…Que los intelectuales no digan en tono de conmiseración que “el ingenuo pueblo de la frontera fue engañado por el gobierno porfirista para que llamara filibusteros a quienes les traían un modelo social novedoso”, porque cuando la gente se unió para defender su espacio vital, no se ocupó en sopesar los males de la dictadura contra las teorías de Kropotkin y Bakunin, ni tuvo tiempo para hacer una reflexión semántica sobre el término filibustero, sino que todos concentraron sus fuerzas para luchar contra el ataque de un grupo de mexicanos y norteamericanos anarquistas, estos últimos reconocidos por su aspiración de siempre para apoderarse de la Baja California….
El liberalismo contra la dictadura
Desde 1892, Ricardo Flores Magón había sido encarcelado por participar en una manifestación estudiantil en contra del gobierno, un año después escribió en el periódico “El Demócrata”, que fue cerrado por las autoridades, y en 1900, junto con su hermano mayor Jesús, fundó el periódico “Regeneración” que por muchos años, aunque con períodos de obligado silencio, fue el órgano de divulgación y propaganda de sus ideas liberales en contra de la dictadura de Porfirio Díaz.
Perseguido por el gobierno, Ricardo y su hermano Enrique huyeron a Laredo, Tejas, en donde reiniciaron la publicación del periódico, pero ante el hostigamiento de las autoridades norteamericanas se vieron obligados a cambiarse a San Luis Missouri, y fue en esta ciudad en donde, junto con Juan Sarabia, Antonio I. Villarreal, Librado Rivera, Manuel Sarabia y Rosalío Bustamante, proclamaron el 1º. de julio de 1906 el programa del Partido Liberal y su “Manifiesto a la Nación”, en donde se hacía un análisis completo de la situación política y social del país, proponiendo, además, las soluciones a los graves problemas que lo afectaban. El documento llegó clandestinamente a los centros de trabajo y clubes liberales de numerosas ciudades del país, y después su contenido seguramente influyó en quienes participaron en la elaboración de los más importantes artículos de la Constitución de 1917. El manifiesto denota que quienes lo hicieron estaban bien enterados de los problemas nacionales, y que sabían cuáles eran las medidas económicas que debían aplicarse para elevar el nivel de vida de los mexicanos. Es importante transcribir parte de su contenido para compararlo con el extremismo ideológico al que llegó el magonismo unos cuatro años después, que en su apartado número 34 expresa:

Ricardo Flores Magón y su hermano Enrique. Desde 1900, Ricardo atacó en su periódico Regeneración a la dictadura de Porfirio Díaz
Los dueños de tierras están obligados a hacer productivas todas las que posean…, y el 37 señala:
… El Estado creará o fomentará un Banco Agrícola que hará a los agricultores pobres préstamos con poco rédito….1; en donde se acepta tácitamente la propiedad privada de tierras en cualquier extensión, con tal que sean productivas; y la existencia del estado como rector de la economía, tendencias éstas muy diferentes y aun opuestas al anarquismo que posteriormente proclamaría.
El gobierno de Porfirio Díaz había contratado a la agencia de detectives Pinkerton para que detuviera en los Estados Unidos a mexicanos antigobiernistas que huyeran a aquel país, la agencia se jactaba de haber capturado y deportado a México a 180 revolucionarios, y en agosto de 1907, el detective Thomas H. Furlong y la policía de Los Ángeles arrestaron por violación a las leyes de neutralidad de los Estados Unidos, a Ricardo Flores Magón, Librado Rivera y Antonio I. Villarreal, quienes cumplieron su sentencia primero, en la prisión de Yuma, y luego en Florence, Arizona, después de lo cual regresaron a Los Ángeles.
Del liberalismo al anarquismo. ¿O anarquismo desde siempre?
En Los Ángeles volvieron a editar “Regeneración”, y para entonces, el pensamiento de Flores Magón respecto al maderismo triunfante se transformó de tolerancia en franco repudio,
…Derramar sangre para llevar al poder a otro bandido es un crimen…, decía, y su línea política se fue inclinando poco a poco al anarquismo. La verdad es que los hermanos Flores Magón, Librado Rivera y Praxedis Guerrero, desde 1908 habían optado secretamente por el anarquismo, para lo cual removieron de sus puestos a Antonio I. Villarreal y a Manuel Sarabia, por ser socialistas moderados.
El 13 de junio de 1908, Ricardo escribió a su hermano Enrique y a Praxedis Guerrero2 una carta en la que en parte les decía: Todo se reduce a mera cuestión de táctica. Si desde un principio nos hubiéramos llamado anarquistas, nadie. nos habría escuchado. Sin llamarnos anarquistas hemos ido prendiendo en los cerebros ideas de odio contra la clase gubernamental y eso se ha conseguido sin decir que somos anarquistas….Todo es, pues, cuestión de táctica.3.
En realidad, Flores Magón era admirador del anarquista ruso Pedro Kropotkin, una de cuyas obras traducida al español, “La Conquista del Pan”, fue repartida por el revolucionario mexicano entre los seguidores de sus ideas, y el lema “Tierra y Libertad” se lo apropiaron los magonistas de los campesinos rebeldes rusos narodnikis; años después esa frase sería el grito de guerra de los zapatistas en el estado de Morelos.
Pero no fue sino hasta el 23 de septiembre de 1911, cuando Ricardo Flores Magón publicó en Regeneración un manifiesto que decía: Contra el capital, la autoridad y el clero, el partido Liberal Mexicano tiene enarbolada la bandera roja en los campos de la acción en México no hay que limitarse a tomar tan sólo posesión de la tierra y de los implementos de agricultura: hay que tomar resueltamente posesión de todas las industrias por los trabajadores de las mismas, consiguiéndose de esa manera que las tierras, las minas, las fábricas, los talleres, las fundiciones, los carros, los ferrocarriles, los barcos, los almacenes de todo género y las casas queden en poder de todos y cada uno de los habitantes de México, sin distinción de sexo. Todo lo que se produzca será enviado al almacén general en la comunidad del que todos tendrán derecho a tomar todo lo que necesiten, según sus necesidades, sin otro requisito que mostrar una contraseña. Lo mismo que se dice del trabajo en común de la tierra, puede decirse del trabajo en común de la fábrica, del taller, etc.; pero cada quién, según su temperamento, según sus gustos, según sus inclinaciones podrá escoger el género de trabajo que mejor le acomode con tal de que produzca 4.
Aprovechando la rebelión del 20 de noviembre de 1910, los magonistas trataron de levantarse en armas contra la dictadura en diversas partes del país, pero sin unirse a los maderistas; no tuvieron mucha suerte, y en algunos casos sus dirigentes fueron aprehendidos por el propio Madero, lo que provocó más enconados ataques del jefe liberal en contra del líder de la revolución mexicana, a quien calificó de burgués y oportunista. Este radicalismo en la política magonista pudo ser una de las causas por las que varios de sus colaboradores prefirieran sumarse al maderismo.
Se ha dicho que la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (o en lo sucesivo, Junta del Partrido Liberal, o simplemente La Junta), decidió atacar a la dictadura de Porfirio Díaz apoderándose de Baja California porque su aislamiento y lejanía del resto del país aumentaban las posibilidades de triunfo sobre los débiles destacamentos federales de la península, cuya región fronteriza, sin embargo, quedaba cerca de Los Ángeles, base de operaciones de los magonistas. No deja de ser éste un planteamiento simplista de la situación, si se considera que la región fronteriza de la Baja California, una vez dominada por los revolucionarios, tendría precisamente en su aislamiento y falta de vías de comunicación con el resto del país un serio obstáculo para constituirse en una base desde la cual se lanzaran ataques en contra de los porfiristas, a menos que para entonces contaran con el apoyo irrestricto de los Estados Unidos, lo cual era dudoso.
Quizá con más fundamentadas razones fue la elección de la ciudad de Los Ángeles como cuartel general del magonismo, porque en el sur de California vivían en 1910 más de 33 000 inmigrantes de origen mexicano, de los que supuestamente saldrían los hombres con los cuales se formaría el ejército liberal; pero a pesar de la propaganda que se hizo, un número insignificante de mexicanos se alistaron como voluntarios para formar la expedición que atacaría a la Baja California.
Uno de los propagandistas de la causa liberal fue el escritor Jack London5, quien elaboró un documento titulado “Dear Brave Comrades of the Mexican Revolution”, que significa Queridos Valientes Camaradas de la Revolución Mexicana, el cual se repartió el 5 de febrero de 1911 al público asistente a un mitin en el “Labor Temple of Los Angeles”
El Anarquismo en México
- El anarquismo es una doctrina que preconiza la libertad absoluta del hombre, la desaparición de la propiedad privada, y una sociedad sin Estado en la cual sus integrantes mantienen la armonía y el orden sin la necesidad de las fuerzas organizadas tradicionales como son policía y ejército. Los gobiernos sólo existen para defender la injusticia, por lo que deben desaparecer.
- Siendo el hombre bueno por naturaleza, para mantener el funcionamiento de la sociedad industrial moderna, sólo se requeriría de acuerdos entre los individuos y grupos que se asociarían libremente en cada región por especialidades industriales.
- El anarquismo ha presentado diversas modalidades para el logro de sus fines, las cuales oscilan desde el pacifismo hasta las acciones violentas. El anarcosindicalismo es una variante que apoya su lucha en los sindicatos, instrumento que le permitirá llegar a una sociedad industrial pero sin un Estado rector.

Proudhon y Kropotkin, idólogos del anarquismo que influyeron en Ricardo Flores Magón
- Aunque se encuentran precursores del anarquismo desde la época de los griegos, con Zenón (342-270), su primera exposición moderna la hizo el inglés William Godwin en 1793, en su “Enquiry Concerning the Principles of Political Justice” (Investigación Relativa a los Principios de la Justicia Política), pero fue en el siglo XIX cuando surgieron los más conocidos proponentes del anarquismo; el escritor francés Pierre Joseph Proudhon adoptó el término anarquismo en su obra “¿Qu’est-ce que la Propriété?”, (¿Qué es la Propiedad?); el ruso Mikhail Bakunin, contemporáneo y oponente de Karl Marx, organizó la Internacional Anarquista, y fue enemigo irreconciliable del Estado; y el príncipe Pedro Kropotkin aportó sus ideas en varias obras como “La Ayuda Mutua, un Factor en la Evolución”, y declaraba que “un solo hecho hace más propaganda que mil folletos”, con lo cual aceptaba la acción violenta como recurso válido para lograr los objetivos del anarquismo.
- En 1905, un grupo anarcosindicalista fundó en Estados Unidos la “Industrial Workers of the World”, o I.W.W.6, que años después apoyaría a Ricardo Flores Magón en su intento de posesionarse de la Baja California como parte de su lucha contra la dictadura de Porfirio Díaz, además de que intervinieron en la organización de los ferrocarrileros mexicanos y los mineros de Cananea.

General Emiliano Zapata, cuyo secretario de agricultura en Morelos en 1915, Manuel Palafox, aplicó un sistema socialista en las comunidades agrícolas del estado. Fue quizá lo que más se aproximó al anarquismo en la revolución campesina de México, aunque siempre hubo diferencias fundamentales
- En México, el anarquismo tuvo manifestaciones importantes desde 1860, y de alguna forma influyó en las ideas revolucionarias de principios del siglo XX. Algunos de los inmigrantes españoles que arribaron al país de 1887 a 1900 contribuyeron a su difusión.
- Fue Plutarco Rhodakanaty, de sangre griega y austrica, quien llegó a México en 1861 para propagar un anarquismo pacifista, aprovechando la invitación que el gobierno de Comonfort había hecho a todos los extranjeros que quisieran venir al país a trabajar en la agricultura. Rhodakanaty hizo algunas publicaciones, pero fracasó en su intento de fundar una comunidad agrícola con bases anarquistas por falta de adeptos; en 1886 regreso a Europa desilusionado, aunque había logrado influir con sus ideas a algunos jóvenes como Francisco Zalacosta, Julio López Chávez, Santiago Villanueva y Hermenegildo Villavicencio, quienes después encabezaron algunos de los movimientos revolucionarios de obreros y campesinos; López Chávez y Zalacosta fueron aprehendidos y fusilados en 1869 y 1880, respectivamente.
- En el otoño de 1900, el Partido Liberal Mexicano surgió con un centenar de clubes en todo el país, influenciado en parte por el anarquismo, aunque sin una identificación plena con esta doctrina. El 5 de enero de 1901 se celebró una Convención Nacional en el Teatro de la Paz de San Luis Potosí, en la cual destacó la intervención de Ricardo Flores Magón, fustigando a la dictadura de Porfirio Díaz. Don Teodoro Flores, padre de Ricardo, había ayudado a Porfirio Díaz en la guerra contra los franceses en Oaxaca, pero al pasar los años, la admiración por su antiguo comandante de armas se tornó en odio, cuando el “Héroe de la Paz” se convirtió en dictador y tirano. Y fueron las críticas que su padre hacía al gobierno las que fueron nutriendo las mentes de Ricardo y sus hermanos Jesús y Enrique, para que aquel se convirtiera en uno de los más importantes precursores e ideólogos de la revolución mexicana.
- Quizá lo que más se aproximó al anarquismo en México fue la comuna de Zapata que se estableció en el estado de Morelos en 1915, bajo la Ley Agraria de Manuel Palafox, cuando se expropiaron los ingenios azucareros sin indemnizar a sus dueños, y todas las tierras volvieron a sus propietarios originales, los campesinos; los ingenios funcionaron bajo la administración de militares de alta graduación del ejército zapatista; sin embargo, por diversas razones, desde antes que se realizaran los ataques masivos del ejército federal contra las fuerzas zapatistas en Morelos, el experimento socialista que parecía haberse iniciado con éxito perdió vigor, sobre todo porque los campesinos se rehusaban a sembrar caña, que era la orden de las autoridades agrarias para asegurar el funcionamiento de los ingenios y el beneficio económico.
- Por lo que se ha expuesto, puede decirse que en México los movimientos revolucionarios tuvieron coincidencias con algunos de los principios anarquistas, pero la esencia de éstos nunca fue tomada por el pueblo como idea rectora en sus luchas contra la tiranía.
Ataque a Mexicali
En aquel tiempo, los rifles de segunda “Springfield” se conseguían a dos dólares y los cartuchos a medio centavo, lo cual, con la ayuda de los socialistas norteamericanos, permitió a los rebeldes adquirir el armamento necesario para iniciar su lucha. La junta liberal revolucionaria nombró jefe del conjunto armado magonista a José María Leyva, y como segundo en el mando a Simón Berthold Chacón, mexicano nativo de Nacozari, Sonora, hijo de padre alemán y madre mexicana, quien había emigrado a los Estados Unidos. El comandante revolucionario se fue a “Holtville” a esperar los recursos que tanto se necesitaban, así como la adhesión de más voluntarios para el ataque a los poblados fronterizos de la Baja California, y al poco tiempo recibió doscientos rifles y quince mil cartuchos.
Poco antes de enero, Flores Magón había enviado a varios agentes para que instigaran a la población fronteriza a una sublevación general contra el gobierno de Díaz, aunque no tuvieron éxito. Uno de ellos fue John Kenneth Turner, autor de “México Bárbaro”, quien tenía amistad con los “Industrial Workers of the World”, sindicato anarquista que se había fundado en 1905, y con los miembros del partido socialista de los Estados Unidos. Estos grupos, abiertos enemigos del sistema capitalista, aportaron su ayuda a la causa de los rebeldes; las reuniones las hacían en el local que ocupaba la I.W.W., y pronto el número de revolucionarios aumentó; en tanto que Fernando Palomares y Pedro Ramírez Caule, que habían participado en la huelga de Cananea, llegaron a Los Ángeles para sumarse al grupo y aportar sus experiencias al movimiento que se planeaba.
Flores Magón y su junta liberal revolucionaria planearon que el primer ataque lo hiciera José María Leyva sobre Mexicali, después Fernando Palomares asaltaría Tijuana, y ya controlados los principales poblados fronterizos, podrían avanzar sobre Ensenada.
Poco antes de la toma de Mexicali, en el periódico “Regeneración” se publicaron instrucciones generales del Partido Liberal a sus integrantes que estuvieran en campaña contenidas en doce párrafos. Enseguida se transcriben cuatro de ellos que permiten percibir con más claridad algunos aspectos de la causa magonista:
- Los revolucionarios respetarán á los extranjeros que sean neutrales, juzgando sólo como enemigos á los que de alguna manera se pongan á favor de la tiranía. La Revolución no es enemiga de los extranjeros á quienes considera como hermanos de los mexicanos. La Revolución, por, lo tanto, no está dirigida contra los extranjeros, sino contra los tiranos y la rapacidad de los explotadores capitalistas cualquiera que sea la raza á que pertenezcan estos últimos.
- Al tomar un lugar, ya sea por asalto, sorpresa ó capitulación, se tendrá especial cuidado en no infligir tropelías de ningún género á los habitantes pacíficos; en no permitir, ni ejecutar actos que pugnen con el espíritu de justicia que caracteriza á la Revolución. Todo indigno abuso será enérgicamente reprimido. La espada de la Revolución, será implacable para los opresores y sus cómplices, pero también lo será para los que bajo, la bandera de la libertad busquen el ejercicio de criminales desenfrenos.
- En todas partes dónde dominen las fuerzas liberales se procederá a juzgar a los que fungiendo de autoridades han oprimido al pueblo aplicándoseles las penas que por sus crímenes merezcan.

Coronel Celso Vega
- Para evitar choques con las fuerzas maderistas, los grupos liberales deberán tratar con toda corrección á los grupos maderistas tratando de atraerlos bajo la bandera liberal por medio de la persuasión y de la fraternidad. La cansa del Partido Liberal es distinta de la causa maderista, por ser la liberal la causa de los pobres; pero en caso dado, ya sea para la resistencia como para el ataque, pueden combinarse ambas fuerzas y permanecer combinadas por todo el tiempo que dure tal necesidad.7
A pesar de esta última recomendación, poco después la brecha entre el magonismo y el maderismo seguiría abriéndose indefinidamente.Tratando de aumentar las posibilidades de triunfo, los indígenas cucapá Camilo Jiménez y Antonio Cholay llevaron a cabo labores de reconocimiento y espionaje en Mexicali, lo que permitió a Leyva conocer con anticipación el número de policías que resguardaban el poblado y los presos que había en la cárcel, todo lo que después se conoció por una carta que se le encontró al cadáver de Jiménez cuando murió en el combate que sostuvieron los magonistas con las tropas del Coronel Celso Vega.
Los revolucionarios se dirigieron a la frontera, sin dificultad pasaron en carro los rifles y parque que habían recibido, los escondieron en la Laguna Salada, y esperaron, ya en lado mexicano, a otro grupo que los encontraría allí, a unos 14 Km. de Mexicali. Estuvieron en el lugar de la noche del 27 de enero al 28; hay quienes dicen que nunca llegó el apoyo esperado, aunque Blaisdell afirma que sí llegaron doce hombres a reforzarlos, el caso es que Leyva se decidió a atacar el poblado, lo que hizo el 29 de enero de 1911 al frente de diecinueve rebeldes, todos mexicanos según opinión generalizada, aunque algunos testimonios mencionan un número mayor incluyendo algunos estadounidenses 8; uno de los cuales sería el de nombre John W. Bond, miembro de la I. W .W.. Sin encontrar resistencia, ya que los pocos policías que había huyeron al poblado norteamericano de Caléxico, los magonistas se posesionaron de Mexicali, que en esa fecha tenía unos 300 habitantes 9, y sólo capturaron al subprefecto político Gustavo Terrazas, quien fue obligado a entregar el dinero, al administrador de la aduana Cosme A. Muñoz, y a tres celadores; el alcaide de la cárcel José Villanueva fue asesinado porque se negó a entregar las llaves para liberar a los presos10, algunos de los cuales se sumaron a los rebeldes. Los relatos de viejos residentes de Mexicali, recopilados por el señor Enrique Estrada Barrera en su libro Pioneros de Mexicali, reflejan lo que mucha gente vivió a la llegada de los magonistas. De don Alfredo Monreal Romero es el siguiente:

Los hombres de esta fotografía estuvieron en Mexicali en 1911, tratándose quizá de nuevos voluntarios que llegaron después del 29 de enero
…Cuando llegaron los filibusteros en 1911, eran como las tres de la tarde cuando llegaron a la casa y nos dijeron que nos saliéramos….Eran los mismos magonistas, nomás que venía una revoltura de gringos que hasta daba miedo verlos. Yo creo que los gringos y los negros entraron a esa revolución, como dice el dicho, a río revuelto, ganancia de pescadores, porque se comieron gallinas, puerquitos y todo lo que se encontraron en las casas Cuando entraron los filibusteros, había una cárcel, y de inmediato se fueron allí y soltaron a los presos, luego agarraron al alcaide y lo mataron. Me acuerdo que se llamaba Camilo, todavía lo pasearon por allí donde es la tienda Más, ya muerto y atravesado en una mula, hasta que lo fueron a tirar. 11
De don Cleofas Chacón: …Los filibusteros o magonistas se fueron del otro lado del canal por Estados Unidos y los oficiales mexicanos…..por este lado…..y nomás se oía la balacera. Lo que sí me consta es que un amigo mío que era celador y se llamaba Vicente Sepúlveda lo mataron los filibusteros. 12

William Stanley, de abrigo claro, Berthold a su izquierda y otros magonistas en Mexicali en 1911.
William Stanley, conocido también como Stanley Williams, Cohen y Robert Lober, de origen canadiense o norteamericano, había sido soldado del ejército estadounidense, y después de desertarse o causar baja se incorporó a la I.W.W., más adelante se unió a los magonistas e intervino en el plan de ataque a Mexicali, aunque no participó en él. Stanley, que se hacía llamar general, sin contar con la autorización del comandante José María Leyva atacó el poblado de Los Algodones el 21 de febrero, a donde se trasladó a bordo de un tren del ferrocarril “Inter- California”, al frente de unos 30 norteamericanos, los cuales formaban un grupo que se había integrado sin la plena aceptación del jefe mexicano; en la refriega murió el teniente de la policía Cecilio Garza y quedó herido el administrador de la aduana Tomás Beléndez. Éste fue el primero de una serie de hechos que provocaron el antagonismo entre mexicanos y extranjeros en el grupo magonista.
Posesionados de la región, los revolucionarios integraron una comisión de gobierno con Antonio P. Araujo, Teodoro M. Gaytán, Pedro Ramírez y Fernando Palomares, quienes se dieron a la tarea de reclutar más hombres para poder lanzar un ataque sobre Ensenada, capital del Distrito Norte y residencia del Jefe Político y Comandante Militar Coronel Celso Vega.
A estas alturas del movimiento que aun podía llamarse revolucionario, los acontecimientos parecían inclinarse a su favor, más cuando cruzaron la frontera alrededor de doscientos hombres de la I.W.W. para integrarse a las fuerzas liberales, que de esta forma afianzaron el dominio de esta parte de la frontera, aunque entre los nuevos reclutas había también aventureros, desertores del ejército norteamericano, vagos y soldados de fortuna13. Se explica la presencia de desertores porque un soldado del ejército norteamericano acampado en San Ysidro ganaba quince dólares al mes, pero un mercenario que manejara una ametralladora para los magonistas en Tijuana recibiría de seis a diez dólares diarios14. Sin embargo, éste y otros hechos empezaban a desvirtuar la causa liberal, cuando menos para algunos integrantes del propio movimiento, el cual era rechazado por el pueblo de Baja California, que no aceptaba ni entendía propuestas o declaraciones utópicas como la hecha a los reporteros por Leyva y Berthold en Mexicali a fines de febrero de 1911, al decir que se crearía una mancomunidad cooperativa en Baja California.
La actitud de la gente de Mexicali, Tijuana y Ensenada al rechazar la oferta magonista, ha sido criticada por algunos historiadores calificándola de antirrevolucionaria, pero el relato de los hechos que se hace a continuación demuestra que esa reacción del pueblo no fue consecuencia de lo que pudo haber sido el magonismo y sus fines ideales originales, sino lo que fue en la realidad, y cómo se percibieron sus acciones concretas en un momento dado de su historia; y es que la Patria, antes que ideales y esperanzas es para el pueblo un conjunto de realidades, por lo que resulta inaceptable catalogar particularmente a los tijuanenses como ilusos engañados por el porfirismo, por el hecho de que defendieron esas realidades: sus casas, sus familias, sus modestos trabajos y su tierra.
Aspiraciones de algunos magonistas norteamericanos.
Recién tomado el poblado de Mexicali, varios periódicos como el “Los Angeles Examiner” del 1º. de febrero, publicaron informaciones que en lugar de precisar el carácter revolucionario del movimiento le atribuyeron objetivos anexionistas. Richard Wells Ferris o Dick Ferris15, ex actor y candidato del partido demócrata para ocupar el puesto de vicegobernador en el estado de California, en febrero de 1911 había propuesto al Presidente Díaz que se fundara en Baja California una república destinada a ser habitada por gente blanca, que se llamaría República Porfirio Díaz; seguramente el norteamericano ignoraba que Díaz era en parte indio de origen; si Díaz no aceptaba, Ferris había advertido que organizaría una expedición para apoderarse de la península. Cuando el presidente rechazó la propuesta, el 14 de febrero Ferris publicó en el “San Francisco Chronicle” el siguiente anuncio: Se necesitan mil hombres que se alisten en una expedición para ocupar la Baja California. Deben estar en condiciones de portar armas y de pelear si es necesario. Diríjanse a Dick Ferris, Hotel St. Francis, San Francisco; no se reclutó suficiente gente para la expedición, pero es probable que algunos aspirantes que leyeron el anuncio, se sumaran después a los magonistas cuando éstos ocuparon las poblaciones fronterizas.

Cuartel de la Compañía Fija en Ensenada, hoy museo.
En el “San Diego News” del 23 de febrero de 1911 se decía: ….La revolución está siendo costeada en Los Ángeles. Si no es vendida (la Baja California), los insurrectos están en aptitud de salir victoriosos y establecerán un gobierno en Ensenada, declarando al Territorio de Baja California segregado de México y solicitarán ser admitidos por los Estados Unidos. Un día después de esta publicación, un artefacto estalló en el parque de Ensenada, hecho que causó temor en la población y se achacó a un norteamericano, sin que esto se haya comprobado.
El 26 de febrero, Simón Berthold sostuvo una reunión con miembros de las organizaciones socialistas de California; enterado de ello el subprefecto político de Tijuana, José María Larroque, mandó encubiertamente a tres personas de su confianza a la junta, quienes luego le informaron que se había hablado de la formación de una república, sin aclarar la denominación que tendría. De inmediato, Larroque envió un comunicado al Coronel Celso Vega, en el cual le informaba que los filibusteros eran en realidad un “parapeto” sostenido por el gobierno norteamericano, ya que no se explicaba su tolerancia hacia los rebeldes que públicamente hacían todo. Quizá los magonistas no eran un “parapeto” de Washington, como decía Larroque, pero no se puede negar que las autoridades yanquis muchas veces cerraron los ojos ante las abiertas acciones de los magonistas en preparación de una intervención armada en contra de México, como ocurrió con Walker cuando penetró a Baja California en 1853, de lo que se habla en capítulos anteriores.
La gente de Ensenada estaba en alerta constante; el 27 de febrero, por ejemplo, se avistó un barco que se aproximaba a la bahía y cundió la alarma, pero resultó que se trataba sólo del barco “Yankee Girl”, perteneciente a una compañía pesquera. Incidentes parecidos se dieron varias veces; en Tijuana, el 8 de marzo dos soldados norteamericanos del 8º. batallón de infantería del ejército de los Estados Unidos, cruzaron por error la línea fronteriza, y al ser informado Larroque de su presencia, inició los preparativos para defenderse de lo que creía un ataque inminente, y fue hasta que el capitán Evans explicó que los dos hombres habían penetrado a territorio nacional por error, cuando el ánimo se tranquilizó entre la población tijuanense.
El general Harrison Gray Otis y su yerno Harry Chandler, dueños del periódico “Los Angeles Times,” habían adquirido grandes extensiones de tierra en la región del delta del Colorado a precios bajos, para fundar la “California Mexico Land Cattle Co.”, y al igual que otras compañías que habían hecho operaciones semejantes, sabían que, cotizados los terrenos en lo que pudiera ser un estado norteamericano, llegarían a valer no menos de cien dólares el acre, lo cual los impulsaba a realizar una franca campaña anexionista. Por su parte, gobierno y hombres de Arizona no ocultaban su ambición de contar con una salida al mar por el Golfo de California para sacar su producción industrial y agropecuaria; y en Washington, el presidente Taft había ordenado que se movilizaran 20 000 soldados a lo largo de la frontera, mientras que parte de la flota norteamericana anclaba en San Diego y San Pedro.
En este ambiente, el Coronel Celso Vega, tomando en cuenta los informes que el cónsul de E.U. en Ensenada George B. Schmucker le había proporcionado16, envió un mensaje al presidente Porfirio Díaz que decía en parte Los extranjeros norteamericanos residentes en esta frontera y propietarios de bienes raíces han estado trabajando desde que se inició la invasión filibustera, en ayudarla y fomentarla en cuanta forma les ha sido posible. El fin que persiguen según lo han expresado, es el de que esta península sea anexada a los Estados Unidos, pues así aumentaría notablemente el valor de sus propiedades. Entre los extranjeros que me han sido denunciados se encuentran las compañías concesionarias Mexicana de Terrenos y Colonización, Lda., cuyas propiedades comprenden desde el área demarcada por el paralelo 28 grados hasta la línea divisoria (esta compañía es inglesa y su matriz se halla en Londres), la " Colorado River Land Co.", que ha trabajado desde hace años por que sea cedida a los Estados Unidos el área comprendida desde la línea recta que partiendo desde la desembocadura del Río Colorado, venga a terminar en el Pacífico; la Compañía “Cudahy’s”, con idénticos propósitos….17

Poblados que fueron escenario de la intervención magonista en 1911.
- Yuma.
- Los Algodones.
- Mexicali.
- Caléxico.
- Picachos.
- Laguna Salada.
- Tecate.
- Tijuana.
- Guadalupe.
- Ensenada.
- Real del Castillo.
- El Álamo.
- San Quintín.

Soldados del Octavo Batallón de Infantería en el área de Mexicali. Cort. de The Journal of San Diego History y San Diego Union Tribune.
Extrañamente, la junta del partido liberal no se preocupó por desmentir la catarata de informaciones y noticias que atribuían un carácter separatista a la intervención de los magonistas en Baja California18; en vez de lo cual hacían proclamas anarquistas ininteligibles para el pueblo, además de que autorizó la incautación de bienes para ayudar al sostenimiento de la campaña; y al aceptar una gran cantidad de extranjeros en sus filas, como norteamericanos, “bóers”, canadienses, italianos, australianos, rusos, alemanes, franceses, y hasta un venezolano, aumentó el repudio hacia su movimiento. Cuando en Ensenada el Coronel Celso Vega se enteró de la caída de Mexicali, comunicó los hechos a la Secretaría de Guerra y el 30 de enero salió con parte de su tropa para reconocer personalmente la situación, y de ser posible, proceder a la expulsión de los revolucionarios. La columna del coronel avanzó lentamente, estaba formada por unos cuantos soldados regulares y muchos de leva, así como por guías indios. Algunas deserciones, el frío invernal y las fuertes lluvias afectaron la marcha de la tropa, Vega cayó enfermo y fue transportado en parihuela durante varios días; el 8 de febrero los federales tuvieron un encuentro con los magonistas en Picachos, hoy La Rumorosa, y lograron desalojarlos del paso montañoso19. El 15 de febrero, en el rancho de Louis Leroy Little, cerca de Mexicali, se encontraron las tropas federales y los magonistas, Vega resultó herido de dos balazos en el cuerpo y uno en la cara, sus hombres tuvieron que replegarse rumbo a Ensenada, y fue en este combate donde murió el indígena Camilo Jiménez, quien había prestado importantes servicios a la causa magonista para la toma de Mexicali.
Según datos del libro Baja California Heroica de Enrique Aldrete, que deben tomarse con reserva, las bajas liberales fueron más de 40, mientras que por los federales sólo murieron 5 hombres: Fructuoso Ruiz, Eligio Lara, Francisco Sánchez, Francisco Torres y el voluntario Ezequiel Collins; ese mismo día, Vega envió un parte urgente al presidente de la república informándole lo sucedido, a consecuencia de lo cual se dispuso que el Octavo Batallón de Infantería, compuesto por soldados veteranos que habían peleado en Quintana Roo contra fuerzas rebeldes de las compañías chicleras extranjeras, así como en la campaña del yaqui en Sonora, saliera de Guadalajara al mando del Coronel Miguel Mayol rumbo a Ensenada, en donde la fuerza federal desembarcó el 8 de marzo; días después se dirigieron a “El Álamo” en donde, según relato del Teniente de Caballería Valente Moreno20, se causó gran mortandad al enemigo, que se había apoderado de ese poblado, como se narra más adelante, al grado de que se hizo una estiba de cadáveres para incinerarlos, lo cual no ha sido mencionado por ningún historiador, y genera dudas sobre la verracidad del testimonio. Las órdenes de Mayol eran proteger las obras de riego en el Valle de Mexicali.
Dificultades internas entre los magonistas. Primeros fracasos
Ya se ha mencionado que José María Leyva no tenía una buena relación con Stanley Williams, el 4 de marzo de 1911, con casi un 50% de extranjeros en la fuerza de ocupación en Mexicali, se procedió a una votación para confirmar o sustituir a Leyva como comandante, en la cual resultó triunfante José Cardoza, apoyado por Williams y los extranjeros; ante este resultado, Leyva ordenó que sus opositores fueran desarmados y que a Williams se le expulsara a territorio norteamericano. Después de este incidente, Leyva y Berthold conservaron el mando, pero Cardoza y 47 hombres abandonaron Mexicali para unirse a los maderistas; en tanto Williams, en Los Ángeles, logró que Flores Magón lo nombrara comandante de un cuerpo militar prácticamente independiente de la jefatura que tenían Leyva y Berthold, al que se le llamó Legión Americana o Legión Extranjera, lo cual, seguramente, no fue del agrado de los jefes mexicanos.
El 12 de marzo el oficial magonista Luis Rodríguez tomó el poblado de Tecate, pero en la madrugada del día 17 su contingente fue arrasado21 en un encuentro con fuerzas del octavo batallón federal al mando del capitán Justino Mendieta, hecho que al conocerse en Los Ángeles y al considerarse que Leyva no había proporcionado el auxilio que necesitaba Rodríguez, fue causa de que la Junta mandara a Antonio de Pío Araujo con la orden de reemplazarlo por Francisco Vásquez Salinas, lo que tuvse hizo el 31 de marzo; fue entonces que Leyva abandonó el magonismo para sumarse a los revolucionarios maderistas. En realidad, Leyva sí había hecho un esfuerzo por afianzar la plaza de Tecate, a donde se había dirigido junto con Berthold para apoyar a Rodríguez, pero por razones que no están claras, en el trayecto a la sierra, Berthold tomó rumbo al Álamo, hacia el sur, Leyva prosiguió a Tecate y puso sitio a la plaza con una ventaja numérica de 2 a uno sobre las tropas de Mendieta, según Blaisdell, pero después de algunos enfrentamientos con las fuerzas federales, el comandante magonista decidió replegarse hacia Mexicali, a donde llegó el 26 de marzo, hecho que le costó el puesto22, habiendo sido substituido por Vázquez Salinas. Otra versión señala que Leyva tenía sitiadas a las fuerzas federales en Tecate y que decidió regresar a Mexicali para defender su cuartel general ante lo que se creía un inminente ataque del del Octavo Batallón, en tanto que Berthold, a mediados de marzo se dirigía a El Álamo, con la idea de tener una base cercana a Ensenada para atacar este poblado.
Al ser informado el Coronel Vega del movimiento de Berthold hacia El Álamo, entregó una fotografía del jefe magonista a un indígena llamado Alberto Rodríguez, alias “El Cachora”, para que se apostara en un punto de la ruta que seguiría Berthold y lo matara; el francotirador indígena, con la ayuda de otros nativos, preparó la emboscada, esperó pacientemente, y cuando tuvo a tiro al hombre de la fotografía, esto a unas quince millas de El Álamo, en el paraje de San Miguel, le disparó asestándole un balazo en una pierna, de lo cual moriría Berthold poco tiempo después en “El Álamo”, a pesar de los cuidados que recibió del doctor Foster y su esposa, quienes residían en al poblado. El comandante muerto fue substituido por José L. Valenzuela, los americanos se inconformaron por el nombramiento de un mexicano y pusieron como jefe a Jack Mosby; poco después éste fue herido por la guerrilla del tecatense Lerdo González al asaltar una carreta de correos que conducía don Faraón Sarabia, por el rumbo de “El Carrizo”, y su lugar lo ocupó Sam Wood, quien después murió en la batalla de Tijuana.
En El Álamo, que había sido tomado por los magonistas el 27 de marzo, antes de lo cual los pocos defensores del mineral habían escapado a Ensenada23, se cometieron muchos desmanes contra la gente del poblado, pero como ya se mencionó, o acabaron siendo dispersados o muertos por las tropas del Coronel Mayol según lo referido por el teniente Valente Moreno Gómez24, o se retiraron de allí el 20 de abril sin haber sido atacados por las fuerzas federales. Hay versiones opuestas sobre los encuentros entre los federales y los magonistas en El Álamo, casi siempre exageradas y poco creíbles en lo que se refiere a quién salió victorioso, como por una parte el testimonio del Teniente Valente Moreno Gómez y por la otra lo publicado en el periódico Regeneración. Tiempo después, el Coronel Cantú condecoró a Alberto Rodríguez por su acción en El Álamo.

Esteban Cantú, a la izquierda, condecorando a Alberto Rodríguez, “El Cachora”, por su acción en El Álamo
Una de las recomendaciones que se le dieron a Vásquez Salinas cuando substituyó a Leyva, fue que tolerara en los jefes extranjeros una cierta autonomía, lo cual determinó la Junta Liberal quizá para no causar el enojo y posible renuncia de los comandantes norteamericanos, o para atraerse nuevos reclutas de esa nacionalidad, pero lo cierto es que la medida surtió efectos contraproducentes al acrecentarse la pugna entre mexicanos y extranjeros dentro del grupo magonista.
Asegurada Ensenada y sus alrededores, parte del octavo batallón se dirigió a Mexicali vía Tecate, La Rumorosa, Cañón de Llanos, llevando un buen número de mulas cargadas con pertrechos de guerra; el 8 de abril Mayol y sus tropas acamparon en Rancho Little, muy cerca del poblado de Mexicali; al poco tiempo, las avanzadas federales se percataron que un numeroso grupo de hombres se aproximaba, por lo que se prepararon para el combate. Y es que William Stanley, ansioso siempre de ser el protagonista de las acciones de guerra, afianzada su autonomía por la reciente disposición de Flores Magón, vio la posibilidad de aumentar su prestigio atacando al contingente federal, y sin la autorización de Vásquez Salinas se lanzó al frente de su Legión Americana contra los hombres de Mayol; pero esta vez el ataque no era contra policías, agentes aduanales o rancheros desarmados, como había ocurrido en su victoria de Los Algodones, en poco tiempo los norteamericanos tuvieron que huir hacia Mexicali derrotados25, y William Stanley murió a consecuencia de un balazo que recibió durante el combate. Mayol telegrafió a sus superiores preguntando si atacaba Mexicali, a lo cual se le confirmó que siguiera rumbo al río Colorado, lo cual convenía al oficial federal debido a que el parque empezaba a escasear entre sus soldados.
Los problemas entre los integrantes de la expedición magonista , sobre todo entre mexicanos y extranjeros, eran frecuentes; el 10 de marzo se habían adherido a la causa liberal 35 indios de las etnias cercanas al Colorado, pero las diferencias culturales propiciaron la división; un mes después se dio el caso de que el norteamericano W.E. Clark resultó herido de un balazo, algunos dijeron que se trataba de un accidente, pero los extranjeros aseguraron que un indio yaqui le había disparado intencionalmente, y esto fue motivo para que en venganza, el “kentuckiano” Bill Hatfield asesinara a un joven mexicano que no tenía culpa de lo sucedido, todo lo cual vino a aumentar la salida de numerosos indígenas y mexicanos del grupo liberal-anarquista.
Mientras tanto, dueño de la situación en las goteras de Mexicali, el Coronel Mayol procedió a cumplir sus órdenes de proteger los canales, compuertas de riego y demás inversiones extranjeras en la región, con objeto de no dar pretexto para una intervención del ejército norteamericano26, acción que pudo realizar sin encontrar oposición significativa de los pocos liberales que quedaban en aquella zona, muchos de los cuales habían huido al norte de la frontera.
Los extranjeros al mando de la fuerza magonista
A la muerte de Williams, Carl Ap Rhys Pryce, soldado de fortuna inglés con experiencia militar en Sudáfrica27, fue designado comandante de la Legión Americana o Extranjera, y a partir de entonces, todos los puestos de alto mando en la expedición magonista fueron ocupados por extranjeros, y no se disimuló la intención de separar del resto de México a la Baja California con el objeto de atacar después, desde aquí, al resto del país y al capitalismo estadounidense. Muy pronto, Vásquez Salinas y Pryce tuvieron serias diferencias de opinión que culminaron con la salida del jefe mexicano, quien al poco tiempo dejó la Junta Liberal, abandonó su cargo y se incorporó a los maderistas.
Pío Araujo trajo de Los Ángeles la designación de Francisco Quijada como nuevo comandante, pero en realidad, Pryce era el verdadero jefe de todos los magonistas en Baja California. Por razones difíciles de comprender, Ricardo Flores Magón permitía que los extranjeros asumieran el mando de la fuerzas liberales en Baja California, y no parecía enterarse de la inconformidad que tal medida producía en los mexicanos que formaban parte de su tropa.
En carta fechada el 23 de abril, Flores Magón le pidió a Pryce que ayudara a los intereses de los terratenientes extranjeros a cambio de lo cual la Junta recibiría dinero28, y además que se pusiera de acuerdo con Salinas para atacar a las fuerzas federales de Mayol acampadas cerca del Colorado, pero la orden no fue obedecida; y a principios de mayo, Pryce decidió salir rumbo a Tijuana al frente de unos 22029 a 300 hombres, con lo que ahora llamaron Segunda División, y dejó a Quijada en Mexicali con 100 soldados de la Primera División. Al pasar por Tecate, Pryce contaba ya con doscientos cincuenta revolucionarios, de los cuales posiblemente más de doscientos eran extranjeros30.
Sam Wood, quien había quedado en lugar de Berthold después de subsecuentes relevos, se unió con su gente a la Segunda División de Pryce, se fueron contra Tijuana, y el 8 y 9 de mayo de 1911 atacaron la población que estaba defendida por el Subprefecto José María Larroque y el subteniente Miguel Guerrero31 al frente de 7732 hombres según algunas versiones33, o tal vez más de 100; la lucha fue sangrienta, los invasores tomaron el poblado a las 10:30 de la mañana del día 9 a costa de numerosas bajas; una de las acciones en la que supuestamente murieron cerca de 40 magonistas por sólo dos heridos de la tropa mexicana fue la siguiente: un grupo de los invasores se habían acampado al sur del poblado, como protección de un posible ataque que viniera de Ensenada, por el rumbo de lo que hoy es Boulevard Fundadores, antes Cañón de Ramos
Enterado de este movimiento el Teniente Guerrero, solicitó y obtuvo de José María Larroque autorización para dirigirse al lugar y combatir a los anarquistas. Al amparo de la noche, dio un extenso rodeo con unos 25 hombres para atacar a los magonistas desde el sur, quizá para darles la impresión de que efectivamente se trataba de refuerzos provenientes de Ensenada, se ha dicho que fue tal la sorpresa y confusión en el campamento de los invasores que, sin saber que un grupo de sus propios compañeros se acercaban provenientes de Agua Caliente para reforzarlos, abrieron fuego también contra ellos, lo que aumentó el número de sus bajas; lo cierto es que uno de los caídos en esta batalla fue Sam Wood, y que ya cerca de la media noche, Guerrero regresó a su base aparentemente con sus fuerzas intactas.
Otra hazaña quizá legendaria de Guerrero, según Cevallos, es el haber salvado la vida a un norteamericano de Tijuana que, borracho, se exponía a las balas de los magonistas dando traspiés por la calle principal del poblado, pero el militar mexicano, a caballo, lo hizo llegar a salvo a la línea divisoria para entregarlo a sus compatriotas exponiendo su propia seguridad por la nutrida balacera. Es posible que lo narrado sea una exageración resultado del apasionamiento con que se percibían los hechos de armas en los periódicos de San Diego y Los Ángeles, según la tendencia política del periodista que escribía o la afiliación de quien brindaba el testimonio de las acciones, aunque en la memoria colectiva del pueblo tijuanense, a Miguel Guerrero se le considera un héroe, y por eso, el parque más antiguo de la ciudad lleva su nombre.

Fotografía del subteniente Miguel Guerrero. Fotog. San Diego Union Tr.

Campamento de tropas norteamericanas en San Ysidro, a la expectative durante el combate de mayo de 1911 en Tijuana. Fotog. San Diego Union Tr.
Sabiendo de la superioridad numérica de los magonistas y que las fuerzas de Mayol no les prestarían apoyo, ya que se encontraban resguardando las obras de riego del Colorado; los tijuanenses entendieron siempre que la victoria era imposible; Larroque fue de los últimos en morir en el desigual combate, y Guerrero, herido, fue llevado al hospital del Fuerte Rosencrans en Point Loma; donde permaneció hasta el 19 de mayo34. En total, se dice que murieron 12 civiles, 22 militares y 12 personas más entre policías y auxiliares35. Algunos de aquellos hombres que dieron su vida en la defensa de Tijuana fueron: JOSE MA. LARROQUE, Subprefecto de Tijuana, PASTOR RAMOS CAMPEROS, agente aduanal, FRANCISCO CUEVAS, administrador de correos; CLEMENTE ANGULO, de más de 70 años; BERNARDINO BORTARIS, gendarme; ALFONSO PADILLA DE LA TORRE, comerciante; MANUEL MÁRQUEZ, el Sargento Segundo de la Compañía Fija BERNARDINO PARTIDA, soldados BLAS GUZMÁN y EULOGIO MORALES, JOSE CERDA, MIGUEL MENDOZA, quien se regresó de San Diego para ayudar en la defensa; así como FRANCISCO ESTUDILLO y ANDRES NAVARRO. Dos mujeres que participaron en la contienda fueron Blasa Manrique de Marrón como enfermera voluntaria, y Mercedes Ochoa de Sansone, quien el 22 de junio apoyó a las tropas del Coronel Celso Vega.
La tienda “El Bazar Mexicano”, de Alejandro Savín, se improvisó como hospital, y allí se atendieron a 16 extranjeros que resultaron heridos en el combate. En el techo se izó la bandera norteamericana junto con una roja con la leyenda “Tierra y Libertad”36. El día 12, Ricardo Flores Magón envió una felicitación a Pryce en la que decía: Esta es la primera vez que se han usado las armas para arrebatar a los capitalistas las riquezas con que han estado oprimiendo al pueblo. Pasaría poco tiempo para que el líder anarquista se diera cuenta que el jefe extranjero que ahora alababa posiblemente no era merecedor de su confianza.

El comandante magonista Carl Pryce.

Bajas en la toma de Tijuana el 9 de mayo de 1911.
Los magonistas, aunque posesionados de los poblados fronterizos excepto Ensenada, se habían contaminado con la presencia de muchos extranjeros, no todos seguidores del liberalismo inicial de la Junta Revolucionaria; quizá por esto no sólo los jefes mexicanos abandonaban al magonismo, sino que muchos elementos de la tropa también se fueron, los indígenas que se habían enrolado con los insurrectos, comandados por Emilio Guerrero y Francisco Pacheco, cansados de la prepotencia y despotismo algunos norteamericanos, lo cual ha sido llamado eufemísticamente por algunos autores diferencias culturales, y desencantados por las realidades que vivían en esta etapa de la lucha, renunciaron al movimiento y en su mayoría se fueron a engrosar las filas maderistas. Hay que mencionar que entre los magonistas, aun en el caos provocado por los cambios de mando, las pugnas raciales y la falta de una estrategia definida, J. Mosby fue uno de los pocos soldados extranjeros leales a los principios iniciales de la Junta Liberal y a Ricardo Flores Magón.
A estas alturas, los jefes magonistas extranjeros se sentían seguros de un triunfo definitivo ya próximo; el galés Pryce, elevado a la fama por la prensa extranjera, cruzaba libremente la frontera, se alojaba en los mejores hoteles de San Diego, y recibía en Tijuana víveres de aquel puerto por el ferrocarril en construcción37. Una nota del 14 de mayo del San Diego Union relata que, cuando alguien le comentó a Pryce que Baja California sería de los Estados Unidos, remató con la expresión “Me suena bien”38; los periódicos decían que Tijuana se llamaría “Pryceville”, y el 18 de mayo, un periódico de San Diego publicó la nota: …El General Pryce no niega que quiere dar la península a los Estados Unidos. Pryce se jactaba, entre otras cosas, que contaba en su ejército con más de doscientos cincuenta veteranos de la guerra de Estados Unidos contra España, y estas actitudes debieron crear más disgusto en los mexicanos del grupo magonista; era claro que el galés estaba ensoberbecido y rebasando la autoridad de la Junta Liberal Revolucionaria y del propio Ricardo Flores Magón, por lo que su ruptura con éstos fue inevitable. En junio, Pryce fue a ver al líder liberal para pedirle dinero, armas y municiones, y disgustado al no obtener lo solicitado, renunció al movimiento39, y se marchó, según el propio Ricardo, con los fondos pertenecientes a la Junta40, habiendo quedado interinamente en su lugar el Capitán L. W. Tamlyn, finalmente se nombró en su lugar al desertor del ejército norteamericano John R. Mosby, alias Jack Mosby, quien anteriormente, estando en El Álamo, había ofrecido el gobierno de Baja California al ranchero norteamericano Newton House, quien no la aceptó. Poco después, Pryce fue detenido por autoridades de San Diego, aunque a los dos días fue liberado.
Cuando Pryce dejó el mando de la Segunda División, Richard Wells Ferris, ya mencionado anteriormente, tuvo una influencia importante sobre las fuerzas que ocupaban Tijuana, en donde se hizo amigo del Capitán Louis James, con puesto de mando en la plaza. Al triunfo de la revolución maderista, James había solicitado a don Francisco I. Madero que se fundara en Baja California “The Republic of Madero”41, a lo que el líder mexicano no se dignó contestar. Sin desanimarse, el dos de junio, James proclamó la “República de la Baja California”, y el día 9 a Ferris como su presidente, aunque en el “San Diego Union” del día 4, Mosby y Antonio Pío Araujo desmintieron a James, agregando, además, que la lucha era exclusivamente a favor de la clase trabajadora. Ferris, por su parte, emulando la jactancia de Pryce, declaró a la prensa en su carácter de “presidente” de la nueva república, que tenía suficientes fuerzas y parque a su disposición para la defensa de Tijuana42.
En relación con las aspiraciones de Ferris y James, el 5 de junio de 1911 “The Evening Tribune” de Los Ángeles decía: *La bandera de la nueva república será izada hoy en Tijuana por el Capitán James, quien dijo que tenía en su poder un mensaje del Presidente Taft….Añadió que aconsejará a los soldados que dejen a Mosby y se unan a él, pues tiene quién lo sostenga…..*Existen varias versiones sobre lo que sucedió entonces, y una de ellas es la de “The Evening Tribune” ya citado, que en la misma edición del 5 de junio, en nota de última hora decía:
… Por poco ejecutan al que llevó la bandera de la nueva república a Tijuana. se decidieron los rebeldes a quemar públicamente la bandera enviada…, aunque también se llegó a decir que en ese incidente, el oficial magonista José L. Valenzuela fusiló a 3 hombres de Louis James, y que Ferris, que había llegado a Tijuana para ser proclamado presidente, tuvo que salir huyendo en su automóvil acompañado por su secretaria hacia el norte de la frontera. Otros afirman que Ferris había izado una bandera blanca con una estrella azul en la equina superior izquierda y trece barras horizontales blancas y rojas, pero los hombres de la I.W.W. arriaron el lienzo y lo quemaron. Este episodio muestra la división que existía en las filas magonistas, por una parte entre mexicanos y extranjeros, y por la otra, entre quienes permanecían leales a los ideales iniciales de la Junta Revolucionaria, incluidos algunos norteamericanos, y aquellos que sólo estaban allí para satisfacer ambiciones personales.
Todos estos hechos se difundían por la prensa norteamericana, y el pueblo de Baja California percibía el peligro de quedar sojuzgado por un gobierno de extranjeros, cuya soberbia resentían los mexicanos que formaban parte de las mismas fuerzas magonistas.
A todo esto, excepto las declaraciones de Mosby y Araujo al “San Diego Union” del día 4 de junio, y una publicación en “Regeneración”43, la Junta Revolucionaria del Partido Liberal persistía en su actitud casi indiferente al no desmentir por todos los medios posibles las informaciones de los periódicos californianos, que atribuían una clara tendencia anexionista al movimiento rebelde, y seguía difundiendo sus intenciones de acabar con la propiedad privada y comunizar la tierra, en proclamas que para el pueblo tenían poco sentido real, como la del 13 de mayo en que Antonio P. Araujo declaró, a nombre de la Junta Liberal Invito a la gente a vivir en Baja California, donde ya se ha hecho la felicidad de los pobres…..
Ocaso y fin del magonismo. La venganza de Celso Vega.
Ya en este tiempo, mientras jefes y soldados mexicanos se salían disgustados del contingente anarquista, las fuerzas federales, que al principio habían tenido problemas para reclutar gente, empezaron a engrosar sus filas con voluntarios de San Diego y Los Ángeles, sobre todo a raíz de la publicación de una carta abierta44 fechada el 12 de mayo de 1911 elaborada por Guillermo Prieto Yeme, intelectual y empleado del consulado mexicano en Los Ángeles, dirigida a Ricardo Flores Magón, firmada con el seudónimo Luis G. Lara, de la cual se hizo un amplio tiraje y llegó a circular en muchas partes de los Estados Unidos. Parte de la carta decía: …Está usted dando participación a los americanos en el asunto, sin recordar que todos los individuos de esa raza sienten por nosotros un gran desprecio, nos llaman cholos, grasosos, mexicanos sucios. Esta revolución que está usted fomentando puede acarrear a México el gravísimo daño de la intervención yanqui en el atropello de nuestra soberanía….la última causa que se me ocurre es que los libros de socialismo y anarquismo que ha leído usted, le hayan hecho daño, como a don Quijote los de caballería. Pero por más grande que fuera su desequilibrio en este punto, no creo que sea usted capaz de ver con buenos ojos que los yanquis se apoderen del territorio y establezcan un ensayo de república socialista, arriando la bandera tricolor para suplirla con la de las barras y las estrellas….No mande más gringos a México. Hágalo usted por el desprecio que sienten por usted mismo los yanquis…..
Todas estas circunstancias empezaron a inclinar las simpatías a favor de quienes resistían la intervención magonista, y al poco tiempo se formó al sur de California la “Sociedad de Defensores de la Integridad Nacional”, bajo la dirección de Horacio E. López, Joaquín Peña y Saviñón, y Rubén Audabe, los cuales fueron encarcelados por las autoridades norteamericanas, pero gracias a su labor proselitista se reunió un grupo considerable de voluntarios que después ayudarían en la victoria final sobre las tropas de Mosby en Tijuana.
El 25 de mayo había renunciado Porfirio Díaz a la presidencia, pero no por esto se moderó la tendencia anarquista de Flores Magón, quien, atrincherado en sus irreductibles ideas, como se verá más adelante, rechazó la petición que por conducto de su hermano Jesús le hizo Don Francisco I. Madero para que se uniera a su causa, e igual sucedió cuando la socialista “Mother Jones” fue comisionada por el gobierno mexicano para pedirle que regresara a México, a lo cual el líder antes liberal contestó: Preferimos las inquietudes de nuestra vida de perseguidos a las delicias de una vida ociosa comprada con una traición.
El 6 de junio de 1911, Madero y el Presidente Interino Francisco León de la Barra consiguieron autorización de Washington para que se trasladaran por territorio norteamericano 1 500 soldados al mando del General Manuel Gordillo Escudero, desde El Paso hasta Caléxico. El 7 de junio, coincidiendo con la entrada triunfal de Madero a la Ciudad de México, el Departamento de Estado Norteamericano declaró que El gobierno de los Estados Unidos, continuará en el futuro como en el pasado, observando estricta neutralidad…
Enterado Madero de las divisiones que había en las filas magonistas, ordenó al General Abraham González, gobernador de Chihuahua, que integrara una comisión para buscar una solución pacífica al conflicto de Baja California, la cual quedó formada por Jesús Flores Magón, hermano de Ricardo; Juan Sarabia45, José María Leyva y Jesús González Monroy, todos antiguos liberales prominentes; los dos primeros se fueron a Los Ángeles para tratar de convencer al líder anarquista de que dejara su lucha, pero su petición, ya se ha dicho, fue rechazada; mientras que Leyva y González llegaron a Mexicali, en donde había quedado la “Primera División” bajo el mando de Francisco Quijada, habiéndose logrado la rendición de los rebeldes el 17 de junio de 1911, siendo uno de sus caudillos Rodolfo Gallego, quien poco después, como maderista, sería subjefe político de Mexicali**.** Antes de cruzase al lado americano, cada soldado magonista recibió diez dólares; mientras que muchos de los mexicanos se dispersaron hacia el sur.
Cabe mencionar que apenas el día 14 de junio, los directivos de la Junta Liberal Ricardo Flores Magón, su hermano Enrique, Librado Rivera, y Anselmo L. Figueroa habían sido arrestados en Los Ángeles por autoridades norteamericanas, lo que complicaba más aún la situación de los magonistas que permanecían en Tijuana bajo el mando de Mosby. Éste había intentado llevar a cabo una reorganización a sus tropas y la ocupación que del poblado realizaban, con el fin de causar a la prensa y sociedades fronterizas una percepción de orden, moral y disciplina, pero su intento no fructificó, sobre todo entre sus soldados, pues los pleitos y balaceras entre los mexicanos y extranjeros continuaron, culminando con la salida de muchos de éstos de la fuerza magonista. Si a esto se agrega la penuria económica y la falta de municiones, se entiende que la situación se tornaba crítica por el abandono de la Junta Liberal de Los Ángeles, en donde el dinero que recaudaban de donantes particulares y organismos de Europa se destinaba casi prácticamente todo a propaganda en folletos y periódicos como “Regeneración”. Con una táctica novedosa, Mosby intentó obtener dinero montando un espectáculo teatral en las calles de Tijuana, en el que se escenificaban episodios del lejano oeste y de las batallas contra los federales, con la participación de sus soldados y por el cual los asistentes provenientes de San Diego pagaban una módica cuota, además de que compraban tarjetas postales y objetos de recuerdo, pero no se obtuvieron los resultados esperados. El jefe magonista solicitó de la Junta Liberal autorización para negociar una rendición honorable con los representantes de Madero, pero Ricardo Flores Magón rechazó cualquier cosa que significara capitulación.
Por otra parte, ya se sabía que el gobierno norteamericano había otorgado autorización para que tropas federales mexicanas pudiera viajar por ferrocarril atravesando territorio norteamericano para llegar a Mexicali, y si fuera aun necesario, de allí poder iniciar la ofensiva final contra las fuerzas magonistas en concordancia con las tropas del Coronel Celso Vega; aunado a esto, la amenaza de Mosby de sabotear las vías férreas de los hermanos Spreckles no produjeron el efecto deseado, lo cual ya se ha mencionado.
El día 21 de junio, Leyva y González Monroy llegaron a San Diego y se entrevistaron con Mosby, quien a cambio de rendirse pedía para cada uno de sus hombres 64 hectáreas de tierra, cien dólares y el derecho a conservar “su equipo”, lo cual no fue aceptado por los negociadores de Madero encabezados por Leyva. Es probable que Mosby supiera de antemano que sus condiciones para rendir la plaza no serían aceptadas, y que no tenía oportunidad de triunfo, aunque al igual que algunos de los jefes norteamericanos, pensara que un soldado norteamericano valía por cuatro mexicanos. Pero cualquiera que fuera la situación, ya las tropas federales del Coronel Celso Vega, buscando saborear la venganza, debidamente reforzadas con las tropas del 8° batallón que había llegado de Los Algodones el 29 de mayo, se aprestaban al asalto del poblado.
El 17 de junio salió Vega de Ensenada al frente de 551 hombres de tropa y 27 oficiales46 para recuperar Tijuana, en donde había 230 magonistas47, la mayoría de los cuales había llegado en plataformas del tren hasta Estación García, cerca de la actual Presa Rodríguez, para esperar el ataque mexicano. El encuentro armado se dio el día 22 de junio de 1911, causando los federales de Vega numerosas bajas a los rebeldes en diversas acciones, sobre todo cuando se replegaron hasta la vía del ferrocarril e intentaron escapar hacia la línea internacional. McCormick, conductor del tren usado por los invasores, relató que los que llegaban a la frontera describían la vía como “un infierno”, refiriéndose a que el teniente del 8º. Batallón Andrés Zarzoza Verástegui, situado con tres ametralladoras en una altura estratégica, cerca del “Rancho del Francés”, abrió fuego contra los hombres de Mosby que huían sobre las plataformas del tren; el comandante extranjero tuvo que cruzar la frontera con 106 de sus hombres para entregarse al Capitán Wilcox, llorando como un niño48, para ser llevado a Fort Rosencrans. La huida de Mosby fue posible en parte porque el Coronel Vega, para evitar un conflicto internacional, impidió que sus tropas al perseguir a los fugitivos dispararan hacia San Ysidro, en donde muchos civiles norteamericanos contemplaban la batalla desde las colinas. En el combate murieron unos cien anarquistas, y de los federales los soldados del 8° Batallón PAULINO SANTIAGO, PEDRO AVENDAÑO y FELIPE RESENDIS, así como PEDRO PELLEJERO , fallecido el 25 de septiembre como resultado de heridas recibidas en la batalla. A todo esto, los magonistas anarquistas expresaron que la derrota en Tijuana era un verdadero triunfo, ya que habían sido valientes como leones…49
El 26 de junio de 1911, el mayor Esteban Cantú, quien llegó a Mexicali con las tropas de Gordillo, envió al Secretario de Guerra desde Caléxico la siguiente comunicación: Hónrome participar Ud. haber ocupado Mexicali con 4 oficiales, 100 tropa, 6 acémilas, diecisiete Batallón. Pusiéronse desde luego mis órdenes noventitrés hombres armados y municionados doscientos cartuchos cada uno al mando Rodolfo Gallego50…Por cierto que después de proclamarse maderista, desde la rendición de Mexicali, dos meses después, Rodolfo L. Gallego sería el subprefecto político de Mexicali.

Mapa 69. Lugares relacionados con la batalla del 22 de junio de 1911.
- San Ysidro.
- Tijuana.
- Rancho del Francés.
- Cerro Colorado.
- Estación García.
- Sitio de la actual Presa Rodríguez.
- Vía del tren construida hasta junio.
- Tecate.
Según la plática de acuerdo entre el Mayor Cantú y el Coronel Fidencio González, éste se fue a Tijuana y aquél permaneció en Mexicali, en donde, apoyado por el general Villa, estableció una fuerte presencia militar en todo el Distrito, lo que le permitió pacificarlo, además de que su tropa se reforzó con algunos de los ex magonistas que se rindieron.
Poco antes de estos hechos, inmediatamente después de fracasar las gestiones para una rendición honorable de los insurrectos, el 14 de junio fueron aprehendidos Ricardo Flores Magón, Librado Rivera y Anselmo Figueroa, por haber violado las leyes de neutralidad de los Estados Unidos, aunque lograron su libertad condicionada pagando una fianza. Dick Ferris también fue detenido, aunque se le absolvió; sin embargo; los dirigentes de la Junta Liberal no corrieron con tanta suerte, y después de un prolongado y accidentado juicio recibieron una condena de un año once meses de prisión que cumplieron en la penitenciaría federal de “McNeil Island”, Washington. Tiempo después, Dick Ferris tuvo éxito en los teatros de Los Ángeles, en donde se representaba “El Hombre de México”, mientras que Pryce, declarado libre, incursionó en el cine en 1912 con relativo éxito, en una película en que se reconstruyeron escenas de batallas entre federales y magonistas en Baja California. Más adelante estuvo en el ejército canadiense habiendo participado en la Primera Guerra Mundial, y finalmente en el británico. No hay registro sobre la fecha de su muerte.
Muerte de Ricardo Flores Magón
El tema del fracaso de la lucha magonista en Baja California ha sido tratado por muchos autores, destacandose a veces el acostumbrado maniqueísmo al señalar que unos eran héroes y los otros villanos. Sin embargo, basta con considerar los efectos que se produjeron en los siguientes casos:
- Ricardo Flores Magón nunca vino a Baja California, y la dirección del movimiento rebelde lo hacía desde su escritorio en Los Ángeles, lo que le impidió percatarse de ciertas realidades adversas a su causa.
- Al entregar el mando de las tropas magonistas principalmente a extranjeros, provocó la salida de más nacionales del grupo armado, para incorporarse a los maderistas.
- El descuido con que se llevaban las finanzas en La Junta, que destinaba casi todo el dinero recibido a propaganda, condujo a una crónica falta de recursos para comprar armas y municiones.
- En el afán de engrosar las filas de su tropa, la Junta no se preocupó mucho por el perfil que debían tener los voluntarios, lo que facilitó el ingreso al movimiento rebelde de algunos aventureros sin escrúpulos que dañaron la imagen del grupo.
- A pesar de que algunos de sus oficiales de más confianza como Pryce y Mosby, trataron de convencer a su líder para que reconociera los Tratados de Ciudad Juárez, y que dialogara con los maderistas a fin de buscar una salida al conflicto honorable para todos, nunca pudieron conseguirlo.
- La retórica incendiaria de Ricardo Flores Magón, en la que abundaban los insultos de todo tipo a los maderistas, restó objetividad a sus proclamas y declaraciones.
Madero y sus partidarios eran, para el líder anarquista, “Judas”, “el enano”, “esbirros”, “traidores”, “asesinos” y “bandidos”, las derrotas sufridas por sus tropas las convertía en victorias, y así las anunciaba en Regeneración, en donde semanalmente se publicaban artículos que mencionaban las bajas de los magonistas en cualquier batalla como mínimas, en contraste con las pérdidas humanas de los federales que eran siempre en número muy elevado según su particular apreciación.
Ricardo Flores Magón salió de la cárcel de McNeil Island en enero de 1914 y volvió a lanzar sus dardos periodísticos esta vez contra Carranza, por lo cual fue arrestado el 28 de febrero51 de 1916 y sentenciado a un año de prisión, aunque logró salir bajo fianza gracias a la ayuda de la anarquista Emma Goldman. En 1915 hubo quienes le atribuyeron responsabilidad en la lucha del Plan de San Diego52, Tejas, que proponía “liberar” del gobierno norteamericano a los estados de Tejas, Nuevo México, Arizona, California y Colorado, los cuales formarían una república independiente que después procuraría su anexión a México; sin embargo, el anarquista mexicano negó su participación en aquellos hechos.
Pero Flores Magón siguió su lucha; poco después de iniciada la revolución rusa en 1917, escribió un manifiesto firmado por él y Librado Rivera que en parte decía: …La muerte de la vieja sociedad está próxima…..La muerte de la sociedad burguesa no tarda en sobrevenir….Sin temor, propaguemos nuestro santo ideal anarquista…. Esto fue suficiente para que el gobierno norteamericano los arrestara el 21 de marzo de 1918 y fueran sentenciados, Ricardo a 21 años un día de prisión, y su compañero a 15 años. Estuvieron primero en McNeil Island, y en 1919 fueron trasladados a la penitenciaría federal de Leavenworth, Kansas. Poco antes de su muerte, Ricardo Flores Magón escribió a Nicolás T. Bernal lo siguiente:
…Nada puede hacerse a mi favor si no hago una solicitud de perdón….Eso sella mi destino: cegaré,… y moriré…, porque no voy a pedir perdón…En mis 29 años de luchar por la libertad, lo he perdido todo y toda oportunidad para hacerme rico y famoso; …he recorrido el sendero del paria y del vagabundo…; he perdido la salud; en fin, he perdido todo, menos una cosa;… y esa cosa es mi honra como luchador….Así pues,…estoy condenado a cegar y morir en la prisión; mas prefiero esto a volver las espaldas a los trabajadores y tener las puertas de la prisión abiertas al precio de mi vergüenza, no sobreviviré…, pues ya estoy viejo, pero cuando muera, mis amigos quizá inscriban en mi tumba: “Aquí yace un soñador”, y mis enemigos : “Aquí yace un loco”. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: “Aquí yace un cobarde y traidor a sus ideas53.
En su época de lucha, Flores Magón fue apoyado por su compañera María Talavera, quien en 1918 fue sometida a juicio en Los Ángeles, por violación al Acta de Espionaje. El 21 de noviembre de 1922, Ricardo Flores Magón fue encontrado muerto en su celda, según la versión oficial, resultado de una afección cardiaca, aunque su hermano Enrique dijo que fue asesinado por el jefe de guardias apodado “El Toro”, quien lo estranguló. Dos días después, la Cámara de Diputados en la Ciudad de México le rindió homenaje acordando que sus restos se trajeran a México por cuenta del gobierno y el sindicato de ferrocarrileros. Su nombre está escrito con letras de oro en la Cámara de Diputados. Como ideólogo de la Revolución Mexicana se le rindieron merecidos homenajes, como líder anarquista ha trascendido en pocos sectores de la sociedad.
El Manifiesto se publicó en Regeneración el 23 de septiembre de 1911, y ha sido reproducido muchas veces, entre otras, por Manuel González Ramírez en Manifiestos Políticos, 1892-1912. ↩︎
Praxedis Guerrero, hijo de un hacendado guanajuatense, fue subteniente de la Segunda Reserva Militar de Nuevo León, y participó en una represión en contra de manifestantes opuestos al gobierno; esta experiencia lo llevó a renunciar a su puesto, emigró a Estados Unidos, en donde trabajó como estibador en San Francisco, después fue minero y desempeñó otros trabajos rústicos. Estas experiencias, la influencia de los libros que leyó y la amistad con Ricardo Flores Magón lo condujeron al anarquismo. En una ocasión escribió: No soy un mero enemigo del General Díaz, soy un anarquista; no peleo por odio al gobierno, sino por el amor a una humanidad libre…si matara al hombre, la tiranía quedaría aun de pie…y es ésta la que combato La tiranía es el resultado lógico de una sociedad enferma, cuyo remedio actual es la Revolución. ↩︎
La campaña magonista de 1911 en Baja California. Lawrence Douglas Taylor; pp. 30-31 ↩︎
Ibídem, p. 71. ↩︎
London destacó su respeto y estimación por los mexicanos cuando éstos eran víctimas del racismo en California, lo cual se puso de manifiesto en su novela “The Mexican”. ↩︎
Actualmente, la I.W.W. cuenta con unos cinco mil miembros. ↩︎
“Regeneración. Semanal revolucionario”, número 19, fechado el sábado 7 de enero de 1911, p. 2, Archivo Ricardo Flores Magón. ↩︎
“Red Flags in the Desert Heat, The Baja California Revolution of 1911, Part 1”, D. L. Nevin; “Sandpaper”, 1998. ↩︎
En 1911 el número de habitantes en los poblados del norte de Baja California era: Ensenada (cabecera del Distrito) 1027, Mexicali 300, Tijuana 100, Los Algodones menos de 100, Tecate menos de 100. ↩︎
Nevin, (op.cit.) y otros pretenden explicar el asesinato de Villanueva diciendo que, además de no entregar las llaves de la cárcel, los magonistas escucharon a través de la puerta cómo preparaba su revólver y “tuvieron que dispararle”. ↩︎
Estrada Barrera, Enrique, Pioneros de Mexicali, Mexicali, 1973, p. 25. ↩︎
Ibid., p. 9. ↩︎
Lawrence Douglas Taylor; op.cit. p. 83. ↩︎
Los sueldos aparecen al reverso de tarjetas postales alusivas a lucha magonista en Baja California de Brown, Hardman, Rila y la “W.H. Home Collection”, en la Biblioteca Pública de El Paso, según P. Vanderwood, de la S.D.S.U.. ↩︎
Ferris ha sido considerado un cómico y charlatán sin importancia por historiadores como el Profr. y Dr. Francisco Dueñas Montes, pero fue un hombre que mostró su popularidad y fuerza política en California al contender por el puesto de vicegobernador, que perdió apretadamente. Datos y Documentos para la Historia del Distrito Norte de la Baja California, Francisco Dueñas Montes, Instituto de Investigaciones Históricas de Baja California, 2ª. Edición, 1984, p. 135. ↩︎
Se ha dicho que el cónsul estaba loco, pero dadas las circunstancias, Vega no tenía por qué dudar de sus informes. ↩︎
La Revolución del Desierto. Baja California, 1911. SEP-UABC, 1993. Lowell L. Blaisddell, p. 232. ↩︎
El 24 de mayo de 1911, los líderes de la Junta Liberal y de la I.W.W. publicaron una declaración en la que se hace evidente la tendencia separatista que seguramente animaba a muchos magonistas, que parcialmente se transcribe a continuación: …No podemos entender por qué ustedes tienen que hacer cola para tomar un café en los lindos y queridos U.S.A., mientras nosotros, sus camaradas trabajadores, nos estamos dando la gran vida al tiempo en que mantenemos en alto la bandera roja aquí en nuestro país como pueden ver. Nos hemos hecho de una utopía aquí mismo. No trabajamos y tampoco nos tratan como vagos. Pues bien, compañeros, esta Baja California es un país que está muy bien para controlarlo. No es muy caluroso y es muy rico en metales y otras cosas y si ustedes compañeros trabajadores nos apoyan con hombres y dinero con toda seguridad tomaremos este país y podremos ayudar de muchas formas a la organización obrera en Estados Unidos. No crean en los periódicos capitalistas cuando les dicen que hay paz en México porque Porfirio Díaz renunció. No habrá paz en México hasta que la bandera roja ondee sobre el país de los trabajadores y el capitalismo haya sido derrocado. Blaisdell, op. cit., pp. 150-151. ↩︎
Los magonistas minimizaron esta acción de armas diciendo que los federales habían asesinado a dos de sus compañeros que se habían separado del grupo principal para ir en busca de sal. Afirmaron también que enfadados de esperar a Vega y sus federales, se regresaron a Mexicali sin ningún problema. “Regeneración”, sábado 18 de febrero de 1911, No. 25, p. 2. El artículo se titula La primera victoria de las armas liberales en Baja California. La bandera roja del proletariado ondea soberana en Mexicali. ↩︎
Defensa del Territorio Norte de Baja California en 1911; Periódico El Mexicano, 13 de agosto de 1989; Daniel Moreno Sánchez, testimonio del Teniente de Caballería del Octavo Batallón de Chiapas, Valente Moreno Gómez. ↩︎
Lowell L. Blaisdell, op. cit.; p. 124. ↩︎
Leyva dijo que se había retirado por falta de municiones y para proteger el Paso de Picachos (La Rumorosa). ↩︎
Blaisdell, Op.cit., p. 157. ↩︎
Daniel Moreno Sánchez; op. cit. , p. 5 sección F. ↩︎
Según los datos que proporciona Blaisdell, op. cit. pp. 128-129, los magonistas al mando de Williams eran 85, y las tropas mexicanas ascendían a 500, sus bajas, fueron 21 hombres, muchos por deserción; sin embargo, Aldrete y partes mexicanos señalan que en la batalla murieron 60 norteamericanos. En el periódico Regeneración se habló de un gran triunfo de los liberales, y a Stanley Williams se le consideró héroe de la humanidad. Regeneración, 15 abril de 1911, No. 33, p. 1. ↩︎
Mayol nunca quedó bien ni con Dios ni con el diablo; Blaisdell y otros autores prácticamente lo acusaron de cobarde (Blaisdell, op. cit., p. 252), el General Tasker H. Bliss del ejército de Estados Unidos lo tachó de inepto, por no acabar con los rebeldes rápidamente; y autores mexicanos enemigos del magonismo han criticado a Mayol por no tomar una decisión para asegurar la defensa de Ensenada. Quizá todos tengan alguna razón para criticar al comandante del octavo batallón, pero en rigor, puede decirse que Mayol cumplió con el objetivo esencial establecido en sus órdenes: impedir un ataque de los rebeldes a las obras de irrigación del Río Colorado con objeto de no dar pretexto para una intervención de las tropas yanquis en Baja California, amenaza que ya se había hecho explícita por algunos estadounidenses, por ejemplo, cuando Harry L. Titus, con la representación de las empresas ferrocarrileras de Spreckles, logró que el gobierno norteamericano dispusiera que cinco cruceros, un destacamento de infantería de marina y dos regimientos de infantería estuvieran listos para proteger en caso necesario a la población y los casi 40 Km. de ferrocarriles que estaban en construcción (Ibíd.. p. 250) en el lado mexicano de la frontera. Por otra parte, cuando las fuerzas del coronel mexicano se enfrentaron a los rebeldes, una vez Tecate y otra en Rancho Little, los derrotaron por completo. ↩︎
Pryce tenía experiencia militar como soldado del ejército británico, en 1911 sirvió en la Policía Montada de Canadá, a donde regresó después de su aventura en Baja California, más adelante se incorporó al ejército británico del cual causó baja con el grado de mayor en 1919. Fuente: “Soldiers of Fortune” in the Mexican Revolution. ↩︎
La carta que Flores Magón escribió a Pryce decía en parte: Estuvo aquí Mr. Thomas Daly, superintendente del rancho Cudahy. Vino a pedir protección de la Junta, pues desea introducir maquinaria, caballada y mulada, y aun gente para activar sus trabajos agrícolas. Le ofrecimos que, si era amigable con ustedes, esto es, si estaba dispuesto a servirles, nada tendría que temer. Esto lo hicimos así, para obtener después de él una buena suma de dinero con qué proseguir la campaña en mejores condiciones. Tan pronto como Mayol sea destruido, le pediremos dinero prestado y estamos seguros de que prestará dinero al ver que el Partido Liberal ha dominado la región. Tenemos igualmente algunos proyectos con los rancheros de Imperial Valley y con el mismo objeto, pero se necesita antes la completa destrucción de Mayol. Póngase pues de acuerdo con el General Salinas para el ataque inmediato de Mayol. No molesten a Daly... L. Blaisdell. op. cit, p. 155. ↩︎
Según Blaisell, la prensa de San Diego señaló que Pryce y Sam Wood iban al frente de unos 220 hombres. Op.cit., p. 174. ↩︎
Trujillo Muñoz, Gabriel; “Moriremos como soles: la olvidada revolución anarquista de 1911” ↩︎
Larroque dispuso que se concentrara la defensa en la antigua aduana, la plaza de toros, la iglesia y la aduana. ↩︎
Aldrete, Enrique, Baja California heróica, Frumentum, México, 1956, pp. 55 ↩︎
La opinión más generalizada es que los defensores de Tijuana eran entre 110 y 115 hombres. ↩︎
Miguel Guerrero, al resultar herido, fue llevado por Nemesio Rodríguez y Severo Reséndiz, junto con Luis Álvarez Gayou, a la línea fronteriza en donde lo entregaron a los norteamericanos, quienes a su vez lo condujeron al hospital para su atención. Tiempo después, murió como carrancista en San Miguel el Alto, Jalisco, a manos de fuerzas villistas. ↩︎
Los cadáveres de los norteamericanos muertos en la batalla fueron debidamente sepultados, y el mismo Pryce dijo las oraciones correspondientes, mientras que los restos de los defensores de Tijuana fueron subidos en carretas y tirados por el rumbo de La Puerta Blanca., hoy el extremo occidental de la Colonia Castillo. ( Datos tomados de “Heroica Tijuana”, sin publicarse, del Dr. Alejandro Lugo Perales, miembro de la Sociedad de Historia de Tijuana, A.C.). Velasco Cevallos dice que se tiraron del lado norteamericano. ↩︎
Tierra y Libertad fue originalmente lema de los campesinos rebeldes rusos de 1860 a 1870. ↩︎
Cerca del Cerro Colorado había un campamento del ferrocarril San Diego-Arizona, cuyo avance llegaba hasta cerca de lo que hoy es El Florido, cada semana la empresa enviaba provisiones para sus trabajadores, y cada semana, el tren era “asaltado” por los magonistas, quienes sólo se llevaban la mitad de los víveres a Tijuana. “Heroica Tijuana”, op.cit. p. 22. ↩︎
La nota comenzaba: El general Pryce no niega que quiere dar las península a los Estados Unidos…, y continuaba:…dijo uno de los rebeldes…pronto estará la [bandera] americana sola [no sobre la roja de los rebeldes]...y flotarán las barras y las estrellas en el resto de Baja California...¿Qué le parece ...eso que acaban de decir? Preguntó [el reportero] al General Pryce. A lo que contestó éste: -Que me suena muy bien. ↩︎
Corrió el rumor de que el galés se había llevado diez mil dólares destinados a la causa liberal, lo cual no fue comprobado. ↩︎
Carta de Ricardo Flores Magón a Tirso de la Toba fechada el 24 de junio de 1911, en la que le pide al guerrillero mexicano que no piense recapturar Tijuana y se vaya hacia el sur, y le expresa que carece de dinero porque Pryce se fue con los fondos. ↩︎
Antes de esto, James había hecho análoga propuesta al presidente Díaz, para nombrar al nuevo estado “República de Díaz”. ↩︎
La esposa de John. Kenneth Turner, Ethel Duffy Turner, declaró, sin exhibir pruebas, que Ferris tenía relación con Otis, Chandler y William R. Hearst, dueños de grandes extensiones de tierra en Baja California. “Dick Ferris Filibuster”. ↩︎
Regeneración, sábado 10 de junio de 1914, 1ª. página, en la columna titulada “La Baja California”. ↩︎
Datos y documentos para las historia del Distrito Norte de la Baja California; Dr. Francisco Dueñas Montes, Instituto de Investigaciones Históricas de la Baja California, 1984; p. 106. ↩︎
Jesús y Juan, ex libereales o anarquistas, acababan de salir de prisión. ↩︎
El contingente estaba formado por 250 soldados del 8° Batallón bajo las órdenes del Teniente Coronel Juan N. Vásquez y 11 oficiales; 99 hombres de la Compañía Fija bajo el mando del Capitán 1° Juan Lojero y 4 oficiales; 17 soldados de la sección de ametralladoras bajo las órdenes del Teniente de Artillería Andrés Zarzoza Verástegui, y 181 voluntarios comandados por Julio Núñez y Martín Mendoza, así como otros oficiales. ↩︎
Blaisell, op.cit., p. 252. Había 155 extranjeros y 75 mexicanos e indios. También dice que Mosby estaba con un número de efectivos muy inferior a las fuerzas de Celso Vega, aunque cabe aclarar que cualquier tropa sitiadora de una plaza, para tener posibilidades de éxito militar, debe ser en número varias veces superior a las tropas sitiadas. ↩︎
Ibídem, p. 252. ↩︎
Regeneración, No. 43, sábado 24 de junio de 1911, “La derrota de Tijuana, un triunfo”, p. 2. ↩︎
Celso Aguirre Bernal, op. cit., p. 101. ↩︎
En carta al abogado Harry Weinberger, R. Flores Magón dice que el arresto fue el 18 de febrero de 1917. ↩︎
El 6 de enero de 1915, en el poblado de San Diego, al sur de Tejas, se proclamó el llamado Plan de San Diego, por el que se intentaba iniciar una revolución el 20 de febrero de 1915. Las autoridades se enteraron del proyecto cuando el 24 de enero encontraron una copia del plan en poder de Basilio Ramos Jr., quien fue arrestado como uno de los cabecillas de la conjura. Cuando el día 20, en lugar de iniciarse la lucha sólo se publicó otro plan semejante, las autoridades pensaron que todo era pura retórica revolucionaria, común en la frontera. Sin embargo, tras nuevas proclamas se llevaron a cabo ataques a poblados y vías de comunicación del sur de Tejas empleando la táctica de guerrillas; de julio de 1915 a julio de 1916 murieron 21 norteamericanos en los asaltos rebeldes, pero al llegar refuerzos del ejército a la región en conflicto terminaron las hostilidades. Aunque no se supo con certeza quien fue el autor intelectual o promotor de aquella lucha, los historiadores norteamericanos la han atribuido a seguidores o de Venustiano Carranza o de Victoriano Huerta. ↩︎
R. Flores Magón y la Rev. Mexicana; Revista Magisterio, S.N.T.E., noviembre de 1968, Salvador Isunza Uzeta; p. 20. ↩︎