Distrito, no así para los extranjeros, a quienes asignó altas cuotas. Pero tanto o más importante que lo ya dicho, fue la creación de la Municipalidad de Mexicali el 4 de noviembre de 1914, cuya categoría política anterior era de Sección Municipal, con lo que se abrió la posibilidad de que la capital del Distrito pasara de Ensenada a Mexicali, como se hizo al poco tiempo, lo que favorecería la situación política de Cantú, cuya principal área de influencia se encontraba en este poblado.
El 4 de noviembre de 1914, Avilés convocó a elecciones para el primer ayuntamiento que tendría Mexicali, las cuales se efectuaron el primer domingo de diciembre de 1914. En aquellos comicios resultó electo Primer Regidor o Presidente Municipal de Mexicali el señor Francisco L. Montejano, que junto con los demás funcionarios tomó posesión de su cargo el 1º de enero de 1915.
A pesar de su buena labor como gobernante, Avilés cometió el error de pasar mucho tiempo en la ciudad de San Diego, con el consecuente descuido de su gobierno; no gozaba de las simpatías de muchos ensenadenses debido al hecho de que al crearse el ayuntamiento de Mexicali había reducido la importancia de Ensenada, y los militares apoyaban a Cantú, con quien el jefe político tenía constantes dificultades.
El pretexto para que la situación culminara con la deposición de Avilés fue la siguiente: el Jefe Político recibió orden del gobierno convencionista para que enviara tropas del Distrito Norte a Guaymas, en apoyo de las fuerzas villistas, por lo que se dispuso el embarque de casi todas las tropas del 25º Batallón de Infantería en el vapor “Manuel R. Díaz”, bajo el mando del Coronel Cervantes, mientras que la Compañía Fija de Ensenada, a las órdenes del Teniente Coronel Tenorio, abordó el vapor “Mazatlán”. Avilés pensó que con el cumplimiento de esa orden, el poder de Cantú se neutralizaba en buena parte al quedar con muy pocos soldados a su mando.
Cuando los barcos se dirigían a su destino, se cruzaron con un vapor norteamericano, cuyo capitán hizo saber a los oficiales mexicanos que poco tiempo antes habían visto al cañonero “Vicente Guerrero” dirigiéndose a Ensenada. Tenorio y Cervantes pensaron que el cañonero venía con algún plan de ataque, por lo que decidieron regresar. Los comandantes de la tropa desembarcaron para conferenciar con Avilés, pero éste los apresó y los conservó como rehenes, temiendo un ataque de aquellos hombres fieles a Cantú. Los oficiales aprehendidos eran el Capitán José L. Escudero, el Mayor Hipólito Barranco, el Teniente Coronel Cervantes y el Coronel Jáuregui. El Capitán Ortiz, que había quedado al frente de los soldados embarcados, se hizo a la mar por breve tiempo,y esa misma noche desembarcó en Punta Banda para manifestar su adhesión a Cantú. En el punto número tres del parte rendido en relación con estos acontecimientos, el oficial expresó: TERCERO.- Una vez efectuado el desembarco, ponernos por conducto del Jefe del Sector Tijuana a las órdenes del C. Coronel Esteban Cantú [ya no de Avilés], Comandante Militar del Territorio, que reside en Mexicali.7 Avilés, mientras tanto, sabiendo que la hora final de su gobierno había llegado, recogió en la Recaudación de Rentas todo el dinero que pudo y escapó a Tijuana a donde también fueron llevados los rehenes. Cantú se había opuesto a que las tropas locales salieran del Distrito, en donde su presencia era indispensable para la conservación del orden social y la soberanía del Distrito, así como para sostener una posición de fuerza que le permitiera después aspirar al poder como gobernador.
Cantú regresó a Mexicali a petición de los vecinos y militares locales, de lo cual se habla más adelante, y cuando supo de los hechos mencionados, después de organizar provisionalmente la situación militar y civil en el poblado, salió a principios de diciembre de 1914 rumbo a Tijuana vía Tecate, con alguna tropa para liberar a los rehenes traídos de Ensenada por soldados de Miguel Santacruz, y dinero para pagar a ejército y empleados los adeudos pendientes. La plaza estaba ocupada por algunas fuerzas del 25º batallón que mandaba el Teniente Coronel Justino Mendieta8, subordinado de Cantú; éste fue muy bien recibido en Tecate, y de allí se comunicó a Tijuana con Santacruz, a quien ordenó liberar de inmediato a los rehenes. Posiblemente así se hizo, pero cuando llegó a Tijuana, los soldados de Santacruz estaban formados y dispuestos a entrar en combate, ubicándose cerca de la línea internacional; las fuerzas procedentes de Mexicali a cuyo frente iba el Coronel Cantú sabían que deberían tener cuidado en no disparar hacia el norte, pues un buen número de norteamericanos se habían situado en lugares altos, en territorio de los Estados Unidos, a fin de contemplar el encuentro armado que parecía inminente. Pero entre las tropas de Santacruz había soldados veteranos que habían servido a las órdenes del Coronel y tenían ciertas reservas. De pronto, un curtido sargento reconoció a su antiguo comandante y exclamó, Qué combate ni qué combate. Es mi Coronel Cantú, muchachos. ¿Cómo vamos a pelear con él? ¡Viva el Coronel Cantú…! Y lo que parecía un sangriento encuentro armado se convirtió en abrazos entre los soldados de los dos bandos.
Avilés huyó a San Diego, por lo que en sesión extraordinaria llevada a cabo el 30 de noviembre de 1914, el Ayuntamiento de Ensenada acordó que el cargo de Jefe Político fuera ocupado por David Zárate. Sin embargo, la verdadera fuerza militar y política quedaría muy pronto en el Coronel Esteban Cantú Jiménez. El exilio de Avilés en San Diego fue ejemplo que poco después también siguió Zárate, aunque por motivos diferentes, ya que don David y sus amigos sintieron que no podrían contar con elecciones limpias o con el respeto a la voluntad popular, aunque la verdad es que en cualquier caso, pareciera que Cantú hubiera triunfado para ocupar la gubernatura.
Desde San Diego, Zárate y sus amigos siguieron luchando por su causa, que esencialmente demandaba gobiernos civiles para el Distrito Norte, la designación democrática de los jefes políticos, la no injerencia de éstos en los asuntos municipales internos, y la distribución equitativa de los impuestos recaudados en casinos y centros de vicio. Sus inquietudes las manifestaron desde San Diego en el periódico “El Demócrata del Norte” con ataques constantes al gobierno de Cantú, aunque éste, al parecer, hacía que se confiscaran los impresos antes de que entraran en circulación9.

En esta imagen aparecen los integrantes del cabildo de Ensenada en 1903.
Sentados de izquierda a derecha, Francisco Andonegui, Gabriel Victoria, David Zárate, Arturo Padilla, Eulogio Romero, y de pie Cruz Castro. Fotografía tomada de Fundadores, fasc. 10, 1999, Cort. Elisa Villavicencio.
Avilés no se conformó fácilmente con la humillación que acababa de sufrir, por lo que con la ayuda de sus amigos Jerónimo Sandoval y Francisco Ayón, se propuso recuperar el poder para lo cual trató de organizar en territorio norteamericano una fuerza con la que atacaría Mexicali, que ya era la capital del Distrito. Otros de los conspiradores fueron Walter Bowker, gerente de la “California-Mexico Land and Cattle Company”, Benjamín J. Viljoen, subgerente de esa compañía, Charles Guzmán, negociante de bienes raíces en Los Ángeles y con propiedades a lo largo de la frontera, y Harry Chandler, al frente de los americanos y que apoyaba el plan, según se dijo, a cambio de que Avilés, al triunfo de su causa, protegiera sus propiedades en el Valle de Mexicali contra las medidas agrarias del gobierno de Venustiano Carranza, y que condonara los impuestos que adeudaba al gobierno del Distrito.
En febrero de 1915, todos los cabecillas mencionados fueron capturados por autoridades norteamericanas bajo el cargo de haber violado las Leyes de Neutralidad del país, aunque las pruebas aportadas no fueron suficientes para establecer total culpabilidad y fueron dejados en libertad10. Como se verá más adelante, a solicitud de pueblo y ejército, aprovechando la gran simpatía con que contaba principalmente en las fuerzas armadas, Cantú tomó prácticamente las riendas del gobierno del Distrito Norte de Baja California desde diciembre de 1914, logrando así una aspiración que debió haber tenido desde pocos días después de su llegada a la Baja California en 1911.
En los meses finales de 1914, Francisco Villa era el hombre del momento en México por sus brillantes victorias militares en diversos lugares del país. ↩︎
El nombramiento a favor de Avilés decía: Autorizado por el señor General Francisco Villa, tengo a bien nombrar a Ud. Jefe Político y Comandante Militar del Distrito Norte de la Baja California, dándole facultades inherentes a dicho cargo, y la de intervenir en la rendición de las fuerzas federales existentes en dicho Distrito, conforme a las instrucciones comunicadas al Comandante de aquella por el propio General Francisco Villa. Compendio histórico-biográfico de Mexicali. Celso Aguirre Bernal, p. 105. Mexicali, 1966. ↩︎
En los tiempos de que se habla, era común que reuniones de carácter oficial se llevaran a cabo por funcionarios civil es y militares mexicanos en Caléxico o San Diego, por ofrecer estos lugares la comodidad y seguridad necesarias. ↩︎
El General Felipe Ángeles fue el artillero más famoso de la División del Norte que mandaba el General Francisco Villa, de quien fue consejero. Participó en las batallas de Torreón, San Pedro de las Colonias, Paredón y Zacatecas. Murió fusilado en Chihuahua por orden del gobierno de Carranza el 26 de noviembre de 1919. ↩︎
En la p. 40 de sus “Apuntes históricos de Baja California Norte”, Cantú dice que él formó los ayuntamientos de Mexicali, Tecate y Tijuana, pero oficialmente fue el Mayor Baltasar Avilés quien decretó en el caso de Mexicali el cambio de Sección de Mexicali a Municipalidad, aunque sí es probable que haya influido para que el recién nombrado jefe político emitiera el decreto del 4 de noviembre que dice en parte: ...BALTASAR AVILÉS, Jefe Político del Distrito Norte de la Baja California. DECRETA: PRIMERO.- Se erige en Municipalidad, correspondiente a este Distrito Norte de la Baja California, la hasta hoy conocida por Sección de MEXICALI Publicado en el Periódico Oficial del 20 de noviembre de 1914, Tomo XXVII, Número 68. ↩︎
Apuntes históricos de Baja California, Cantú, op.cit., p. 28. ↩︎
Aguirre Bernal, op. cit., p. 111. ↩︎
Justino Mendieta, siendo capitán del octavo batallón de infantería que había sido mandado a Baja California para combatir a las fuerzas magonistas, tomó la población de Tecate el 17 de marzo de 1911, arrasando a los anarquistas que comandaba el oficial magonista Luis Rodríguez. ↩︎
“Los gobiernos civiles en Baja California, 1920-1923”, Marco Antonio Samaniego López, p. 34. ↩︎
Documentos y recortes de prensa relacionados con el proceso judicial contra Avilés y sus supuestos cómplices, 14 de enero de 1915 al 9 de octubre de 1916, en AHGE / RM, así como “U. S. Department of Justice, General Records of the Department of Justice, Record Group 60, National Archives and Records Service, Washington D.C.”. Cita de Lawrence D. Taylor Hansen en “La Revolución Mexicana y el surgimiento del Estado de Baja California, 1916-1952”. ↩︎