Antonio Ponce Aguilar

De Cueva Pintada a la Modernidad
Capítulo XXVI: 
Mexicali

…La Colorado les rentaba a los gringos, a los chinos, japoneses e hindúes, pero a los mexicanos no, ni siquiera les permitían vivir a la orilla de los canales, pero el lunes 27 de enero se prendió la mecha, los primeros ranchos tomados fueron el Orizaba, Coahuila, Zacatecas, Cuernavaca y Álamo Mocho; después serían el Sesbania, Javier Mina y otros más…1

Los primeros tiempos. Guillermo Andrade, colonizador y especulador

El Valle de Mexicali está localizado parcialmente dentro de la delta del Río Colorado, en una zona desértica muy baja, al grado de que la Laguna Salada al oeste y la Depresión Salton o Desierto del Colorado al norte del Valle Imperial, se encuentran en buena parte abajo del nivel del mar, y de hecho, hace unos diez millones de años toda la región estaba cubierta por las aguas del Golfo de California.

Mexicali, 1902

Las posibilidades que ofrecía la región del bajo Colorado para que se establecieran asentamientos humanos se empezaron a conocer desde la época en que hicieron sus exploraciones los capitanes Hernando de Alarcón y Melchor Díaz en el S. XVI, y los padres Eusebio Francisco Kino y Francisco Garcés en el XVIII. Desde 1849, el doctor norteamericano Oliver M. Wozencraft estuvo en el bajo Colorado por recomendación médica, estudió sus potencialidades agrícolas y realizó gestiones ante la legislatura de California para construir un sistema de riego aprovechando las aguas del río, pero sus propuestas no tuvieron éxito; las autoridades mexicanas también sabían de aquella gran riqueza, resultante de una síntesis que rara vez se encontraba en nuestro país, sobre todo en Baja California: agua abundante, tierras fértiles y calor, la cual sólo esperaba el trabajo de los hombres para traducirse en frutos palpables, pero faltaban los recursos para su explotación. Aun así, en 1894 el Jefe Político del Distrito, Rafael García Martínez, que había asumido el mando dos años antes, comisionó al señor Daniel Sández para que hiciera un estudio del Desierto del Colorado y la delta del río, con objeto de saber cuáles eran las posibilidades agrícolas de la región. Sández se preparó debidamente, y acompañado solamente de un guía norteamericano apellidado Jenkins, así como de un secretario de nombre José Riley para que hiciera los registros de las observaciones realizadas, llegaron el 27 de junio de 1894 al Valle de Mexicali2. Estuvieron allí tres meses, cabalgando de un lugar a otro, incluyendo el otro lado de la frontera, y el comisionado pudo elaborar un informe bastante completo del cual se destacó lo siguiente: las aguas del río empezaban a subir en el mes de abril debido a las lluvias que caían río arriba, y después de su descenso, quedaban enormes lagunas en sus proximidades, lo que convertía a toda la zona en un gigantesco vergel, había praderas con abundantes pastos, algunos mezquitales, melones silvestres, extensos montes de cachanilla, verdes carrizales y hasta álamos y sauces crecían en algunas partes a orillas del río; mientras que la fauna estaba constituida por venados, borregos cimarrones, pumas y nutrias3.

La descripción de don Daniel no debe considerarse exagerada, porque coincide con lo expresado por el ecologista Aldo Leopold en 1922, cuando llamó a la delta del Colorado conjunto de verdes lagunas, región de leche y miel, en donde las garzas se juntan como prematura nevada4. Según Sández había muy pocos mestizos o blancos, y sólo al sur de la línea fronteriza habitaban unos cuantos rancheros mexicanos y norteamericanos, algunos casados con mujeres indias. Los nativos sí eran numerosos y pertenecían a las tribus de los yumas, diegueños, mohaves, cucapás de la sierra y los llamados apaches “tontos”; usaban la cabellera larga, los hombres sólo se cubrían con un taparrabo, se pintaban el cuerpo de rojo y usaban arco y flecha con pedernal en la punta; vivían en tranquilas rancherías y sumaban unas 9 700 personas.

Quizá el primer hombre que percibió las excepcionales condiciones del bajo Río Colorado, para el riego potencial de miles de hectáreas de desierto en el actual Valle Imperial, fue el Dr. Oliver M. Wozencraft, al transitar por aquella región procedente de Ohio, al dirigirse a California en busca de fortuna en los placeres auríferos. Aunque en 1854 y 1855 contrató a dos topógrafos para que levantaran el trazo del canal, el proyecto fue finalmente rechazado por inviable por el Congreso Norteamericano. Wozencraft murió en 1887, trece años después se iniciaría la construcción del Canal Álamo al sur de la frontera para llevar agua del Colorado al Valle Imperial.

En 1854, las compañías deslindadoras habían comenzado a adueñarse del territorio peninsular con el pretexto y compromiso de deslindarlo y promover su colonización, y uno de las beneficiarios en este proceso fue Guillermo Andrade5. Éste fue un empresario mexicano exitoso, educado en Francia y España, que tenía inversiones en la línea marítima entre Manzanillo y Guaymas; en enero de 1874 creó la “Compañía Mexicana Agrícola Industrial y Colonizadora de Terrenos del Colorado”, con sede en San Francisco, cuyos accionistas eran mexicanos, y siendo presidente de la república Lerdo de Tejada, obtuvo una concesión de 150 000 Has., de las cuales 130 000 estaban en el bajo delta del Colorado6.

Andrade, al igual que sus colegas en las otras compañías deslindadoras, seguía en sus tratos con el gobierno una estrategia que le dejaba siempre un margen de seguridad, que consistía esencialmente en las siguientes previsiones:

En toda la parte baja de la delta abundaba una especie de cáñamo silvestre cuya potencialidad en la industria cordelera reconoció en 1873 el ingeniero Jacobo Blanco7, quien llegó a la región comisionado por el gobierno mexicano para hacer un estudio de los recursos naturales en aquella remota parte de la península, en la cual se notaba cada vez con más frecuencia la presencia de extranjeros. El procedimiento empleado por Andrade para adquirir tierras en el bajo Colorado era legal y relativamente simple: algunos de los socios de la compañía, todos ciudadanos mexicanos, solicitaban al gobierno mexicano 2500 Has. de tierras baldías cerca del río, y después de pagar un irrisorio precio por hectárea, recibían su título de propiedad, que después transferirían a la compañía. que se convertía en la dueña legítima de las tierras. Algunos socios de la compañía iniciaron las denuncias de los terrenos baldíos que pensaban adquirir desde diciembre de 1873.

El cáñamo silvestre del Colorado, nombrado científicamente Sesbania exaltata, fue durante varios años fuente de trabajo para cientos de colonos, en tanto que las compañías deslindadoras obtuvieron buenas ganancias por su venta. La explotación de la fibra propició que el 16 de septiembre de ese año se fundara la “Colonia Lerdo”, del lado sonorense del río, 8 Km. al sur del actual “Riito”, cuyo primer presidente fue Ignacio Foncerrada8, y que años después llegaría a tener 800 habitantes; buena parte de esta población se dedicaba al corte del cáñamo silvestre, que se transportaba a los poblados norteamericanos fronterizos en carretas tiradas por mulas.

El progreso de la región generó un movimiento comercial a lo largo del río, y la formación de poblados como “Puerto Isabel”, apenas al norte del actual Golfo de Santa Clara, y “Ship Yard”, en donde fondeaban barcos de vapor que llegaban por el golfo con mercancías para ser transportadas al norte; también se formaron ranchos en los que se sembraba trigo, cebada, algodón y tabaco, así como algunos dedicados a la cría de ganado. Todo parecía marchar bien para Andrade, quien era de los más beneficiados en estas actividades productivas, pero tal vez en 18759, las grandes avenidas del río y su cambio de curso destruyeron 5 000 toneladas de cáñamo, los almacenes y casi toda la colonia, lo cual provocó el temor de los demás socios de la empresa que ya no quisieron reinvertir su dinero10. En tan crítica situación, Andrade obtuvo el apoyo económico de Thomas H. Blythe, capitalista que ya era socio de la compañía, y dueño de enormes extensiones de tierras del lado norteamericano. El fuerte socio de Andrade compró el 90% de las acciones de la compañía, que amparaban más de 137 593 Has., y 19 424 Has. del rancho Los Algodones11. Andrade, por su parte, consiguió del gobierno mexicano más de 232 694 Has. de tierras en la delta del Colorado, a cambio de construir algunos caminos al norte de la península. A estas alturas, Andrade12 y Blythe eran virtualmente dueños de la delta, .

En 1883, cuando las condiciones de la compañía eran las más propicias para realizar operaciones en gran escala, el 4 de abril murió Blythe sin dejar un testamento legalizado, y se desató una batalla judicial por la enorme herencia del socio de Andrade que duró años en las cortes norteamericanas, pero a pesar de los esfuerzos de sus adversarios que reclamaban la herencia de Blythe, don Guillermo logró quedarse con todas las tierras de la delta, incluyendo Los Algodones, en parte con el apoyo del gobierno mexicano13. Aquí es pertinente mencionar que en Baja California, las compañías deslindadoras nunca cumplieron a cabalidad los compromisos contraídos con el gobierno, pero sí explotaron al máximo los recursos que encontraron en las tierras concedidas, como metales, las salinas de Isla del Carmen, el aceite de pinnípedos que abundan en los litorales, bosques maderables, y en las áreas cercanas al Río Colorado obtuvieron grandes ganancias con la venta de zacates forrajeros y la sesbania14 que cubrían miles de hectáreas, de lo que ya se ha hablado. Después de las inundaciones se redujo la explotación de la sesbania, y para 1893 sólo quedaban en la que fuera progresista Colonia Lerdo algunos ranchos de norteamericanos y mexicanos que pagaban renta por la tierra a Guillermo Andrade.

Mapa 66.

  1. Mexicali.
  2. Caléxico.
  3. Valle Imperial. Altura -67 pies. (Zona Irrigada).
  4. Nivel del mar (0 pies).
  5. Río Álamo, que ocasionalmente se desbordaba antes de llegar a la frontera llevando agua al río Nuevo.
  6. Línea fronteriza.
  7. Canal Imperial.
  8. Río Colorado.
  9. Ferrocarril “Southern Pacific”.
  10. Río Nuevo.
  11. Yuma.
  12. Valle de Mexicali.
  13. Depresión Salton altura -287 pies.
  14. Canal Todo Americano.

Desde el 7 de agosto de 1888, Andrade obtuvo del gobierno de Díaz la venta en pleno dominio de 305 735 hectáreas del Valle de Mexicali, además de 52 500 en el estado de Sonora, terrenos cuya venta concluyó en 1904. Después de 30 años en los que especuló con ventas de terrenos, explotación de líneas marítimas, bosques y vías férreas, Guillermo Andrade murió en la ciudad de México en 1905. Fue un hombre que con sus acciones, sin lugar a dudas favoreció el conocimiento, colonización y explotación agrícola de la delta del Colorado, pero la historia tal vez lo recuerde más por su participación en el despojo de tierras a los indios cucapás, y por haber vendido a la “Colorado River Land Company” la mayor parte de lo que hoy es el Distrito de Riego del Río Colorado, lo que detuvo por muchos años la llamada mexicanización de la agricultura en la región.

Los pioneros de Mexicali al pie del monumento son: Ramón Zumaya, Antonio Villarino, Zaragoza Contreras, Francisco Barrios, Juan Jaussaud, Delfina Vda. de Moreno, Ma. De Jesús Arias, Urbano Vázquez, Benigno González, Jesús Guluarte y Manuel Vizcarra, primera autoridad política del poblado.

A fines del siglo XIX, el ingeniero George Chaffey, famoso por sus logros en la obtención y aprovechamiento de las aguas subterráneas en los poblados de Ontario, Cucamonga y Whittier, en California, se asoció con el ingeniero Charles Robinson Rockwood, del Ferrocarril “Southern Pacific”; al igual que Wozencraft, se había dado cuenta de la posibilidad de canalizar aguas del Río Colorado hacia el Valle Imperial, debido al singular hecho geográfico de que la importante corriente se encontraba a un nivel superior al de las tierras por irrigarse, además de que se podía acondicionar como canal el cauce del arroyo Álamo en el lado mexicano, con lo cual se abatirían los gastos.

En 1897, Andrade y Robinson Rockwood formaron las compañías “Imperial Land Co.” y la “California Development Co.” no con fines agrícolas, sino para construir la infraestructura necesaria a fin de irrigar las tierras del lado americano, y en 1898 la “Sociedad de Irrigación y Terrenos de la Baja California” en el lado mexicano15, dueña de una faja de tierras paralela a la frontera con una extensión de 40,468 Has., para que llegado el momento, Andrade transfiriera sus derechos y servidumbres de paso de aguas a la “Imperial”, y así los extranjeros tuvieran la facultad legal de conducir a su país aguas del Colorado por territorio mexicano. La “Imperial” se comprometió en el contrato con Andrade a entregar el 50% del agua para riego en el lado mexicano, con un precio fijo. De inmediato la Imperial y la Sociedad de Irrigación solicitaron de sus respectivos gobiernos las debidas autorizaciones para iniciar los trabajos, y aunque México contestó favorablemente hasta 1904, la obra se inició desde 1900, el 20 de junio de 1901 entró el agua del Río Colorado al Valle Imperial por primera vez, y los canales que se habían construido a ambos lados de la frontera se llenaron de agua. Para entonces, Andrade era dueño o tenía fuertes intereses en todas las tierras de la delta del Colorado del lado mexicano.

Al principio pocos fueron los colonos que se atrevieron a desafiar las temperaturas del desierto para trabajar las tierras del tórrido valle, pero paulatinamente fueron llegando más familias, procedentes del sur de la península, algunas del interior del país, y otras de China, particularmente de Cantón; que después de algún tiempo vieron compensado su esfuerzo al ganarse la vida en los trabajos del campo, en la construcción de canales al otro lado de la frontera, o en el desempeño de oficios diversos en la naciente población.

Inicios del siglo XX, el bautizo del poblado y fecha oficial de su fundación

El Valle de Mexicali a principios del S. XX, (Fotografía del “Imperial Irrigation District”)

Desde la segunda mitad del siglo XIX, la ruta de diligencias que iba de San Francisco al este tenía varias postas en el Valle de Mexicali, como Pozo del Río, Nuevo Álamo Mocho, Gardner, Siete Pozos, y La Rajadura.16; y sin duda, el movimiento de pasajeros favoreció la colonización. Para 1901 ya habían llegado al valle las primeras familias mexicanas en busca de tierras procedentes de todas partes del país, pero sobre todo de las regiones mineras de Baja California en las que se había agotado el oro, como Real del Castillo y Santa Clara; de los nativos cucapás había pocos en “El Río”, antiguo nombre de la región, y dos de ellos, apodados “El Borrego” y “El Dos de Bastos”, fueron descritos por los primeros colonos como hombres altos, fuertes y de trenza larga y brillante. Los recién llegados primero se establecían en carpas bajo un mezquite, o simples enramadas, después construían casitas de cachanilla y ramas emplastadas con lodo, o de adobe, y les ponían techos de tule, estructura que permitía a sus ocupantes aislarse un poco del excesivo calor. Se transcribe a continuación parte del testimonio de doña Ernestina Monreal Vda. de Pedroza, publicado en el libro de Enrique Estrada Barrera “Pioneros de Mexicali”; …Cuando llegamos nosotros a Mexicali, en febrero de 1902 había ya unas cinco o seis carpitas, nada más, las casas después se hicieron de adobe, de cachanilla o de jaría, con techo de tule, porque eso sí, había mucho, cerca de una ciénega donde se comenzaron a formar las primeras casitas de Mexicali…Yo me acuerdo que salimos de Mineral de Juárez en muchas mulas, era una mañana cuando nos venimos…el guía era un viejito que se llamaba Isaac Romero…fue el que voló a mi papá a que nos viniéramos. Le decía que aquí había muchas tierras que no eran de nadie, que había agua suficiente, y que con el tiempo iba a ser buen lugar…17

Cerro Prieto, al sur de Mexicali. En sus inmediaciones está la zona geotérmica más importante de México. Fotog. A. P. A.

El primer poblado que se formó en la región fue el de Los Algodones18 en el sitio más al noreste de la península y más septentrional de todo el país19, tierra que en 1859 se concedió a particulares por el jefe político Ramón Navarro. A finales del siglo XIX fungía como Juez de Paz del lugar el ganadero Daniel Sández, mencionado en renglones anteriores, quien fue designado por el coronel de caballería Agustín Sanginés en su carácter de Jefe Político.

Al iniciarse el siglo XX, el caserío de Mexicali, aún sin este nombre, era dependencia del poblado de Los Algodones, que desde 1874 se consideraba Sección de Municipalidad. Aquí en 1901 fue nombrado Juez de Paz Jesús Manuel Vizcarra, en substitución del señor Luis Vásquez; el 26 de marzo de 1902, las autoridades de Ensenada determinaron que la cabecera municipal se cambiara de Los Algodones al caserío de El Río, cerca de la laguna Cameron o Camarón, en lo que hoy es Mexicali.

En noviembre de 1902 el jefe político Coronel Agustín Sanginés visitó El Río, y según algunos investigadores el 14 de marzo del siguiente año dispuso que don Jesús Manuel Vizcarra Orozco se cambiara de Los Algodones a Mexicali como juez auxiliar de paz. Este último cargo no fue aceptado, y el nombramiento recayó en el señor Benigno González el 5 de septiembre de 1903. Sin embargo, la fecha en que fue nombrado para el puesto Don Manuel, 14 de marzo de ese año, se ha considerado en el II Simposio de Historia de la Península de Baja California efectuado en 1968, que corresponde a la fundación de Mexicali por haber sido Vizcarra la primera autoridad civil nombrada para el poblado. Debe señalarse que hay opiniones que difieren de la fecha señalada, argumentando que el juez Vizcarra era de carácter “auxiliar”, además de que no se hizo el trámite oficial obligado.

Manuel Vizcarra, juez de paz en Los Algodones

Quien sí realizó las acciones necesarias ante la Secretaría de Gobernación para incorporar a Mexicali como cabecera municipal a la división política de Baja California fue el Coronel Celso Vega, el 26 de abril de 1904. No se ha explicado cómo se giró el nombramiento de Vizcarra en la fecha indicada, siendo que por esas fechas, Sanginés se encontraba en La Paz con el cargo de Jefe Político.

Un año antes, ya Sanginés había asignado el nombre a lo que sería después la capital del distrito, aunque los vecinos todavía llamaban a la única calle del poblado “El Fierro”, por los rieles que había tirados en ella.

Respecto al origen del nombre de Mexicali, existen varias versiones, aunque quizá la más conocida y creíble sea la siguiente: el 12 de febrero de 1901, el publicista norteamericano Leroy E. Holt, intervino para que el poblado que empezaba a formarse del lado norteamericano con motivo de los trabajos de canalización, recibiera el nombre de Caléxico, por California y México, y según lo expresado por el Coronel Esteban Cantú en 1933, refiriendo relatos de antiguos residentes del lugar, al irse formando los dos poblados fronterizos, se integró una comisión mexicoamericana para asignarles nombres, y el Coronel Agustín Sanginés20, quien fue Jefe Político de 1894 a 1902, nombró al comisario de policía de Los Algodones Manuel Vizcarra para que representara a México en la referida comisión, y posiblemente Vizcarra llevó la propuesta sugerida por el propio Sanginés para que el nombre del asentamiento mexicano fuera Mexicali; lo cierto es que a mediados de 1902, se empezó a emplear ese nombre en la correspondencia oficial y por los vecinos y nuevos colonos, y en este año el ingeniero Rockwood hizo el primer plano de Mexicali21. La importancia del poblado fue creciendo en lo comercial, por lo que el 7 de julio de 1903, el Presidente Díaz ordenó que se estableciera una aduana, cuyo primer administrador fue el señor Miguel Larrea; por otra parte, de 1895 a 1906 se construyó el ramal del Ferrocarril “Southern Pacific” que pasaba por Mexicali y que unía al naciente poblado con Yuma, Arizona, así como con Tijuana y San Diego por el oeste.

Harrison Gray Otis

La Colorado River Land Company. Las inundaciones

Guillermo Andrade había considerado más fácil especular con las acciones que con las tierras, por lo que desde 1889, formó una compañía con varios socios de Los Ángeles llamada “Mexican Colorado River Land Company”. En 1896, se formaron las compañías “California Development Company” en California y la “Sociedad de Irrigación y Terrenos de la Baja California”, y unos cuatro años después , aunque no se podría precisar la fecha, varios capitalistas de California se empezaron a interesar en las tierras de la delta del Colorado del lado mexicano casi todas pertenecientes a Andrade, sobre todo al darse cuenta del incremento rápido de su valor, y formaron, en agosto de 1902 la “California-Mexico Land and Cattle Company”, que comúnmente se le llamaba la C-M, y poco después la “Colorado River Land Company” (nombrada “la Colorado” subsecuentemente). Cuando la C-M supo que el gobierno mexicano no le concedería autorización para poseer tierras hasta cierto límite de la línea fronteriza por ser extranjera, formó la empresa mexicana “Colorado River Land Company, S.A.”, con lo que se venció el impedimento mencionado, así empezó el proceso por el cual la “Colorado” sería protagonista en la historia moderna del Valle de Mexicali. Los principales socios capitalistas del consorcio fueron Harrison Gray Otis, dueño del periódico “Los Angeles Times”, y su yerno Harry Chandler.

Desde diciembre de 1901 se iniciaron negociaciones22 entre Andrade por la “Mexican Colorado River Land Co”, y la “Colorado”. Aunque ésta adquirió las tierras mexicanas en cinco compras sucesivas, tratando con diversos vendedores. La primera operación fue llevada a cabo con Andrade en mayo de 1904, y en ella el especulador mexicano vendió a la “Colorado” 90 248 Has. de tierras mexicanas en la delta del río, además de los correspondientes derechos de agua, por lo cual recibió $ 173 000.00 dólares; aquí cabe recordar que don Guillermo había recibido casi todas esas tierras del gobierno mexicano a cambio de su deslinde, su colonización, así como para construir caminos en la región. Otras compras se hicieron a compañías extranjeras y particulares, y al concluir estas operaciones en mayo de 1905, la “Colorado” quedó como dueña de unas 340 000 Has de tierra , con derechos de agua para el riego de más de 277 000 Has.23. Tal vez por haber sido la primera operación y la de mayor magnitud en extensión y capital, en la venta de las tierras del Valle de Mexicali a la “Colorado”, emblemáticamente Guillermo Andrade es considerado como el hombre que vendió a los extranjeros la delta del Colorado, lo cual dicho así no es exacto.

Como ejemplo del apetito que sobre tierras, aguas y demás bienes de la nación tenían las corporaciones extranjeras, se transcribe a continuación uno de los párrafos del acta constitutiva de la “Colorado” que se refiere a su objetivo principal:

…Adquirir por compra, permuta o cualquier otro título, propiedad mueble o inmueble, derechos y acciones sobre ella, especialmente terrenos para la agricultura, aguas y derechos de agua, haciendas, minas, minerales En general, toda clase de explotación mercantil, minera, agrícola o industrial, en todas sus ramas y anexidades, sea cual fuere su objeto, duración y denominación sin taxativa alguna… 24.

Así dio principio el gran negocio, ya que en lugar de vender tierras, la compañía las rentaba a campesinos mexicanos, norteamericanos y chinos, sobre todo a éstos, pues los orientales eran los menos inclinados a procurar la propiedad definitiva de la tierra. El trabajo de desmonte y nivelación corría por cuenta del arrendatario, y en esa forma el consorcio extranjero no perdía un solo metro cuadrado de tierra, al mismo tiempo que iba aumentando el número de hectáreas limpias y niveladas, listas para la siembra y riego, tomando en cuenta que en ese tiempo ya se destinaba una buena cantidad de agua para los cultivos del Valle de Mexicali. Por otra parte, no hay que olvidar que tenían que pagar el agua a las compañías que se encargaban de proporcionar el líquido por la red de canales ya construidos.

Pronto surgieron otras compañías norteamericanas que adquirían en arrendamiento grandes extensiones de tierra de la “Colorado” por medio de contratos de producción, tales corporaciones subarrendaban la tierra a los productores agrícolas, quienes empleaban los servicios de los hombres que se necesitaban para el trabajo, sobre todo nivelación de tierras25 y cultivo del algodón. Cabe señalar que décadas después, quienes lograron rentar tierras para siembra, casi siempre obtuvieron los créditos y el apoyo técnico necesario de la “Compañía Anderson Clayton)26, la cual mantuvo relaciones de mutuo beneficio y respeto con el gobierno de Lázaro Cárdenas, al apoyar técnica y financieramente a los ejidatarios y capitalizar y comercializar prácticamente todo el algodón producido en México; el gobierno, a cambio, entre otras acciones, respetó la propiedad de la Anderson Clayton del algodón sembrado en las tierras que se expropiaron para beneficio de los ejidatarios en 1936 y 1937, en La Laguna y Valle de Mexicali; todo lo cual hace dudar que, de manera total, la política cardenista haya sido de izquierda radical contraria a las compañías extranjeras, como usualmente lo establecen muchos historiadores. En 1945 el gobierno mexicano hizo el pago final a la Colorado de lo que adeudaba por las tierras expropiadas.

En 1905, para mejorar el flujo del agua, los norteamericanos abrieron otra salida en el río, pero las lluvias en su parte alta causaron una gran creciente que rompió diques y compuertas, y las aguas inundaron la Depresión Salton bajo el nivel del mar, en los Estados Unidos, llegaron a cubrir más de 133 000 hectáreas y alcanzar 24 metros de profundidad; el desastre afectó a mucha gente, lo más fuerte de las inundaciones del bajo Colorado se resintió en 1906; el desbordado río cortó la vía del ferrocarril “Southern Pacific”, lo que causó enormes pérdidas a sus dueños, aunque de inmediato, la compañía destinó los recursos necesarios para que se hicieran los trabajos con el fin de cerrar la abertura por la cual se derramaba el caudal del Colorado hacia la depresión; se emplearon millones de toneladas de roca para sellar la fuga, hasta que finalmente, el 10 de febrero de 1907 quedó reencauzada la corriente. Curiosamente, esta tragedia permitió la creación de un verdadero tesoro de producción agrícola para los norteamericanos: el Mar de “Salton” y todo lo que se llama actualmente Valle Imperial.

Los desbordamientos e inundaciones en la delta del Colorado no quedaron eliminados en su totalidad con estos trabajos, y los primeros colonos en esos años tuvieron que abandonar sus casas y mudarse más al oeste, en lo que sería con el tiempo la Ciudad de Mexicali. Ya para la década de los treintas, con la construcción de la Presa “Hoover”27 en Estados Unidos y una red de canales cada vez más extensa en el lado mexicano se redujo el peligro de nuevas inundaciones, aumentó poco a poco el área de riego, y actualmente se ha llegado al grado de que el Río Colorado, excepto en los años muy lluviosos, ya no alcanza a desembocar en el Golfo de California, lo cual ha lesionado seriamente el sistema de vida de los grupos indígenas que aun sobreviven al sur del valle, así como el sistema ecológico cuyo equilibrio se ha alterado28.

Muchos mexicanos siguieron llegando a Mexicali, hermanados por una característica común: estaban dispuestos a soportar las adversidades del clima, con temperaturas que llegaban a alcanzar los 51º C., y aun los atropellos de los extranjeros, con tal de trabajar y crearse un patrimonio en aquellas fértiles tierras. No sólo llegaban mexicanos, pues muchos chinos arribaron a la región procedentes casi siempre de Cantón, vía San Francisco, y otros del interior del país, y fue por el año de 1916 cuando un barco que venía de aquel puerto desembarcó en San Felipe a 160 orientales, ya en tierra se les indicó el rumbo que deberían seguir para llegar a Mexicali, y sin prevenirse adecuadamente para lo que sería una prolongada jornada en el desierto, iniciaron la marcha hacia el norte con poca agua y alimentos, por lo que unos 75 de ellos murieron de sed y agotamiento, cerca de un cerro en el desierto de San Felipe29, conocido hoy como “El Chinero”30, próximo al “Crucero La Trinidad”. Pero muchos de ellos llegaron a su meta, se incorporaron a la población de la frontera, vencieron la resistencia que los colonos ya establecidos les presentaban al principio, y poco a poco, su organización y capacidad de trabajo les permitió irse afianzando, primero como productores de algodón, y después como comerciantes.

En 1918, la caída del precio de aquella fibra, que llegó a pagarse a seis centavos el Kg., causó la quiebra de muchos pequeños y medianos productores chinos, quienes tuvieron que dedicarse a otras actividades, principalmente el comercio. Ya para la segunda década del siglo XX, se dice que la población china era mayor que la mexicana, lo que obligaría años después al General Abelardo L. Rodríguez a tomar medidas para evitar tal desproporción.

La toma de Mexicali por los magonistas.31. El Mayor de Caballería Esteban Cantú llega al Distrito Norte de Baja California.32

Desde 1903, el Coronel Celso Vega había sido nombrado Jefe Político del Distrito Norte por don Porfirio Díaz, y para 1908, considerando el aumento de la población en Mexicali, nombró subprefecto del poblado al señor Gustavo Terrazas. En 1912, según el censo levantado por disposición del Coronel Vega, había una población de 989 hombres y 428 mujeres, concentrándose algo más del 30% en el poblado, y el resto en las diversas colonias y rancherías, para entonces, ya se había instalado el alumbrado público.

Ya se ha dicho que todas las etapas de guerras intestinas e inquietudes políticas que se sucedieron en el resto del país, fueron apenas percibidas en Baja California por el aislamiento geográfico y la falta de comunicación, lo que favorecía la relativa tranquilidad del distrito. Ricardo y Enrique Flores Magón habían fustigado a la dictadura de Porfirio Díaz con su pluma y la acción política del Partido Liberal Mexicano, por lo que se encontraban viviendo exiliados en Los Ángeles, con la intención de iniciar desde aquel lugar acciones para el derrocamiento del gobierno establecido, sobre todo reclutar voluntarios y comprar armas para integrar un ejército, lo que hacía necesario recabar los fondos indispensables.

En 1910, enviaron a Baja California a Fernando Palomares y Pedro Ramírez Caule, quienes se pusieron en contacto con el indígena Camilo Jiménez. Se sucedieron a partir de entonces, bajo la dirección de Ricardo Flores Magón, las actividades mencionadas, sobre todo la colecta de dinero y el reclutamiento de voluntarios. El plan general era apoderarse de la Baja California y desde allí, tomado el territorio como base de operaciones, lanzarse a la lucha contra el ejército de Díaz. Se llevó a cabo el plan, que culminó con la toma de Mexicali por las fuerzas magonistas el 29 de enero, de Tecate el 12 de marzo y Tijuana el 9 de mayo de 1911. Sin embargo, el mismo año fueron recuperadas las tres plazas por elementos federales y maderistas, al rendirse pacíficamente Mexicali, aunque Tijuana tuvo que ser tomada en sangriento asalto por el Coronel Celso Vega, todo lo cual se relata detalladamente en el siguiente capítulo por tratarse de una de las etapas históricas más importantes de Baja California.

Coronel Esteban Cantú Jiménez

El 26 de junio de 1911 llegó a Mexicali, por tren, pasando por territorio norteamericano, una tropa federal procedente de Ciudad Juárez, Chihuahua, enviada por el Presidente Interino Francisco León de la Barra, bajo el mando del General Manuel Gordillo Escudero, y entre la oficialidad venía el Mayor de Caballería Esteban Cantú Jiménez, quien ocuparía un espacio importante por casi diez años en todos los hechos de gobierno del Distrito Norte de la Baja California; las órdenes que traía el General Gordillo eran relevar del mando al Coronel Celso Vega y pacificar la región.

Cantú ocupó Mexicali con 100 soldados y cuatro oficiales, el 29 de junio de 1911, en tanto que Vega entregó la jefatura política y militar del Distrito al general Gordillo, quien desempeñó el cargo hasta octubre de 1912.

El General Manuel Gordillo Escudero, del ejército federal, era un veterano en acciones de guerra que se dieron contra los maderistas en el estado de Chihuahua, sobre todo en los meses de abril y mayo de 1911, aunque ya todo indicaba el próximo triunfo de los revolucionarios, habiéndose distinguido en el sitio de Ojinaga al rechazar los ataques de los sitiadores, así como por la derrota que infringió a los revolucionarios en el pueblo de “El Mulato”, después de haber penetrado a Ojinaga rompiendo el sitio que sostenían las fuerzas rebeldes.

Cuando llegó a Ensenada, Gordillo recibió el día 24 de agosto de 1911 el mando del Distrito del Coronel Miguel Mayol, quien por dos días había sido Jefe Político interino en lugar del Coronel Celso Vega. El general fue el primer Jefe Político del Distrito Norte de Baja California posterior al porfiriato, y su actuación en ese cargo se irá mencionando a grandes rasgos más adelante haciendo énfasis en la lucha contra el bandolerismo encabezada por el Mayor Esteban Cantú.

Una de las primeras actividades del nuevo gobernante fue reunirse en Ensenada con Cantú, a donde éste llegó procedente de Mexicali en tres jornadas en su caballo “El Travieso”, después de atravesar la Sierra de Juárez. La orden de Gordillo fue terminante: acabar con todos los intrusos, “filibusteros” y facinerosos que pululaban por la sierra y a lo largo de la frontera, y aunque le tenía a su disposición una licencia de treinta días para ir a Monterrey, le advirtió que la podría hacer efectiva hasta que diera cumplimiento a lo ordenado. Para poder hacerlo, en principio contaría con 135 rancheros voluntarios, aunque mal montados y armados, casi todos reclutados en la región de Tecate.

Cantú se regresó a Mexicali, y poco después recibió un telegrama del General Gordillo, vía Caléxico por la “Western Union”, ordenándole que se dirigiera a un hotel de San Diego, California, en donde se alojaba el General Francisco Vázquez de quien recibiría las últimas órdenes. Este militar sería poco después nombrado Jefe Político y Comandante Militar del Distrito Norte de la Baja California durante la presidencia del General Victoriano Huerta. Cantú acudió a la cita viajando por el lado americano*.* Uno de los principales cabecillas de los bandoleros que el propio Gordillo había mencionado a Cantú, y que ahora lo confirmaba el General Vázquez era Tirso de la Toba, amigo de Ricardo Flores Magón, con el que mantuvo comunicación después de la batalla del 22 de junio. De la Toba fue de los anarquistas que se mantuvo en rebeldía en la zona fronteriza del Distrito después de la toma de Tijuana, habiéndose dedicado además al pillaje y robo, aunque las órdenes recibidas de su jefe y amigo eran tomar los pueblos del sur para continuar la lucha a favor de la causa anarquista, empezando por Santa Rosalía.

Enseguida se dan dos versiones sobre los acontecimientos relacionados con Toba y sus acciones guerrilleras o de bandolerismo en la región fronteriza del Distrito Norte de Baja California; la primera corresponde principalmente a Esteban Cantú, relatada en sus “Apuntes Históricos”33, y la segunda, quizá más verosímil, a las comunicaciones telegráficas de los hechos entre las autoridades consulares de San Diego, Cantú, y la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, así como comunicaciones oficiales de Rodolfo L. Gallego en su carácter de Subprefecto Político en Mexicali.

Resumen de las acciones contra el bandolerismo según la versión de Cantú.

Las órdenes escritas y verbales que dio Vásquez a Cantú fueron sólo una confirmación de las que había recibido de Gordillo, en síntesis, acabar con las partidas de delincuentes para lo cual podría ponerse al frente de los grupos ya mencionados**.** Por aquel tiempo De la Toba había atacado el rancho “Cañada Verde” al este de Tijuana, al frente de 14 bandoleros, así como Jacumba y Las Juntas, habiendo cometido aquella banda cuando menos un asesinato y la violación de dos mujeres34. Además de este rebelde, por el rumbo de Ensenada merodeaba el indígena Emilio Guerrero, saqueando tiendas, robando ganado en los pequeños ranchos y cometiendo diversas tropelías, todo lo cual producía un ambiente de inseguridad en el Distrito, aunque algunos autores dan un carácter social a estas acciones, ya que con ellas supuestamente se favorecía a los pobres.

Después de su entrevista con el General Francisco Vázquez, Cantú se regresó en el ferrocarril San Diego- Arizona, que entonces se encontraba en construcción, hasta Valle Redondo, al oeste de Tecate; aquí tuvo que conseguir con el mayordomo de los trabajadores del ferrocarril un caballo ensillado, violento y muy sobrado, para poder seguir su camino a Tecate. Amablemente, el capataz no le puso plazo a Cantú para la devolución del caballo, y sólo le encargó que se informara, si le era posible, sobre cuatro mulas cada una con un valor de doscientos dólares, que le habían robado y que eran propiedad de la compañía.

Ya era de noche y se había desatado una fuerte lluvia35, lo que dificultó la marcha del jinete. Al amanecer, algo extraviado en aquel terreno desconocido, cabresteando su caballo que inquieto trataba constantemente de volver a su querencia, el mayor tuvo la fortuna de llegar casualmente a la casa de un señor Gilbert, en donde fue bien recibido. Allí pasó la noche, y al siguiente día, después de desayunar y atender a su cabalgadura, el mayor salió rumbo a Tecate a donde llegó a la una de la tarde. En el pequeño poblado, Cantú fue informado que 30 voluntarios del lugar y varias “guerrillas” habían salido hacia el rancho “El Topo”, en Sierra de Juárez, en persecución de los bandoleros de que se ha hablado. A las cuatro de la mañana del siguiente día, el mayor, acompañado de dos hombres, partió al lugar señalado. A las seis de la tarde, después de haber cabalgado 145 kilómetros, en buena parte por terreno nevado y difícil, los tres jinetes llegaron a “El Topo”, en donde había un total de 130 hombres armados y montados, además de otros cinco voluntarios, aunque sus bestias se encontraban en pésimas condiciones por la falta de forraje. Era un hermoso lugar, típico de la Sierra de Juárez, con abundancia de pinos y encinos, y algunas ciénegas, además de los clásicos cerros de roca granítica de la cordillera peninsular. Después de identificarse y asumir el mando del grupo, supo el mayor que hacía poco aquella gente había tenido un encuentro con los forajidos, del cual había resultado un voluntario herido levemente de un balazo en la pantorrilla. Esa noche se dispusieron centinelas en lugares estratégicos para evitar una mala sorpresa, relevándose cada hora debido al intenso frío.

Paisaje de la Sierra de Juárez, cerca del rancho “El Topo”. Por lugares como éste cabalgaron los voluntarios de Tecate en busca de los bandoleros.

Antes del amanecer del día siguiente, después de compartir por igual un frugal desayuno, al hacer un breve reconocimiento del terreno se comprobó que las huellas de los fugitivos iban hacia el norte, por lo que iniciaron la marcha antes del alba. Las malas condiciones de la caballada y un terreno nevado y montoso obligó a que la mayor parte de los voluntarios se rezagara, por lo que llegaron a la línea fronteriza a la altura de Jacumba sólo 14 jinetes, incluido el mayor.

En el lado norteamericano se encontraba un pequeño grupo de soldados de San Diego, bajo el mando de un sargento primero de artillería, quien al percatarse de la presencia de la pequeña fuerza nacional, le mandó un recado al comandante mexicano pidiéndole 15 hombres armados para perseguir a los fugitivos que habían penetrado a su país. Cantú no podía mandar soldados mexicanos al otro lado de la frontera, pero sí lo hizo con 1536 de los voluntarios de Tecate, habiéndose seleccionado a los mejores tiradores. La pequeña fuerza de soldados americanos y voluntarios de Tecate alcanzaron a los malhechores en el lugar llamado “Mountain Springs”, en donde éstos, después de una nutrida balacera, tuvieron que huir dejando tres muertos en el campo.

Los 12 malhechores restantes a cuyo frente iba Tirso de la Toba, se dirigieron al Valle Imperial y asaltaron una tienda en “Coyote Wells”, cerca de la frontera al noreste de Tecate, para luego penetrar clandestinamente a Mexicali, en donde fueron vistos varios de ellos. Poco después, supuestamente cinco de los delincuentes fueron aprehendidos, aunque Cantú no señala explícitamente la captura de De la Toba, al expresar: …Inmediatamente se pusieron a la persecución, dándoles alcance en el punto denominado “Mountain Springs”, rompiendo el fuego los bandidos quienes aguantaron como cinco minutos el tiroteo y huyeron dejando tres muertos. En su huída rumbo al Valle Imperial durante la noche abrieron una pequeña tienda en el punto llamado “Coyote Wells” robando lo que pudieron para comer. El cabecilla Tova se dirigió a un pueblo llamado Holtville37, Cal., y los once merodeadores se disfrazaron y se internaron a Mexicali, en donde identificaron a tres...Como una semana después me ordenaron de Ensenada enviara escolta al Paso de Picachos a recibir cinco presos con destino a dicho puerto38. Nombré al auxiliar Fructuoso Gómez como comandante de la escolta compuesta de diez auxiliares todos montados…Cuatro días después regresó dando parte de habérsele desertado tres filibusteros de los que habían asaltado el rancho de Cañada Verde, matando a su propietario Pedro Arguilés y presentando tres pares de orejas me dijo: “Mi jefe, me incorporo con la novedad de habérseme fugado tres de los presos pero aquí están las marcas de ellos “…Con la exclusión de esta pequeña partida de bandidos que quedó bien escarmentada y la aprehensión de Emilio Guerrero se acabaron las dos antorchas encendidas que decía tener el periódico “Regeneración”, editado en Los Angeles 39. Aparentemente, las dos “antorchas encendidas” que menciona Cantú eran De la Toba y Emilio Guerrero.

Versión de los hechos de bandolerismo en el Distrito Norte según los comunicados e informes entre autoridades de la época.

La discusión histórica sobre la personalidad de Tirso de la Toba, al considerarlo muchos como un revolucionario anarquista del Partido Liberal Mexicano y fiel partidario de Ricardo Flores Magón, y otros un simple delincuente y asesino que aterrorizó los ranchos y poblados en ambos lados de la frontera, adolece de un maniqueísmo frecuente de quienes investigan los hechos históricos, que afecta su percepción real del tema o personaje de que se trate. En este caso, y tomando en cuenta algunas discrepancias que se encuentran en los testimonios y fuentes diversas, se puede concluir que De la Toba fue un anarquista que, obedeciendo la orden de Ricardo Flores Magón, trató de establecer una resistencia armada en contra del gobierno del Distrito Norte de la Baja California después del 22 de junio de 1911, cuando fue recuperado el poblado de Tijuana por el Coronel Celso Vega, para lo cual robó caballos, asaltó tiendas y poblados en ambos lados de la frontera, y cometió asesinatos, aunque nunca se enfrentó directamente a tropas comandadas por Esteban Cantú o el General Manuel Gordillo Escudero, y no puede asegurarse que sus incursiones a territorio del Distrito hayan constituido una amenaza real que pusiera en peligro al gobierno local.

Carta de Ricardo Flores Magón a Tirso de la Toba. Se encuentra en la documentación que existe en el juicio que se siguió en 1911-12 en los Estados Unidos contra la Junta del Partido Liberal Mexicano por violación a las leyes de neutralidad

Los Ángeles, junio 24 de 19I1.

Estimado compañero Toba:

Recibí su apreciable carta de 23 del actual. El compañero que la trajo me informó de la situación en que Ud. se encuentra. Creemos que lo mejor que se debe hacer ahora es no pensar en recuperar Tijuana, sino marchar hacia el Sur de la Península, donde hay pueblos ricos que nos pueden ofrecer víveres en gran cantidad.

El número de ustedes es muy pequeño, pero puede usted levantar gente sobre la marcha hacia el Sur y cuando llegue a Santa Rosalía llevará un gran número. Todo está en que usted no ataque mientras no tenga fuerzas suficientes. Manténganse fuera de la vista todo lo posible y sólo ataquen pequeñas partidas. En su marcha al Sur diga a los hermanos indios que si se unen a nosotros se les darán tierras. Tomen todo lo que necesiten e inviten a los pobres a abastecerse de los graneros y almacenes de los ricos. No molesten a los pobres. Díganles que Uds. pelean por el bienestar de las clases pobres. Inciten al populacho a tomar todo lo que necesite de las tiendas y almacenes; de esta manera ustedes tendrán a todos los pobres a su favor, quienes verán claramente que esta lucha es en su favor y contra los terratenientes.

Inviten a los trabajadores a tomar las tierras y a trabajarlas en su propio beneficio, sin reconocer el derecho de los ricos. Si los dueños de tierras quieren comer, que trabajen como los pobres. El movimiento sigue en todo el país. Los periódicos de Estados Unidos callan todo lo que sucede en el interior y en el Sur de México, y quieren hacer creer que sólo hay actividad revolucionaria en Baja California; pero la prensa de la ciudad de México habla muy claro de la situación del país. En todas partes hay motines; en todas partes las fuerzas de Madero están disgustadas porque Madero no quiere entregar las tierras. Se están separando en pequeños grupos, constituyendo partidas de asalto que muy pronto serán fuertes. Lo importante es no pelear con fuerzas superiores por el momento; y si Ud. emprende la marcha hacia el Sur, esperamos que Ud. realizará una buena acción guerrera.

La Junta está en condiciones financieras desastrosas en este momento. Desgraciadamente Pryce no ha enviado ningún dinero a esta ciudad para el sostenimiento de la Revolución y, como Ud. sabe, se fue con los fondos. Si no fuera por esto, ayudaríamos. No se desanimen. Esperamos saber pronto que han tomado algún lugar de importancia. Son pocos en número, pero pueden ir combatiendo en el camino hasta que lleguen a Santa Rosalía, que es la plaza más importante.

Soy su compañero que lo estima en la Revolución

Ricardo Flores Magón

El 13 de abril de 1911, el indio cucapá Emilio Guerrero50 y unos treinta o cuarenta hombres habían intentado prolongar hacia el sur la ocupación magonista tomando el poblado de San Quintín. Ante la amenaza, los comerciantes y colonos ingleses del poblado51 pidieron protección a la tripulación del barco de guerra inglés “Shearwater”, anclado en la bahía, la cual fue proporcionada al desembarcar 30 marinos ingleses armados, llevando además una ametralladora.

Guerrero se retiró aguardando pacientemente un tiempo más propicio, y éste llegó cuando el destructor británico zarpó rumbo a Ensenada, llevando a bordo algunos de los comerciantes que temían por sus vidas. El 8 de mayo, el poblado fue tomado por Emilio Guerrero aprovechando la ausencia del “Shearwater” y sus marinos, los comercios fueron saqueados y algunos incendiados, como el del chino Tomás León Ley, cuyas mercancías fueron apiladas fuera de la tienda con un letrero que decía: “Tome lo que necesite”. Por ese tiempo, el caudillo cucapá, al frente de sus hermanos de raza, kiliwas, pai pai, y varios mestizos continuó sus ataques, y ahora lo hizo sobre el transporte del correo que iba de El Rosario a Ensenada, así como sobre otros poblados del sur. Quedaba por entonces el control territorial del Distrito Norte en poder de los magonistas, y poco después de que éstos tomaron Tijuana, Guerrero estuvo en el poblado para reforzarlos con sus cuarenta seguidores.

Después del 22 de junio de 1911 y concluida la intervención magonista en el Distrito, Guerrero, junto con tres compañeros más entregó las armas en Mexicali al subprefecto Rodolfo Gallego, quien lo recibió bien y hasta le dio una plaza como policía; posteriormente el indígena se proclamó maderista, estuvo preso en Ensenada acusado de incendio y asesinato, y cuando era llevado prisionero vía marítima a Guadalajara logró escapar. Sin caer en el extremo de considerar la conversión de todos los ex magonistas en forajidos, sí es muy difícil deslindar a algunos líderes de la causa anarquista, como Guerrero y de la Toba, de la oleada de latrocinios y crímenes que se cometieron antes y después del 22 de junio de 1911 en algunos ranchos y pequeñas comunidades del Distrito Norte y aun en poblados del sur de California. Quizá por esto, se robusteció en Cantú la percepción de que el magonismo había sido una causa nefasta en la que primero, el filibusterismo constituía su característica esencial, y después de derrotado, la criminalidad que había quedado como remanente. Lo cierto es que la estrategia del maltrecho movimiento anarquista dirigido desde Los Ángeles por Ricardo Flores Magón al pretender mantener viva en la Baja California una revolución que en la península nunca se había dado plenamente, fracasó en definitiva al darse las aprehensiones de que se ha hablado, junto con otras de inconformes con el maderismo, quienes varias veces juntaron pertrechos y reclutas e intentaron cruzar la frontera con el fin de mantener viva la causa anarquista en el Distrito Norte de la Baja California, y al mismo tiempo dedicarse al pillaje.

El General Manuel Gordillo fue Jefe Político y Militar en el Distrito Norte del 24 de agosto de 1911 al 8 de octubre de 191252, aunque la renuncia a su cargo la hizo en diciembre, después de haber sido exonerado de las acusaciones que integrantes del cabildo ensenadense le habían formulado por corrupción. A continuación, se mencionan las acciones de gobierno más importantes que el general Gordillo Escudero llevó a cabo durante su gestión en la Jefatura Polítrica del Distrito Norte.

Recién llegado a Ensenada, Gordillo gestionó la remoción del administrador de la aduana en Mexicali Cosme A. Muñoz, acusado de soborno, y poco después logró de la administración de Madero que el pago a empleados y militares lo hiciera la institución referida, que era una de las principales fuentes de ingreso al gobierno. Poco después, el general, con la anuencia del cabildo ensenadense, cambió el nombre de “Valle Imperial Mexicano” que se había dado al área de Mexicali, por “Valle de Mexicali”, terminando así con la copia del nombre que los norteamericanos usaban para designar su zona agrícola aledaña al Colorado y al Mar de Salton, que era “Imperial Valley”, nombre que le fue adjudicado por la “Imperial Land Company” al promover el asentamiento de colonos en la región.

Desde 1911, en los Estados Unidos se prohibieron la venta de bebidas alcohólicas y las carreras de caballos, por lo que, como se ha venido expresando, los centros de vicio que había en el sur de California se empezaron a trasladar al sur de la frontera, y aunque la derrama económica que se obtenía con el funcionamiento de esos establecimientos era de utilidad al gobierno del Distrito, las protestas en contra de los referidos centros de vicio se tomó como bandera por algunos sectores de la población, incluyendo el “Club Democrático Ensenadense”; y en parte fue por esto que el 15 de febrero de 1912 el general Gordillo Escudero prohibió la venta de bebidas alcohólicas en la colonias de Tecate, así como en el campamento de los trabajadores del ferrocarril Tijuana-Tecate, pero la medida fue rechazada por la población en virtud de que favorecía el contrabando, la clandestinidad en el expendio de licores, y la evasión fiscal consecuente.

En mayo de 1912, Gordillo destituyó como subprefecto de Mexicali a Rodolfo Gallego, quien aunque en principio había triunfado en las elecciones convocadas por el Mayor Esteban Cantú, quienes le habían dado el apoyo real eran hombres rebeldes armados que obedecían sus órdenes, y acabó resintiendo el rechazo de buena parte de la población, además de las acusaciones que por asesinato de un norteamericano pesaron sobre su hermano; por otra parte, fue notorio el enriquecimiento que logró durante su mandato con la explotación de cantinas y otros centros de vicio en Mexicali.

Desde antes del triunfo de la revolución, en Ensenada destacaban dos grupos políticos que se disputaban el poder, uno encabezado por el comerciante Manuel Labastida, y el otro, que ya se ha mencionado, llamado “Club Democrático Ensenadense” en el que participaba David Zárate; el primero de tendencias conservadoras, favorecido y aliado con el jefe político en turno, y el segundo opuesto al centralismo imperante, partidario del civilismo en el gobierno, severo crítico de la corrupción y de un supuesto desigual reparto del dinero recaudado en las aduanas y centros de vicio, con el cual se favorecía a Mexicali y Tijuana.

A fines de 1911 se efectuaron elecciones municipales en Ensenada, y Gordillo Escudero respaldó al Club Democrático de David Zárate, quien ganó la presidencia municipal que ya antes había ocupado. Aunque Gordillo trató de no chocar con las facciones mencionadas, fue acusado principalmente por Zárate53 ante el gobierno federal de inequidad en el reparto de los impuestos, así como supuestamente de extorsionar a ciudadanos chinos de Mexicali que tenían que pagarle al jefe político una cuota mensual para que se les permitiera la práctica de juegos como el “fan tan” y el dominó chino. La Secretaría de Gobernación mandó al agente Francisco Portillo para investigar las denuncias, quien escuchó, entre otros, las quejas del asiático Mar Jung de Mexicali, en el sentido de que había sido arrestado al no pagar pagar a la jefatura política una cuota mensual de doscientos pesos para tener derecho a que en su casino se jugara “fan tan” y dominó chino, y que se le había obligado a firmar un documento expresando que jamás había entregado en la oficina del gobierno la suma de seiscientos cincuenta pesos para tener los derechos ya indicados.

A consecuencia del reporte de Portillo, el general Gordillo fue llamado en septiembre de 1912 a la ciudad de México, y aunque al concluir la investigación fue absuelto de las acusaciones54, renunció a la jefatura política el 21 de diciembre de 1912. Cabe aclarar que antes y después del período del general Gordillo, durante años, varios de los jefes políticos y militares del Distrito Norte de la Baja California, los subprefectos y los jefes de policía de los poblados fronterizos fueron señalados frecuentemente como extorsionadores que obtenían dinero de los encargados de casinos y prostíbulos para otorgarles el derecho a ejercer su negocio.

Para ejemplificar lo mencionado en el párrafo anterior basta señalar el caso de Rodolfo L. Gallego, quien después de haberse enriquecido con la explotación de lo que hoy se llaman “giros negros”, fue removido de la subprefectura de Mexicali por Gordillo Escudero y en su lugar entró Julio Ramírez, quien a su vez fue cesado y acusado de malversación de fondos públicos; Gordillo designó entonces a Luis Álvarez Gayou, sobreviviente de la batalla en que Tijuana fue tomada por los magonistas, pero también fue acusado de extorsión por dueños de casinos y fumaderos de opio chinos, debido a lo cual fue cesado en su cargo y se vio obligado a huir a los Estados Unidos. La cadena de funcionarios extorsionadores y corruptos continuaría por varios años, aunque es posible que en algunos casos influyera en la decisión judicial y a favor de los quejosos el poder económico de los gerentes de los centros de vicio señalados.

Tal vez Godillo consideró injusto el rechazo que en su contra ejercía el cabildo ensenadense, y por eso escribió en su informe dirigido al presidente de la república fechado el 30 de noviembre de 1911 desde Tacubaya lo que en parte se menciona enseguida:

… Mi primera medida fue dar al Ayuntamiento completa y absoluta libertad renunciando hasta el derecho de veto como autoridad política. Renuncié también a la facultad de proponer ternas para los comisarios de policía, dejando que el Ayuntamiento lo hiciera libremente,… el mismo Club antirreeleccionista, el mismo club que lanzaba quejas contra la tiranía…recomendó para elector a la misma persona, a Don Antonio Ruffo, vecino del Distrito Sur que durante la administración pasada fue constantemente el elector, no sé si electo por el pueblo o impuesto por las autoridades…El club a que me refiero es una pequeña agrupación que la forman: El Lic. Jesús Páez Sedas, abogado de la Compañía de Tierras y de Colonización, y que es el director intelectual del club. El Lic. Juan Uribe, persona inquieta y que ha sido, es y será el enemigo de cualquier autoridad porque eso forma su modus vivendi. Este abogado es postulante…y aunque aparentemente defiende negocios en contra de la compañía de que es abogado Páez Sedas, en el fondo están unidos los intereses de los dos, y generalmente pierde los pleitos Uribe con perjuicio de los litigantes…No sé por qué pero el hecho es que (el ayuntamiento) cobra impuestos…cobra altísimos impuestos a las cantinas, a las casas de juego, y en Mexicali también a las casas de asignación cuyos centros de vicio son por desgracia la fuente principal de riqueza de ese ayuntamiento… las rentas públicas municipales se concentran en Ensenada, y hay lugares, en cambio, importantes como Tijuana, que está en la línea americana, que carecen de alumbrado público…Ensenada…no tiene agua potable…es además escasa y cara, y para que nada falte la administra una compañía…que ha dado sobrados motivos para la caducidad del contrato, y que el Ayuntamiento… ha tenido que tolerar…por la diversidad de opiniones de los ediles en los cuales ejerce influencia Don Eulogio Romero, vivamente interesado en que se le compre una agua que no responderá a las necesidades de la población, y sólo traerá provecho personal al vendedor…55

General Brigadier Luis Emeterio Torres

Coronel Agustín Sanginés

Coronel Abraham Arróniz

Coronel Celso Vega

David Zárate Zazueta

Carlos R. Ptanick Terrazas

Mayor Baltazar Avilés

Coronel Esteban Cantú Jiménez.

Fotografías de algunos gobernantes del Distrito Norte de Baja California, a fines del S. XIX y principios del XX.

Administraciones y Jefes Políticos y Militares del Distrito Norte de Baja California durante el porfiriato y después de iniciada la Revolución56.

PRIMERO. General Brigadier Luis Emeterio Torres Ruiz. Nativo del Mineral de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, peleó durante la intervención francesa, no recibió una educación formal pero fue autodidacta notable que tuvo una carrera meteórica en el ejército porfirista, la cual culminó cuando fue ascendido a general brigadier y designado el primer Jefe Político y Militar del

Distrito Norte de Baja California, cargo que desempeñó del 1º de enero de 1888 a octubre de 1889, habiendo sucedido en el puesto al último Subjefe Político Jorge Ryerson, quien todavía ejerció el cargo cuando la Baja California aún estaba dividida en tres partidos: el Sur, el Centro y el Norte, cada uno con su respectivo subjefe político.

Durante su mandato, fue creada la Junta de Instrucción Pública destinada a promover y supervisar la educación en el Distrito Norte; el dos de abril de 1888 formó el pueblo de Tecate, el 6 del mismo mes el pueblo de Tijuana, el que se convirtió en cabecera de sección municipal de Ensenada; por esas fechas y gracias a su gestión, se llevó a Ensenada la primera imprenta y se publicó en este poblado un Periódico Oficial. Torres fue anteriormente gobernador de Sonora y hombre de toda la confianza de Porfirio Díaz, y varias veces tuvo que dejar por un tiempo su cargo para trasladarse a diversos puntos de la república en donde había conflictos políticos y se necesitaban sus buenos oficios para resolverlos. Durante su gobierno, al cambiarse la antigua división de la península en los Partidos Centro, Norte y Sur, que se redujeron a dos Distritos: el Norte y el Sur, se fijó como límite entre ambos el paralelo 28º. Por encargo especial del presidente Díaz, el general Torres vigiló y reportó al ejecutivo federal las acciones y proyectos francamente ilegales de la Compañía Mexicana de Terrenos y Colonización, o “Mexican Land and Clonization Company, Ltd.”, además, Díaz envió al agente Manuel Sánchez Facio para investigar cuáles eran las verdaderas pretensiones de la compañía. Los reportes de Sánchez Facio y Torres se pueden resumir en un verdadero yo acuso en contra no sólo de los ingleses, sino también de los norteamericanos, tema que se elabora con más detalle en el capítulo “Ensenada”.

Durante su administración, Torres realizó gestiones para impedir o cuando menos limitar la llegada de chinos al Distrito Norte, y en una carta a Díaz del 19 de junio de 1890, le expresa que, dando los norteamericanos mucha importancia a las acciones que impidieran la inmigración de orientales a su país, sería bueno cooperar con ellos, y esperar a cambio que aquel gobierno prohibiera realmente las actividades filibusteras57.

SEGUNDO. Coronel Bonifacio Topete; fue jefe político y militar del Distrito Norte de octubre de 1889 a abril de 1890, substituyendo provisionalmente al general Torres en una de sus salidas del Territorio en comisión oficial.

TERCERO. General Luis Emeterio Torres; regresó a cumplir un último período en la jefatura política del Distrito Norte de abril de 1890 a junio de 1892. En enero de 1893 Torres recibió la orden de ponerse al frente de la Jefatura de la XI Zona Militar en Mérida, Yucatán. A pesar de que en el estado de Sonora fue gobernador, alternándose en el poder con Ramón Corral y Rafael Izábal por más de treinta años; durante su exilio en Estados Unidos a donde se fue al triunfo de la Revolución, tuvo que trabajar a pesar de su avanzada edad para poder sostenerse él y su esposa58, Doña Amelia Monteverde de Torres59, y después de su muerte que ocurrió en 1935 en Los Ángeles, sólo dejó en Hermosillo, una casa que duró intervenida varios años.

CUARTO. Coronel José María Ros; jefe político y militar del Distrito Norte de junio de 1892 a agosto de 1893. Anteriormente cubrió interinamente las ausencias del general Torres cuando éste debía salir en cumplimiento de comisiones que le encargaba el presidente Díaz.

QUINTO. Coronel Rafael García Martínez; tuvo a su cargo la jefatura política del Distrito Norte de agosto de 1893 a junio de 1894, debido a que Luis Emeterio Torres fue enviado a Yucatán. Durante su gestión mostró preocupación por mejorar un poco las modestas escuelas del Distrito, que eran dos en Ensenada, dos en Tijuana, y una en Real del Castillo, Santo Tomás, Tecate, San Quintín, y el Álamo, en donde se impartía la educación elemental de 1º a 4º grado; además, un profesor ambulante visitaba periódicamente cinco ranchos del Distrito para brindar atención educativa a los niños.

SEXTO. Coronel Agustín Sanginés, Jefe Político y Militar de julio de 1894 a septiembre60 de 1902, nombrado por el presidente Porfirio Díaz. Es considerado por varios historiadores como la persona que bautizó la ciudad de Mexicali, además de que decretó el cambio de nombre de Ensenada de Todos Santos por el de Ensenada a secas, a fin de que no se confundiera con el poblado de Todos Santos en el sur de la península. El hecho de que Sanginés haya nombrado como juez de paz auxiliar a Manuel Vizcarra, motivó a los historiadores reunidos en el simposio histórico de 1968 para que consideraran la fecha del referido nombramiento como correspondiente a la fundación de Mexicali, de lo cual ya se habló anteriormente. Al interrumpir su gobierno en el Distrito Norte, Sanginés viajó a La Paz para desempeñar el mismo cargo en aquel lugar.

SÉPTIMO. Capitán Fidencio González, Jefe Político interino del 4 de julio de 1902 al 23 de septiembre del mismo año. Por un breve período, se hizo cargo provisionalmente de la Jefatura Política al ser llamado el titular a la capital del país para responder por el asesinato del preso Luciano Cabrera, en Ensenada61.

OCTAVO. Coronel Agustín Sanginés, quien fue restituido en el cargo el 23 de septiembre de 190262, y gobernó hasta el 27 de octubre de ese año, tuvo el acierto de visitar los poblados del Distrito Norte, lo que le permitió constatar de primera mano las condiciones de la población y sus principales problemas. Se percató, por ejemplo, de que las autoridades norteamericanas frecuentemente cruzaban la frontera penetrando ilegalmente a territorio nacional en busca de delincuentes, y que en varios sitios de la frontera, los ganaderos extranjeros metían su ganado a territorio nacional para que pastearan sus animales. Esto se resolvió en buena parte cuando el jefe político formó un cuerpo de 25 rurales montados y armados, que hacían rondines de vigilancia en la región fronteriza. En la medida de sus posibilidades, mejoró las modestas edificaciones escolares del Distrito, organizó la integración del padrón de población para cuando se llevara a cabo el censo general que se preparaba a nivel nacional. El jefe político se percató de la miseria en que se debatían los grupos indígenas locales, sobre todo los cucapá, y propuso al gobierno federal que se les dotara de tierras, pero hubo un rechazo a su actitud de parte del pueblo y de los funcionarios del gobierno, quienes, por su conveniencia, consideraban a los indígenas como perezosos, ebrios y ladrones; además, tratándose de una etnia seminómada, algunos no le daban importancia a un documento que les otorgaba derecho sobre determinada extensión de tierra, la cual les pertenecía desde tiempos inmemoriales, aunque ahora se les había despojado de ella, por todo lo cual las iniciativas favorables a los cucapá nunca progresaron. El apoyo que Sanginés quiso dar a los indígenas y su política contraria al colonialismo de ingleses y norteamericanos parece haber tenido repercusiones en la Ciudad de México, en donde los representantes legales de la “Compañía Inglesa” acusaron a Sanginés de promover la invasión de sus tierras.

En 1896, se terminó la construcción del cuartel de la Compañía Fija radicada en Ensenada, edificio que después se convirtió en cárcel pública63. Sanginés fundó la “Logia Masónica Occidental Número Uno”, de la que fue Gran Maestro y de donde surgirían las agrupaciones “Manuel Márquez de León” y el “Club Democrático Ensenadense”. La esposa del Jefe Político doña Teresa Villalva, participó activamente en el comité de damas que se encargó de la construcción de la primera iglesia en Ensenada, en la esquina de Gastélum y Calle 3ª. Después de su gobierno en el Distrito Norte, que concluyó el 27 de octubre de 1902, Sanginés ocupó el cargo análogo en el Distrito Sur.

NOVENO. Teniente Coronel Abraham Arróniz, Jefe Político y Militar del 27 de octubre de 1902 al 14 de marzo de 1903, nombrado por el presidente Porfirio Díaz. Al término de su mandato, el gobernante debería trasladarse al Distrito Sur con el mismo cargo, en substitución del Coronel Agustín Sanginés, pero murió intempestivamente el 24 de ese mes antes de embarcarse en el vapor “Saint Dennis” para San Diego y de allí a La Paz. Arróniz era veterano de las Guerras de Reforma y de la intervención francesa. Durante su administración, el 22 de noviembre de 1902 se inició la traza del poblado de Mexicali, lo que le fue notificado por Hiram W. Blaisdell, representante de la “Sociedad de Irrigación y Terrenos de Baja California”. En el periódico “La Voz de la Frontera” del 22 de diciembre de 1964, el periodista Armando I. Lelevier relató una descripción física de Arróniz, en la que destacan las siguientes características; era afecto al buen comer y al vino; buen conversador y gustaba pasear a caballo por la playa64. El 15 de marzo de 1903, Arróniz entregó el poder al Coronel Celso Vega.

DÉCIMO. Coronel de Infantería Celso Vega, Jefe Político y Militar nombrado el 9 de febrero de 1903 por Ramón Corral, secretario de gobernación de Díaz; el 14 de marzo de 1903 llegó a Ensenada procedente de Sonora, en donde era Jefe del Estado Mayor de la Primera Zona Militar, y al siguiente día se hizo cargo de la Jefatura Política que le fue entregada por el Coronel Abraham Arróniz, puesto que desempeñó hasta agosto de 1911, (Hasta aquí, los jefes políticos fueron nombrados por el presidente Porfirio Díaz). Se le recuerda por la resistencia militar que presentó contra la intervención de los magonistas, y el triunfo definitivo sobre éstos al recuperar Tijuana. Vega visitó las comunidades de Tijuana, Tecate, Los Algodones y Mexicali, y el 26 de abril de 1904 creó la Sección Municipal de Mexicali, de suerte que este poblado ya no sería como antes parte de Los Algodones. Un mes después, el cambio se hizo oficial con la aprobación del presidente Díaz. En 1906, la división político administrativa del Distrito Norte era la siguiente: único municipio y capital Ensenada; secciones municipales Ensenada, Tijuana, Mexicali, Santo Tomás, El Rosario, El Álamo y Calmallí. Tocó al coronel Celso Vega presidir en el Distrito Norte la celebración del centenario de la Independencia de México, y las principales acciones relacionadas con el festejo fueron en Ensenada, destacando las siguientes: inauguración del monumento a Miguel Hidalgo y Costilla, y del paseo público del mismo nombre a la entrada del ,poblado; se colocó un reloj público en la torre del palacio municipal, y se inauguró poco antes del día 16 el Teatro Centenario que era propiedad del Ayuntamiento. Después de iniciada la revolución maderista, se hicieron más fuertes las críticas al gobierno de Celso Vega, sobre todo de parte del “Club Democrático Ensenadense”, uno de cuyos principales miembros fue David Zárate; las quejas y peticiones hechas a la Secretaría de Gobernación y a la Presidencia de la República, reiteradas durante años, se referían al deseo de los habitantes del Distrito de poder elegir a sus gobernantes democráticamente, que fueran civiles nativos de la región, que el Jefe Político no metiera la mano en las elecciones, y que el reparto de los impuestos entre las secciones municipales fuera más equitativo. En 1911 y después de haber retomado el pueblo de Tijuana que estaba en manos de los magonistas, de lo que se habla en el siguiente capítulo, el Coronel Celso Vega fue llamado a la Ciudad de México, por lo que entregó el gobierno al General de División Manuel Gordillo Escudero por conducto del Coronel Miguel Mayol. Se ha mencionado por algunos autores que Vega fue llamado a México para reconvenirlo o sancionarlo porque no esperó que terminara la negociación de paz que una comisión del gobierno maderista realizaba con los magonistas para una rendición honorable. Cabe aclarar que la referida negociación, a diferencia de lo sucedido en Mexicali, no pudo concretarse en Tijuana debido a las exigencias en dinero y tierras que los rebeldes pedían como condición para deponer las armas; por otra parte, se sabe que el coronel, en diciembre de 1912, era Jefe de Armas en Jalapa, Veracruz, siendo aún presidente don Francisco I. Madero, lo que puede significar que Vega fue absuelto de la acusación que le formularon.

DÉCIMO PRIMERO. Coronel Miguel Mayol, Jefe Político y Militar del 22 al 24 de agosto de 1911; recibe el poder del Coronel Celso Vega interinamente para entregarlo posteriormente al General Manuel Gordillo Escudero. Mayol es recordado por la victoria militar que al frente del Octavo Batallón obtuvo sobre las fuerzas del magonista norteamericano Stanley Williams, quienes se habían posesionado de Los Algodones, todo esto antes de ser jefe político del Distrito.

DÉCIMO SEGUNDO. General Manuel Gordillo Escudero, Jefe Político y Militar del 24 de agosto de 1911 al 8 de octubre de 191265, aunque el nombramiento de Madero a su favor se hizo el 29 de julio. Gordillo Escudero había sido nombrado por el presidente interino Francisco León de la Barra para que acabara en el Distrito Norte con cualquier foco de resistencia de los magonistas. El ayuntamiento de Ensenada le fincó ante la Secretaría de Gobernación cargos por corrupción, por lo que fue llamado a la Ciudad de México, y aunque posteriormente fue absuelto de las acusaciones, confirmó su renuncia a la Jefatura Política en diciembre de 1912. Desde el 8 de octubre de 1912 el periodista ensenadense Carlos R. Ptanick ocupó la jefatura política del Distrito, aunque antes, el Lic. Jacinto Barrera fue Jefe Político interinamente al ser llamado a la ciudad de México el General Gordillo por el presidente Madero, debido a las acusaciones de que se habló anteriormente; Barrera duró muy poco en el cargo, fue acusado al igual que Gordillo y tuvo que renunciar.

DÉCIMO TERCERO. Como se mencionó antes, después del general Gordillo Escudero tuvo interinamente el cargo de jefe político el Lic. Jacinto Barrera66, quien también fue acusado por el cabildo ensenadense de diversos delitos y tuvo que dejar el puesto.

DÉCIMO CUARTO. Barrera entregó el cargo a Carlos R. Ptanick Terrazas, Jefe Político del Distrito Norte a sugerencia de Gordillo Escudero, desempeñando el cargo del 8 de octubre de 1912 al 7 de febrero de 1913; a pesar de que se trataba de un civil residente en Ensenada, tuvo problemas con el Ayuntamiento que presidía David Zárate. Nativo de Chihuahua y perteneciente a una de las familias más ricas de aquel estado, había dirigido el periódico “El Progresista”67, y aún reuniendo en lo general las condiciones que el Club Democrático Ensenadense exigía desde años atrás para los jefes políticos, no fue bien recibido por el grupo de Zárate y sólo duró en el puesto 4 meses.

DÉCIMO QUINTO. Ingeniero José Dolores Espinoza y Ayala, Jefe Político del Distrito Norte del 7 de febrero al 18 de marzo de 1913, nombrado por Francisco I. Madero. Su período como Jefe Político fue de muy corta duración, ya que coincidió con la Decena Trágica. En el breve tiempo que tuvo el cargo, el ingeniero Espinoza se ocupó en realizar gestiones ante la Secretaría de Hacienda para que se pudieran exentar, o en algunos casos disminuir los impuestos sobre la importación de maquinaria, equipo agrícola, madera, algunos alimentos como carne seca, harina y manteca, tomando en cuenta que la escasa comunicación comercial del Distrito Norte con el resto del país encarecía fuertemente los alimentos y demás productos necesarios para el desarrollo. Se reproduce a continuación parte del escrito enviado por el jefe político a la Secretaría de Gobernación:…El Distrito Sur, como antes he dicho, se encuentra más inmediato relativamente al resto del País, dado que tiene comunicaciones casi diarias con todos los Estados de la Costa del Pacífico y magnífica comunicación telegráfica e inalámbrica, mientras que este Distrito Norte, con 9 mil 905 habitantes según el censo de 1910, se haya totalmente aislado de la República, pues las vías de comunicación que más directamente le ligan con ella, son marítimas y tan poco frecuentes que en nada contribuyen para unirlo con el Centro: la única que tenemos en la actualidad es la desempeñada por el vapor nacional “Benito Juárez”, de la Compañía Naviera del Pacífico, de 593 toneladas brutas de registro (300 netas) el cual llega a este puerto procedente de Mazatlán, Sinaloa, cada 20 días: la falta de competencia hace que sus tarifas de fletes y pasajes sean tan excesivamente caros (95 pesos por pasaje y 26 pesos por tonelada de carga de Mazatlán aquí), siendo LOS FLETES DOS TERCERAS PARTES MÁS CAROS, APROXIMADAMENTE, QUE DE EUROPA A MÉXICO68.

DÉCIMO SEXTO. General Miguel V. Gómez, quien se desempeñaba como comandante militar en la región de Mexicali, fue el primer Jefe Político y Militar del Distrito Norte nombrado por Victoriano Huerta, fungiendo como tal del 18 de marzo al 29 de septiembre de 1913. Aunque en los primeros días de su mandato Gómez sostuvo una relación cordial con los comerciantes y políticos de Ensenada, las modestas conquistas logradas por el grupo encabezado por David Zárate que había sido escuchado en sus peticiones por Madero, desaparecieron al tomar el poder

Victoriano Huerta. El nuevo Jefe Político tenía fama de cruel y arbitrario69, pero aun así, como ya se mencionó, no hubo fricciones con el ayuntamiento de Ensenada cuando menos al inicio de su cargo. Esta situación tranquila duró poco, las recaudaciones de la aduana eran muy bajas, y no alcanzaban para pagar los haberes de la tropa; en esa penuria económica el jefe político pidió apoyo al ayuntamiento ensenadense; éste se la negó, y Gómez, furioso por la negativa, lo acusó de tener el dinero en bancos de los Estados Unidos, lo cual era verídico. Las diferencias entre las dos instituciones subieron de nivel, se habló de que el jefe político enviaría presos a los miembros del ayuntamiento a la ciudad de México, pero entonces la historia dio un vuelco que cambiaría todo: Gómez apoyaba la candidatura de Félix Díaz a la Presidencia de la República, pero al romper Huerta con él, el jefe político tuvo que dejar el cargo acatando una orden de la Secretaría de Gobernación el 29 de septiembre de 191370.

DÉCIMO SÉPTIMO. Coronel y después General Francisco N. Vásquez, Jefe Político y Militar del 29 de septiembre de 1913 al 17 de agosto de 1914, un mes y dos días después de la renuncia de su protector el General Victoriano Huerta. Nombrado por éste, caracterizó su administración por los abusos cometidos en contra del pueblo, y sus propios soldados llegaron a conspirar en su contra. Las acusaciones que hacían los soldados y pueblo en general contra Francisco N. Vásquez, fueron las siguientes: el general era depositario de los sueldos de los militares, pero se rehusaba a entregárselos cuando lo pedían; levantó una construcción en una de sus propiedades empleando el trabajo de los soldados, la cual se la alquilaba a sí mismo; permitió la venta de bebidas embriagantes dentro del cuartel. El carácter del general se muestra en el siguiente hecho: una mañana varios soldados se bañaban en la playa, y por alguna razón se amotinaron contra sus oficiales, pero pronto fueron dominados y capturados los cabecillas, los cuales fueron fusilados.

Durante la administración de Vásquez, el Distrito Norte fue escenario de dos incursiones armadas de parte del ejército constitucionalista; en la primera, en agosto de 1913 el General Álvaro Obregón mandó al Coronel Luis Hernández al frente de un contingente militar para posesionarse del Distrito Norte, sin embargo, en el encuentro armado efectuado en septiembre cerca del río de Las Abejas, en el Valle de Mexicali, el Mayor Cantú salió victorioso a pesar de que había sido enviado al desierto a combatir a los intrusos con pocos recursos; tras su derrota, el coronel obregonista tuvo que huir a Sonora vía Comondú.

Posteriormente, Rodolfo Gallego, procedente de Sonora, intentó penetrar a territorio del Distrito Norte en dos ocasiones, ahora como constitucionalista, mismas en las que fue derrotado por Cantú. La primera vez Gallego venía al frente de 175 hombres con la intención de tomar Los Algodones y Mexicali, pero el 13 ó 14 de noviembre de 1913 tuvo el encuentro con Cantú, en un lugar llamado “La Islita”, ubicado en la margen izquierda del río, en lo que hoy es el poblado de San Luis, Río Colorado. Cabe mencionar que poco antes, el coronel se había casado con la señorita Ana Carlota Dato. Fue a raíz de estos hechos que Victoriano Huerta otorgó a Cantú la medalla al “Valor y Abnegación” y ascendió al mayor al grado de teniente coronel de caballería, debe agregarse que ascensos semejantes fueron otorgados a otros oficiales que participaron en las acciónes.

Merodeando por el norte de Sonora, cerca de la frontera, Gallego tuvo contacto con la célebre guerrillera liberal Margarita Ortega, la capturó y se la entregó a Vásquez a sabiendas que éste la ejecutaría; fue sometida a tortura y fusilada el 24 de noviembre de 191371.

Durante la toma de Veracruz por los norteamericanos, la frontera con los Estados Unidos se cerró, y numerosos voluntarios se enlistaron para ayudar en la defensa de lo que parecía una inminente invasión del ejército yanqui a territorio nacional. Los voluntarios se integraron como “auxiliares” del ejército, y aunque la crisis sólo duró algunas semanas, esos grupos permanecieron organizados en Mexicali y Ensenada por algún tiempo.

Victoriano Huerta renunció a la Presidencia de la República el 15 de julio de 1914 ante el Congreso de la Unión, para después abordar un barco en Puerto México y huir a Europa, y un mes después, el General Álvaro Obregón al frente de elementos del ejército constitucionalista entró a México el día 15 de agosto del mismo año. Al siguiente día, el 16 de agosto, el Coronel Fortunato Tenorio en Ensenada, apoyado en este poblado por el también coronel Arnulfo Cervantes, y secundado por Cantú en Mexicali72, así como los demás oficiales, se rebelaron contra Vásquez.

Ana Carlota Dato con su esposo el Coronel Esteban Cantú Jiménez

Cronistas de la época han dicho que el 16 de agosto de 1914, a la llegada del General Juan N. Vásquez, hermano del jefe político, éste le organizó en Ensenada un banquete de bienvenida; al terminar la fiesta, a las cinco de la tarde, los dos hermanos se fueron a caminar al Paseo Hidalgo, pero fueron interceptados por un grupo de soldados a cuyo frente iba el Coronel Fortunato Tenorio. Aunque los dos hermanos no hicieron resistencia, el jefe político quiso disuadir a los soldados de las acciones que llevaban a cabo, pero se lo impidió Tenorio quien, apuntándole con su revólver a la cabeza, le espetó; Mi General, no me arengue Ud. a la tropa, porque lo mato 73. Tenorio encerró a los hermanos en calabozos separados en la cárcel de la ciudad, y entregó provisionalmente la jefatura política a David Zárate Zazueta el 17 de agosto de 1914; los hermanos Vásquez fueron procesados y sentenciados, pero por la intervención de algunos personajes fueron dejados en libertad el 9 de septiembre de 1914, habiendo salido a bordo del barco de guerra norteamericano “Yorktown” hacia los Estados Unidos.

DÉCIMO OCTAVO. David Zárate Zazueta, Jefe Político del 17 de agosto al 17 de septiembre de 1914, recibió el cargo del coronel Fortunato Tenorio al quedar vacante la jefatura política después del cuartelazo al General Francisco Vásquez. Don David realizó estudios en varias escuelas norteamericanas, fue empresario y líder político, habiéndose inconformado siempre por la imposición de los altos funcionarios desde el centro del país, así como por la distribución inequitativa de los fondos recaudados por concepto de impuestos a negocios de cantinas y prostitución; además, siempre pidió al gobierno en turno que se nombraran jefes políticos civiles y no militares. Algunas de sus peticiones se resolvieron favorablemente durante el gobierno de Madero, pero al usurpar el poder el General Victoriano Huerta, con los jefes políticos que él nombró se padeció una de las épocas aciagas para el pueblo del Distrito. La caída de Huerta y el progreso de la revolución, primero villista y después carrancista, abría una nueva etapa política en el Distrito Norte de la Baja California.

DÉCIMO NOVENO. Mayor Baltazar Avilés, de origen sinaloense, fue Jefe Político y Militar del Distrito Norte del 11 de septiembre al 30 de noviembre de 1914; la designación de Avilés, fue hecha por el General Francisco Villa empleando el conducto del Gobernador de Sonora José María Maytorena. El 11 de septiembre de 1914, Avilés sostuvo una reunión con el Coronel Esteban Cantú, jefe de la guarnición de Mexicali, y el teniente coronel Fortunato Tenorio en representación de las de Ensenada, Tecate y Tijuana, habiéndose celebrado un pacto74 cuyos aspectos principales fueron: en el punto IV, que a pesar de las penurias económicas para el pago de los haberes de la tropa, no era conveniente la disolución de ésta tomando en cuenta los peligros que aún planteaba el filibusterismo; en el punto V, base primera, todos quedaban unidos a la División del Norte, y por lo tanto al General Francisco Villa, cuyo representante en el Distrito Norte era el Mayor Baltasar Avilés. En la base segunda, mientras no se estableciera un gobierno constitucionalista en el país, ningún miembro de las guarniciones del Distrito podría ser removido. En la base tercera, se reconocían los grados de todos los integrantes de las guarniciones citadas, que permanecerían en los lugares que en ese momento tenían. En la base cuarta, se reconocía a Avilés como jefe político del Distrito Norte. El documento fue firmado por Cantú, Tenorio y Avilés, siendo testigos el Lic. J. F. Guajardo y el doctor Ignacio Roel.

El 17 de octubre de 1914 Avilés asumió su cargo en Ensenada, capital del Distrito, pero antes de trasladarse a ese puerto, se le ofreció una cena de bienvenida en Caléxico, en la residencia de las oficinas de la “Colorado River Land Company”, a la cual asistieron además del Mayor Baltasar Avilés y el coronel Esteban Cantú, empleados de la compañía, incluido el señor Bowker75, quien entre otras cosas, cuidaba los bienes de la Colorado, y violaba a su antojo las leyes mexicanas moviendo ganado y equipo de la compañía por determinados lugares de la línea internacional, además de amenazar frecuentemente a los colonos mexicanos que estorbaban a la expansión de la compañía. A la cena indicada acudió también entre otros personajes de esa época, el general Benjamín Johannes Viljoen, sudafricano, ex consejero militar de Madero y veterano de la guerra de los Boers. Según testimonio de Cantú, en un momento dado después de la cena, Viljoen, de espaldas a su interlocutor y creyendo que era su amigo Bowker cuando en realidad se trataba de Cantú, tuvo algunas expresiones en las que daba a entender la intención de algunos personajes de la compañía de iniciar una revuelta en el Distrito Norte de la Baja California, a lo que Cantú le contestó después de aclararle que Bowker había ido por unos puros,:… estoy al tanto de las pretensiones de estos señores, y estamos listos esperando que pasen a territorio mexicano para darles la lección que merecen…76.

Debe señalarse que aunque el nombramiento a favor de Avilés abarcaba el mando político y militar, éste prácticamente permaneció en Esteban Cantú debido al número de tropas que estaban bajo su control, y por su grado superior al de Avilés77, lo que en los hechos significó una posición de debilidad del recién nombrado jefe político. Entre las instrucciones que traía el mayor estaba la de confirmar la rendición de las fuerzas federales existentes, lo que se estableció en la base primera del punto quinto del pacto mencionado anteriormente; por su parte, el Teniente Coronel Fortunato Tenorio, jefe en Ensenada, pronto se iría a Sonora para incorporarse a las fuerzas del general Francisco Villa, lo que era contradictorio a lo señalado en el citado pacto.

El gobierno de Avilés fue breve, y desde sus inicios tomó prácticas medidas que demostraron sentido común y voluntad política para mejorar las condiciones del pueblo: declaró libre la actividad pesquera para beneficio de los nacionales del Distrito; decretó la importación libre de gravámenes para productos alimenticios y otros de primera necesidad, lo cual favoreció directamente la economía popular, ya que prácticamente todos los productos necesarios se tenían que traer de los Estados Unidos; convocó a elecciones en Ensenada; el 4 de noviembre de 1914 elevó la Sección de Mexicali a la categoría de Municipalidad, y ordenó la convocatoria para la elección de munícipes, habiendo sido electo como primer regidor propietario el señor Francisco L. Montejano78.

A pesar del buen inicio administrativo de su gobierno, Avilés no tuvo una relación tersa con Cantú, tal vez porque éste ya consideraba la posibilidad de convertirse finalmente en gobernante del Distrito, y lo que menos necesitaba entonces era la presencia de un jefe político como Avilés, con el agravante de que tenía un rango militar inferior al de él. Por otra parte, Avilés, quien también tenía sus particulares proyectos y ambiciones, constantemente se enteraba por diversas acciones de la popularidad y aceptación de que gozaba Cantú entre el pueblo e igual con la tropa, lo que no le producía tranquilidad alguna.

Bilimbique como los que traía el Mayor Baltasar Avilés

Cuando llegó el Mayor Avilés a Ensenada, llevaba consigo una buena cantidad de papel moneda, pero en forma de los llamados “bilimbiques”, que en la práctica eran rechazados por el comercio y el pueblo en general por carecer de un valor real, por lo que la crisis económica continuó en el Distrito, acentuada por el acaparamiento que de la moneda válida hacían algunos especuladores.

Después del cuartelazo contra el Jefe Político Francisco N. Vásquez llevado a cabo el 16 de agosto de 1914, el Coronel Fortunato Tenorio, su promotor, se fue a la oficina en donde despachaba el depuesto jefe político, e incautó no sólo documentos sino también cuarenta mil pesos plata nacional, que supuestamente eran los sueldos de la tropa que el general retenía. Además, obligó a Vásquez a firmar una autorización para retirar del “First National Bank” de San Diego, California, treinta y un mil ochocientos pesos en billetes del Banco Nacional de México y Banco de Londres y México, que también pertenecían a los soldados. En septiembre, los militares gustosos recibieron de Tenorio su dinero que algunos ya consideraban perdido.

Por aquel tiempo, el General Francisco Villa era enemigo acérrimo del constitucionalismo cuyo abanderado era don Venustiano Carranza, militarmente dueño de la capital del país. Decidido a tomar la ciudad de México, Villa y el General Felipe Ángeles buscaron por todos los medios reunir el mayor número de soldados para avanzar desde Sonora a Guadalajara, y de allí dar el asalto definitivo sobre la capital. El plan se llevaba a cabo cuidadosamente siendo su artífice principal el General Felipe Ángeles, quien sabiendo que en el Distrito Norte había guarniciones bien armadas y municionadas, consideró que sería fácil lograr la incorporación de aquellas al villismo, tomando en cuenta que tratar el asunto con Cantú sería de utilidad, ya que él, Ángeles, había sido su maestro cuando aquél estudiaba en el Colegio Militar79.

En estas condiciones fue que Ángeles llegó a Caléxico, para conferenciar con Cantú, por una parte para el formal reconocimiento de las tropas del Distrito Norte, por otra tratando de fortalecer la imagen del villismo, y finalmente procurar la salida del mayor número posible de soldados para engrosar las filas revolucionarias en Sonora; debe agregarse que a la reunión también llegaron procedentes de Ensenada el Mayor Avilés y el Coronel Fortunato Tenorio. El General Ángeles daba por hecho que todo se resolvería sin tropiezo alguno, pero Cantú se opuso terminantemente a la evacuación militar del Distrito Norte, argumentando que tal medida implicaba graves peligros dadas las amenazas frecuentes de grupos norteamericanos que pretendían apoderarse de la península, y a las cuales, prácticamente, se les dejaría un territorio desarmado. Además, el de Linares no renunciaría tan fácilmente a su proyecto de pasar de caudillo a gobernante legítimo del Distrito, el cual se sustentaba principalmente en el apoyo de sus soldados y las obras sociales que pensaba realizar en beneficio del pueblo. Por otra parte, Ángeles olvidaba que en el pacto establecido entre Avilés, Tenorio y Cantú se había reiterado la conveniencia de que las tropas permanecieran en el Distrito Norte para impedir cualquier intentona de invasión proveniente del norte. Tenorio y Avilés sí apoyaron a Ángeles en su petición, pero Cantú le expresó al general que sólo que le diera la orden por escrito accedería, a lo que éste se negó; se terminó la conferencia y Cantú se retiró.

Tenorio y Cervantes sí tenían deseos de irse con los villistas de Sonora, además de que no sentían por Cantú ninguna simpatía80, por lo que ambos oficiales recibieron con beneplácito la orden de Baltasar Avilés para que se embarcaron rumbo a Guaymas, el primero en el vapor “Mazatlán”, y poco después el segundo en el “Manuel Herrerías”81, el 26 de noviembre de 1914; Tenorio se llevó artilleros y cañones de la Batería Fija de Ensenada, y con Cervantes se embarcaron soldados del 25º Batallón de Infantería.

No queda claro por qué Avilés favoreció la salida de tropas de Ensenada; cierto que sólo cumplía las últimas órdenes de mandar los soldados a Sonora, pero más importante aún, tal vez consideró que, como se verá más adelante, tendría mayor posibilidad de triunfo al organizar una invasión en contra de la autoridad del Distrito, patrocinada por personas como Bowker, de la “Colorado River Land Company”, consorcio que habría sido beneficiado al triunfo de un movimiento de ese tipo.

El “Manuel Herrerías”

A los pocos días de navegación el “Manuel Herrerías” hizo contacto con un barco norteamericano cuyo capitán informó a los oficiales mexicanos que hacía poco había avistado en alta mar al cañonero “Vicente Guerrero” aparentemente con rumbo a Ensenada. Ante esta situación que planteaba la posibilidad de que el barco de guerra mexicano fuese en su contra, los jefes de la expedición al frente de los cuales estaba el Coronel Cervantes, decidieron regresar a Ensenada. Debe señalarse que lo anterior es sólo una de las varias hipótesis que se dan para explicar el regreso del “Herrerías”, lo cual no se ha aclarado plenamente.

Al llegar la embarcación al puerto, Avilés se opuso a que las tropas desembarcaran, alegando que tal acción era desobediencia a una orden superior, y en forma sucesiva aprehendió a los oficiales que habían desembarcado para sostener pláticas sobre las acciones a seguir, primero al Teniente José Luis Escudero, después el Mayor Hipólito Barranco, y finalmente el mismo Teniente Coronel Arnulfo Cervantes; el arresto de los oficiales, que seguramente serían ejecutados, se llevó a cabo no tanto por la supuesta desobediencia a una orden, sino porque los aludidos tenían amistad con Esteban Cantú, suposición válida sólo para los dos primeros, no así para Cervantes. Éste, cediendo a las amenazas de Avilés ordenó al Capitán Ortiz, quien se había quedado al mando a bordo del “Manuel Herrerías”, que antes de desembarcar mandara a tierra el armamento. Ortiz comprendió que se trataba de una burda trampa en la que se pretendía que cayera, por lo que se hizo a la mar buscando desembarcar por la noche en algún punto cercano y luego dirigirse a Ensenada con sus hombres. Por fin pudieron desembarcar cien soldados bajo el mando de Ortiz en “Punta Banda”, apenas al sur del puerto, al cual se dirigieron de inmediato.

Avilés quizá temía, con sobrada razón, que si la tropa de Ortiz entraba al poblado, derrotaría fácilmente a los voluntarios armados que tenía bajo sus órdenes su subalterno Miguel Santacruz, por lo cual esa misma noche, llevándose el dinero del cabildo y los prisioneros como rehenes vigilados por los auxiliares de Santacruz, salieron todos hacia Tijuana, de donde fácilmente, si era necesario, el depuesto jefe político y su segundo podrían escapar hacia los Estados Unidos; a los tres prisioneros mencionados, habría que agregar al médico Coronel Hipólito Jáuregui, también amigo del Coronel Cantú.

VIGÉSIMO. David Zárate recibió la Jefatura Política del Distrito de parte de Avilés, antes del escape de éste a Tijuana, habiendo estado en el cargo nominalmente del 30 de noviembre de 1914 al 20 de enero de 1915, fecha ésta en la que el Coronel Esteban Cantú asumió el gobierno oficialmente, ya que el control militar y buena parte del político lo tenía desde agosto de 1914, de lo que se habla más adelante.

Pero es necesario relatar lo ocurrido en Mexicali antes del cuartelazo de Tenorio y Cervantes. En el gobierno del General Francisco Vásquez, habían ocupado importantes puestos en Mexicali huertistas de carácter violento, como el Teniente Coronel Agustín Llaguno en la subjefatura política y el del mismo grado Juan Lojero como jefe de la guarnición. Bastaba en aquel tiempo que cualquier persona fuera sospechosa de desarrollar “actividades revolucionarias” para que se ordenara su captura y ejecución sin juicio alguno. Ambos habían tenido serios problemas con Cantú; Llaguno había mandado fusilar por delitos menores a dos norteamericanos, y cuando oficiales del ejército estadounidense amenazaron con penetrar al Distrito procedentes de Caléxico para arrestalo, ordenó a Cantú que los disuadiera, poniéndolo en graves aprietos al obligarlo a desempeñar comisión tan delicada. Huerta destituyó a Llaguno82, y en su lugar quedó Juan Lojero. Éste consideraba a Cantú como su enemigo, y en forma por demás arbitraria, para hostigarlo y atemorizarlo ordenó el asesinato de dos de sus hombres de confianza83.

En estas condiciones de fuerte tensión entre los dos subalternos del jefe político y Cantú, una tarde del verano de 1914, que pudo haber sido a mediados o fines de agosto, éste acudió a la oficina del jefe de la guarnición Juan Lojero a rendir su parte de novedades. Según lo expresado por Cantú en sus “Apuntes históricos…”, había reunidas unas doce personas en el pequeño local, algunas procedentes de Ensenada, repentinamente todos se despidieron, dejando solos a los dos coroneles. Narra Cantú con detalle un supuesto intento de aprehenderlo por parte de cinco soldados al mando de un teniente coronel que llegó intempestivamente al lugar, pero al notar todos que él iba armado con su pistola reglamentaria 38, la que mantenía empuñada con su mano derecha, Lojero cambió de idea y ordenó al grupo de soldados que se retiraran. Al quedar solos Lojero y Cantú, éste le expresó que en ese momento solicitaba su baja, por falta de garantías y estar en total desacuerdo con la jefatura del general Vásquez y del mismo Lojero, y aunque éste invitó a Cantú para que permaneciera en Mexicali, el coronel cruzó la frontera hacia Caléxico para salvar su vida84.

Otras versiones señalan que por aquel tiempo, Cantú fue visitado en Caléxico por su hermano José Tomás, oficial en el Ejército Constitucionalista, quien le platicó sobre los acontecimientos acaecidos en el interior del país, destacando la salida de Carbajal y el triunfo completo del Ejército Constitucionalista sobre las fuerzas federales. Posteriormente el Coronel Cantú conversó sobre el tema con Lojero, quien sintió que su posición y aun su vida corrían grave peligro, por lo que pidió al Jefe Político que ordenara el fusilamiento de Cantú, quizá acrecentado su temor porque el hermano de éste era amigo de Venustiano Carranza. Los hechos que siguieron son narrados según diversos testimonios, pero lo cierto es que Cantú sólo se salvó gracias a que el pelotón encargado de cometer el crimen desistió de su intento por razones no muy claras85. Para salvar su vida, el coronel cruzó la frontera hacia Caléxico, desde donde envió un mensaje telegráfico al General Vásquez, explicando las razones para solicitar su baja, aunque nunca tuvo respuesta del jefe político, pues en ese tiempo86 los dos hermanos Vásquez fueron aprehendidos por el Coronel Fortunato Tenorio, como ya se ha narrado.

Lojero se sentía en Mexicali tan o más inseguro que Cantú, pero por temor a las fuerzas carrancistas y al descontento popular y de la tropa, por lo que también cruzó la frontera el 28 ó 29 de agosto de 1914, habiendo dejado instrucciones a un oficial de confianza para que licenciara a los soldados del destacamento. Esa misma noche, un grupo de vecinos y oficiales del destacamento de infantería se presentaron ante Cantú pidiéndole que regresara a Mexicali, aunque también hay la versión de que el mismo Lojero hizo personalmente la petición al Coronel87; después de un intercambio de ideas con sus interlocutores, Cantú aceptó y regresó a Mexicali a la media noche para hacerse cargo de la situación, informando a los diversos destacamentos de la región lo que sucedía. Las circunstancias políticas y militares favorecieron el hecho de que el coronel, primero se convirtiera de facto en el hombre con el poder y mando militar en el Distrito Norte de Baja California, aunque enfatizara públicamente la idea de que, tan pronto como se restableciera un gobierno constitucional en el país, se pediría al gobierno general el nombramiento de la persona indicada para el cargo más elevado del Distrito. Mientras tanto el coronel procedió a nombrar a los empleados y funcionarios que deberían continuar con la administración pública en Mexicali88.

Siendo aún Jefe Político del Distrito Norte el Mayor Baltasar Avilés, el poder militar residía en Cantú, lo que se advierte en el punto 3º del Parte rendido por oficiales y tropa del “Manuel Herrerías” cuando regresaron a Ensenada y que a continuación se transcribe: TERCERO. Una vez efectuado el desembarco , ponernos por conducto del Jefe del Sector de Tijuana a las órdenes del C. Coronel Esteban Cantú, Comandante Militar del Territorio, que reside en Mexicali”. En Realidad, Avilés se quedaba sólo con los pocos voluntarios de Santacruz.

Cantú se enfrentó al grave problema de iniciar una administración sin dinero en las arcas oficiales, se debían los sueldos de la tropa, a los maestros no se les pagaba desde hacía un año y medio, y la ayuda de $ 150,000.00 pesos que anteriormente mandaba el Gobierno General al Distrito Norte mensualmente, se había suspendido desde hacía tiempo; fue debido a estas condiciones que el coronel obtuvo un préstamo forzoso de los principales comerciantes locales por $ 7 500.00 dólares, aunque también pudo haber sacado parte del dinero de los centros de vicio que operaban en Mexicali; debe señalarse que dicha cantidad se pagó íntegramente a los otorgantes en 28 días.

Al enterarse Cantú de la defección de Avilés y Santacruz, a principios de diciembre de 1914 se dirigió a Tecate con un buen número de soldados, en donde fue bien recibido y se le incorporaron algunos hombres del destacamento local. Vía telefónica, Cantú pudo comunicarse a fuera necesario. Cantú, Op.cit., p. 36. La fecha que da Cantú para estos hechos no coincide con la que se conoce para la aprehensión de Vásquez.

Tijuana y hablar con Santacruz, a quien ordenó que liberara a los rehenes capturados en Ensenada, agregando además instrucciones sobre el encuentro de las dos fuerzas, y que salía rumbo al poblado de inmediato. La plaza de Tijuana estaba ocupada por soldados del 25º Batallón de Infantería bajo las órdenes del Teniente Coronel Justino Mendieta, amigo de Cantú, por lo que Santacruz y sus fuerzas tuvieron que establecer su improvisado cuartel en unas construcciones de adobe cercanas a la línea internacional.

Era el día 9 de diciembre de 1914, y las expectativas de que se diera una batalla formal atrajo la atención de muchos norteamericanos que se ubicaron en lugares altos del actual poblado de San Ysidro, al otro lado de la línea internacional, para poder contemplar las acciones que todos esperaban; sin embargo, Santacruz comprendió que si se entablaba un combate, él y sus voluntarios sufrirían una inminente derrota , tomando en cuenta que aún sin sumar las tropas del 25º al mando de Mendieta, se encontraba en inferioridad numérica, por todo lo cual no mostró una franca intención de combatir contra Cantú y sus hombres; además, algunos de sus soldados reconocieron al coronel al frente de los que se veían como sus adversarios, se corrió la voz de que el conocido jefe venía al frente, y todos, con muestras de júbilo se unieron a las tropas con las que habían estado a punto de enfrentarse89.

Desde el 30 de noviembre de 1914, después de entregar la jefatura política provisionalmente a David Zárate en Ensenada, Avilés se había exiliado en San Diego, en donde prácticamente tenía su residencia desde que llegó al Distrito; ahora Santacruz siguió su ejemplo y cruzó apresuradamente la frontera rumbo al puerto norteamericano, de suerte que cuando Cantú entró a Tijuana ya encontró en libertad a los rehenes, pagó los haberes que se adeudaban a soldados y empleados, después hizo lo propio en Ensenada y en lo general fue muy bien recibido por el pueblo.

VIGÉSIMO PRIMERO. En diciembre de 1914, teniendo el apoyo del general Francisco Villa, Cantú había aceptado la petición que le hizo una comisión de civiles y militares para que ocupara la Comandancia

Militar del Distrito Norte de Baja California, y aunque Zárate aún era oficialmente el Jefe Político; de hecho, hacía tiempo que Cantú dictaba disposiciones administrativas y realizaba acciones como si ya estuviera encargado del puesto, lo que ocurrió formalmente a partir del 1º. de enero de 1915, cuando le fue tomada la protesta por el primer presidente municipal de Mexicali Francisco L. Montejano, aunque la confirmación que le hizo el Jefe de la División del Norte fue el día 20 de ese mes y año, fecha en que Zárate le entregó en Ensenada la Jefatura Política del Distrito. Desde entonces, la capital prácticamente estuvo radicada en Mexicali y no en Ensenada90, aunque hay un documento fechado el 4 de octubre de 1917, firmado por el coronel, en el cual se señala que el gobierno se estableció en esta población en la fecha mencionada; se transcribe enseguida la circular citada:

Con fecha de hoy queda establecido en esta población el Gobierno del Distrito, por convenir así a los intereses generales del mismo. Lo comunico a usted para su conocimiento y fines consiguientes, reiterándole mi consideración. Constitución y Reformas. Mexicali, Baja Cfa., 4 de octubre de 1917. El Gobernador del Distrito, Esteban Cantú . El Srio. De Gobierno I. Barrera (rúbrica)91.

Harry Chandler

Desde que Cantú inició sus acciones como gobernante del Distrito Norte en 1914, hasta el final de su administración en 1920, se recibieron en los gobiernos en turno de aquella turbulenta época, en la ciudad de México, documentos con diversas acusaciones en contra del coronel, redactados en el estilo hiperbólico y apasionado de aquel tiempo, en el cual se mencionaban supuestas acciones del gobernante, como pretender vender la Baja California a los norteamericanos, enriquecerse personalmente con la explotación de centros de vicio, asesinar a sus enemigos políticos, buscar la independencia del Distrito Norte, ser enemigo disfrazado del régimen central constituido, etc., documentos firmados por personas que, sin entrar a la discusión de la validez de sus acusaciones, casi siempre buscaban algún beneficio personal, desde determinadas cantidades de dinero hasta la jefatura política de la entidad. A pesar de las acusaciones constantes, tanto por la habilidad de Cantú para sortear ese tipo de problemas o por la falta de fundamento de aquellas, por años poco se hizo que se tradujera en medidas concretas coercitivas o de sanción efectiva en su contra.

El 14 de agosto de 1914, el ex cónsul de México en Tucson Coronel Enrique Anaya fue nombrado por la Convención de Aguas Calientes, cuyo hombre fuerte era Francisco Villa, para substituir a Cantú en el gobierno del Distrito Norte; Anaya se presentó en Caléxico y citó a Cantú para hablar sobre el asunto, pero éste se negó a las pretensiones del ex cónsul. Se ha dicho que el enviado por la Convención exigía a Cantú que licenciara las tropas de la guarnición local, lo que provocó el rompimiento de las pláticas92; posteriormente Cantú declararía que él estaba dispuesto a entregar el gobierno del Distrito Norte a la persona que el Primer Jefe Venustiano Carranza entregara las credenciales apropiadas93. En diciembre de 1914, Enrique B. Cota, de Ensenada, fue nombrado jefe político del Distrito por Álvaro Obregón, por petición de Manuel Labastida, pero Cota nunca pudo tomar posesión del cargo y se exilió en en Diego, California. Desde allá pretendió derrocar a Cantú, pero al no recibir el dinero necesario que para ese efecto le había prometido Obregón, renunció al plan.

José María Leyva, primero magonista, después maderista y luego villista.

Otro intento para destituir a Cantú se dio cuando éste recién se desempeñaba como Jefe Político y Militar del Distrito Norte, entonces Francisco Villa envió a Mexicali al General José María

Leyva para que lo relevara en el gobierno, se entrevistaron ambos personajes en Caléxico , y el coronel se negó a entregarle el puesto. Según Cantú, la negativa se debió a que Leyva había sido comandante de los magonistas en la toma de Mexicali; Leyva informó lo concerniente a Villa y pronto llegó un segundo telegrama conminando a Cantú para que cumpliera la orden de la Convención. A este mensaje, el 17 de enero de 1915 el coronel contestó que le enviaran tres personas capaces, que realizaran observaciones en el Distrito para que evaluaran su gobierno, y si el resultado era negativo, entregaría de inmediato el poder a la persona que se designara, pero que no fuera Leyva por tratarse de un ex filibustero. Finalmente, el 20 de enero de 1915 Villa mandó desde Aguas Calientes otro telegrama a Cantú, pero ahora muy distinto a los anteriores, que se transcribe enseguida: …En vista de las razones que expone en su telegrama del día 17 y en atención a los méritos y servicios que ha prestado a nuestra causa, sírvase hacerse cargo desde luego de la Comandancia Militar y Jefatura Política del Distrito Norte de la Baja California. Los actos de usted me merecen entera confianza y por consiguiente no hay necesidad de que sean inspeccionados como usted lo desea94

Mexicali capital. La etapa de Esteban Cantú como gobernador.

La trayectoria de Avilés se vio empañada por haber conspirado en territorio norteamericano, junto con Benjamín J. Viljoen, el cónsul mexicano en San Diego Gerónimo Sandoval, y con el patrocinio del acaudalado Harry Chandler95, con el fin de promover una revuelta en contra del Coronel Esteban Cantú en Baja California. Avilés prometió a Chandler que una vez derrocado Cantú, Baja California podría independizarse de México y desaparecería cualquier amenaza de expropiación del “C. M. Ranch” por parte del gobierno mexicano96. Avilés pidió y obtuvo de Chandler cinco mil dólares, con los que supuestamente reclutaría los hombres necesarios para la revuelta, pero no se conformó con la cantidad que Chandler le había entregado, y por medio de un intermediario pidió más dinero al magnate, éste se encolerizó y canceló todo trato con Avilés. Las cosas tal vez habrían terminado entonces, pero al mismo tiempo que se estancaban las negociaciones, dos reclutas que formarían parte de la tropa rebelde informaron de la pretendida invasión a Baja California en la oficina del Procurador de los Estados Unidos, y después de la investigación correspondiente, el 19 de febrero de 1915 los potenciales revolucionarios Avilés, Chandler, W. K. Bowker, B. J. Viljoen, el cónsul en San Diego Gerónimo Sandoval, un tratante de bienes raíces de nombre Challey Guzmán, y un soldado de fortuna holandés, tuvieron que enfrentar en Los Ángeles a un Gran Jurado, que los acusó de conspiración en suelo estadounidense para organizar una rebelión contra el gobierno de Baja California. El proceso judicial duró varios años, y finalmente las argucias legales de los abogados de Chandler lograron que el caso no prosperara97.

En 1915, las victorias de Obregón y el ocaso del villismo estaban lejos de significar la definición política y militar del país, en cuyos cuatro puntos cardinales luchaban grupos armados, sin bandera clara, prestos a cambiar de partido de un día para otro; el villismo, aun con sus graves derrotas a lo largo de todo el año, seguía siendo una virtual amenaza en Chihuahua; el zapatismo, sin claudicar, prevalecía en Morelos, el sur de Puebla y México; por el este, el general Manuel Peláez, dominaba buena parte de la región petrolera del Golfo de México, y el magonismo subsistía en diversas regiones manifestándose contra Carranza.

El Coronel Cantú tenía información, aunque no al día y detallada, de los continuos vaivenes de la política y los cambios en las fuerzas militares de las diversas facciones, y por la lejanía y aislamiento del Distrito Norte, podía ser espectador pero no partícipe real y efectivo en los principales acontecimientos que se daban en esa época, cuando menos sin comprometer su proyecto social para el pueblo de Baja California, que requería de todo su tiempo y esfuerzo, aunque para muchos historiadores, esta actitud le servía sólo para encubrir su ambición de permanencia en el poder. Fue en parte por estas razones, además de que militarmente el villismo estaba en plena decadencia, que el 15 de octubre de 1915 se declaró neutral en las luchas políticas en que se debatía el país, lo cual expresó en su Manifiesto a la Nación que en parte decía:…Ojalá y pronto surja…el Gobierno más puro, más demócrata y respetado de la tierra, pero entre tanto, este Gobierno seguirá su marcha adelante…y puesto que el SUPREMO GOBIERNO DE LA CONVENCIÓN de Aguas Calientes ha desaparecido de hecho y por derecho...Desde este instante se rompe para siempre en todas sus partes el pacto que había celebrado este gobierno con el de la referida Convención, declarándose enteramente neutral en la lucha intestina que tortura a la Patria, pero sin dejar por un momento de pertenecer a la Nación Mexicana... bajo el concepto de que inmediatamente que renazca la paz y surja un gobierno constitucional que rija los destinos de la República ESTE GOBIERNO SE SOMETERÁ A LOS SUPREMOS PODERES DE LA UNIÓN …98.

Cantú se zafaba del villismo y se aprestaba a unirse al constitucionalismo. Esta separación del gobierno del centro fue discutida en asambleas populares que apoyaron la medida, y como era de esperarse, los jefes de los regimientos de caballería e infantería, del poder judicial y demás autoridades firmaron el documento. A partir de entonces, el gobierno del Distrito Norte funcionó política, militar y administrativamente como una entidad casi autónoma, al grado de que el gobierno imprimió sus propias estampillas del timbre, estableció su Tribunal Superior de Justicia, que fue presidido por el Lic. José F. Guajardo, amigo y consejero de Cantú, además de que se nombraban localmente los funcionarios federales de la aduana, correos y telégrafos.

Desde su llegada a Baja California, Cantú supo que era indispensable la pacificación del territorio para iniciar con posibilidades de éxito cualquier proyecto de gobierno, por lo que al rendirse los magonistas que ocupaban Mexicali los incorporó a sus fuerzas, después formó con voluntarios el “Regimiento de Caballería Esteban Cantú”, y dispuso que se efectuaran rondines hasta el paralelo 28 para limpiar la zona de bandoleros, todo esto con el apoyo de su pequeña pero bien armada tropa. En uno de estos patrullajes99, según testimonio que el Capitán Piloto Aviador Daniel Moreno Sánchez escuchó de su padre el Teniente de Caballería Valente Moreno Gómez100, las fuerzas de Cantú se encontraron con un numeroso grupo de ex villistas que venían del sur de la península, los acompañaron a Mexicali, y muchos de ellos recibieron parcelas de riego de 8 hectáreas en lo que después serían las colonias Zaragoza, Ahumadita y Ahumada. Cantú se opuso siempre a la política de la “Colorado” de alquilar mano de obra barata de trabajadores chinos para el campo en lugar de mexicanos101.

Como ejemplo de las acciones concretas que el gobierno de Esteban Cantú realizó para beneficio de muchos campesinos que, con diversas filiaciones políticas llegaban procedentes del interior del país, se dan los datos de las colonias formadas entre 1916 y 1918102, en que se muestran cantidades de tierras repartidas y número de colonos:

ColoniaExtensión en hectáreasNúmero de colonos
Herradura24024
Abasolo22912
Sonora68563
Zaragoza19649
Benito Juárez1160154
Castro, Rivera y Álamo Mocho4682468
TOTAL7092770

Tres años antes de estos hechos, el 30 de agosto de 1913 el general Lucio Blanco había repartido por primera vez tierras a campesinos de la hacienda “Los Borregos” en Tamaulipas, y se le ha considerado como el primer jefe revolucionario que realizó tales repartos, lo que se menciona para valorar justamente las acciones de Cantú en Baja California, aunque ahora, a diferencia de Blanco, lo hacía sobre bases legales ya establecidas.

Haciendas de remonta

Un ejemplo de la constante inquietud que animaba al coronel Esteban Cantú para crear mejores condiciones económicas, de trabajo y progreso en general para el pueblo del Distrito Norte de Baja California, fue el establecimiento de las Haciendas de Remonta103, las cuales, aun sin haberse establecido con éxito permanente como actividad rentable para pueblo y gobierno, dejaron no sólo una interesante experiencia administrativa y de actividad agropecuaria, sino que quedaron abiertas y niveladas para el trabajo agrícola algunas zonas del Valle de Mexicali. Los objetivos de estas zonas de producción eran principalmente tres: hacer al Distrito autosuficiente en la producción de forrajes y ganado para el consumo y uso del ejército, promover la colonización de áreas potencialmente productivas, e impulsar el desarrollo económico como resultado de la producción agrícola y ganadera.

Se establecieron haciendas de remonta en el Valle de Mexicali, Ensenada y Tecate, aunque sólo hay datos de las que funcionaron cerca del Cerro del Centinela y en otros lugares próximos. Las características de estas unidades productivas eran las siguientes: tenían una extensión mínima de 500 Has., el 50% de la tierra se dedicaba a la agricultura, y la otra mitad a la cría de caballos, ganado vacuno, pollos, etc.; las explotaciones se hacían en terrenos nacionales o se celebraba contrato con particulares; y los trabajos iniciales consistían en el desmonte y nivelación de los terrenos para proceder después a la canalización.

En 1918 se produjeron casi 200 toneladas de grano, el norteamericano Leo D. Coats compró 83.569 toneladas de maíz de pollo por las que pagó $ 5 014.08 pesos oro nacional, la producción siguió mejorando, y cuando se hicieron las obras del “Camino Nacional”, Indalecio Solís, administrador de una hacienda al suroeste de Mexicali, proporcionó el forraje necesario para las bestias que se empleaban en el campamento caminero “La Salada”. Había un sistema administrativo bien definido por el gobierno para el manejo de las haciendas de remonta, y por cuatro años funcionaron exitosamente; sin embargo, unos meses antes de que cayera el gobierno de Cantú, la falta de presupuesto y quizá razones de carácter político fueron motivos para su clausura en enero de 1920.

Publicación en el Periódico Oficial del Gobierno del Distrito Norte de Baja California, del 16 de noviembre de 1916 (Número 27) en que se mencionan lineamientos generales sobre las haciendas de remonta.

Las vías de comunicación. La educación. El vicio como fuente de capital.

Para 1919 era tanta la necesidad de trabajadores en el campo, que se tenía que reclutar gente en Sonora, Sinaloa y Baja California Sur, casi siempre se les traía por barco hasta el puerto de “La Bomba”, en la desembocadura del Colorado104, y de allí eran trasladados hasta el lugar del trabajo en donde frecuentemente vivían en precarias condiciones, en provisionales jacales de cachanilla; pero aun así, su situación era mejor que en cualquier otra parte del país, pues se les pagaban de tres a diez dólares diarios105, según la cantidad pizcada, mientras que en sus lugares de origen los sueldos eran generalmente de dos pesos por día, además, podían cruzarse al lado norteamericano a trabajar en el Valle Imperial, en donde ganaban el doble. Baja California empezaba desde entonces a ser de las entidades en que se pagaban los mejores salarios del país.

Una de las obras del gobierno del Coronel Cantú dirigida por el Ingeniero Enrique Alducín, ante la que palidecen muchas de las realizaciones materiales de otras administraciones, es el “Camino Nacional”106, sobre todo en el tramo a “Picachos”, como se llamaba antes a la parte de la sierra que hoy se nombra “La Rumorosa”, vía que al comunicar a Mexicali, Tecate y Tijuana a lo largo de 189 Km., fue factor importante para el crecimiento de la región fronteriza. Los trabajos iniciales de la obra en noviembre de 1915 estuvieron a cargo del ingeniero Luis Robles Linares, pero a su muerte acaecida en enero de 1916, Alducín se hizo cargo descartando el proyecto de su antecesor por razones económicas y técnicas, reiniciando los trabajos en enero de 1917. Debe señalarse que para ésta y otras obras, los gobiernos del centro no aportaban ninguna ayuda; en el caso del “Camino Nacional”, Carranza colaboró enviando explosivos para romper las rocas graníticas que impedían en varios puntos el avance del trabajo, pero por ese tiempo, la misma administración carrancista tramitó la incautación de los fondos de la Tesorería del Distrito Norte, consistentes en $ 100 000 pesos oro que se hallaban depositados en un banco de Caléxico, California. El espectacular “Camino Nacional” se inauguró en enero de 1919, y representó una fuente de ingresos para el gobierno del Distrito, al cobrarse derecho de tránsito para los usuarios107.

La cada vez mayor población del Distrito Norte demandaba la creación de escuelas, caminos, pago adecuado a los empleados del gobierno y muchos servicios que eran indispensables en los poblados; se corría el riesgo de un estancamiento económico, y hasta se podía caer aún más bajo la hegemonía de las fuertes compañías extranjeras que operaban en la frontera. Fue por esto que el gobierno del Coronel Esteban Cantú permitió el funcionamiento de cantinas, prostíbulos y casinos en Tijuana y Mexicali, y hasta fumaderos de opio de los chinos que vivían en esta última ciudad, debidamente reglamentdos; todos estos negocios pagaban fuertes cantidades de dinero al gobierno en calidad de impuestos, con los que se pudo hacer frente a los gastos sociales mencionados, y es que el movimiento moralista de los norteamericanos que se generó desde principios del S XX, y que culminó con la “Ley Seca” que prohibía en los Estados Unidos la producción y venta de bebidas embriagantes, favoreció la proliferación de los centros ya señalados en los poblados fronterizos mexicanos hasta donde acudían los norteamericanos en busca de esparcimiento. Sobre este particular, el gobernador informó al presidente Venustiano Carranza lo que sigue: …Como estas medidas no fueron suficientes para conseguir la cantidad de dinero que el Gobierno necesitaba, se gravaron otros ramos, principalmente el de Casinos, Cantinas y Casas de Juego, que entes producían contribuciones únicamente para beneficio de los Jefes Políticos, y les impuse cuotas elevadas que han ingresado puntualmente a las Oficinas Recaudadoras. Las concesiones otorgadas…han sido en calidad de provisionales y sujetas a la aprobación del Supremo Gobierno…108 A este respecto, adelantando unos años la narración de los hechos, debe señalarse que, después de que Cantú tuvo que hacer entrega del gobierno del Distrito Norte a Luis M. Salazar, cabildos locales, jefes políticos y hasta el presidente de la república en turno, se pronunciaron abiertamente y en todos los tonos en contra del funcionamiento de los centros de vicio, y personajes como Álvaro Obregón y Abelardo L. Rodríguez así lo manifestaron en la prensa y tomaron “las medidas necesarias”, sin embargo, al poco tiempo de lo que declaraban todos volvían a la misma vereda, y como ejemplo de lo anterior se transcribe parcialmente un informe del gobernador José Inocente Lugo al secretario de gobernación fechado el 13 de febrero de 1922: ...en concepto de este gobierno, no hay inconveniente en que se conceda el permiso que se solicite...permitiéndome llamar la atención sobre la circunstancia de que actualmente existe aquí otro casino análogo, que paga 20 000 pesos oro nacional mensuales109. Cabe mencionar que, aunque Obregón aparentemente se opuso a los juegos de azar, Plutarco Elías Calles, como ministro de gobernación, los respaldó sin disimulo, y cuando el General Pablo Macías clausuró el “Casino Chino” en Mexicali, recibió fuerte llamada de atención no sólo del gobernador, sino también del mismo Calles.

Por su parte, Esteban Cantú apostó a que, con el dinero que recibía de los negociantes del vicio, destinado éste principalmente a clientela de norteamericanos, podrían satisfacerse en un principio las apremiantes necesidades del pueblo, y que con el tiempo, al irse desarrollando fuentes de vida propias, apoyadas en el comercio, la industria, la agricultura y un turismo sano, irían disminuyendo el número de aquellos lugares hasta un nivel normal. Hoy, a juicio de la mayoría de los bajacalifornianos, el gobernador ganó la apuesta, aunque no faltan personas, sobre todo de otras entidades, que critican severamente sus acciones apoyados en el aforismo de que el fin no justifica los medios.

Profesor Matías Gómez

Aparte del Camino Nacional, durante el gobierno de Cantú se abrió el camino a San Felipe, 195 Km. al sur de Mexicali, obra que se inició en 1919 pasando por una de las regiones más inhóspitas del desierto, lo que se menciona con más detalle al hablar de ese puerto al término de este capítulo; se hicieron rutas vecinales entre las colonias y rancherías del valle, para lo cual los campesinos aportaron un impuesto de diez centavos por acre sembrado, y para 1917, el subteniente de caballería Jorge Zehfuss110 o Zethus terminó el tendido de las líneas telegráficas que comunicaron a todas las ciudades del Distrito. En 1919 Cantú planeaba la construcción de un ferrocarril a San Felipe, pero ya se iniciaba la crisis política que acabaría con su gobierno, lo que impidió la ejecución del proyecto.

Cantú fue un hombre apasionado por la educación, y contemplaba desde entonces la posibilidad de que el Distrito Norte fuera una entidad con un mínimo de analfabetismo, lo que se volvería realidad varias décadas después; durante su gobierno se creó la Dirección General de Instrucción Pública, que facilitó la organización y administración del trabajo educativo en el Distrito; pero no sólo construyó escuelas y pagó una planta de numerosos profesores, sino que promovió la organización de un Curso de Iniciación Pedagógica, que posteriormente se transformó en una Escuela Normal y Preparatoria. Tratando de mejorar la calidad de la enseñanza, durante su gobierno se mandaron varios maestros a la ciudad de Los Ángeles para que aprendieran los últimos avances pedagógicos; se otorgaron diez becas de cuarenta y cinco dólares mensuales cada una para jóvenes que quisieran estudiar la carrera de profesor normalista; ordenó la construcción de escuelas no sólo en el centro del poblado, sino en las rancherías y colonias agrícolas desparramadas por todo el valle, algunas de las cuales fueron la “Cuauhtémoc”, que se inauguró el 16 de septiembre de 1916, y era considerada como una de las mejores del país; la “Justo Sierra”, la “Corregidora”, y otras muchas más; dispuso la creación de una Escuela Comercial Nocturna, estableció la coeducación en algunos planteles, aspecto en el que se adelantó al sistema educativo nacional de su tiempo, llevó la educación a la cárcel y fundó una biblioteca pública.

El profesor Matías Gómez, Director General de Instrucción Pública del Distrito Norte de Baja California durante las administraciones de Esteban Cantú y Abelardo L. Rodríguez, fue el más distinguido promotor de la educación en Baja California durante la primera mitad del siglo XX. En su tiempo se fundaron más escuelas que en ninguna otra época en lo que hoy es Baja California. Su labor al servicio de la educación en el Distrito Norte se extendió de 1912 a 1930, con interrupción de tan sólo dos años. Por encargo del coronel Cantú, hizo un viaje de supervisión desde Ensenada hasta Calmallí, a lomo de bestia, acompañado sólo de un guía y con su equipaje en una mula. Como resultado de este viaje, en el cual varias veces corrió peligro de muerte, el profesor Gómez escribió el primer texto de geografía sobre la región, titulado “Breves Apuntes geográficos del Distrito Norte de la Baja California”, publicado en 1918. Debe agregarse al hablar de su obra que en 1916, personalmente, el profesor Matías Gómez levantó el censo escolar de los indios cucapá en la región de El Mayor, venciendo extremas condiciones adversas, habló con los capitanes indígenas y éstos se comprometieron a mandar a los hijos de los desconfiados nativos a la escuela que pronto funcionó para servicio de la niñez. Nació en 1875 en Nochixtlán, Oaxaca, y murió el 9 de enero de 1931 en Mexicali, Baja California.

La agricultura. Las amenazas extranjeras

Cantú no tenía la fuerza política de un gobierno nacional para atacar frontalmente a las poderosas compañías extranjeras que explotaban a los campesinos, sobre todo del valle de Mexicali. Sin embargo, a diferencia de otros gobernantes que llevaron su servilismo al extremo de acudir al local de la compañía para tener algún acuerdo, el Coronel Cantú mostró siempre no sólo una actitud digna, sino que se atrevió a realizar acciones legales en contra de las empresas norteamericanas que constantemente violaban la ley.

Las compañías extranjeras nunca habían pagado impuestos al gobierno, por lo que Cantú ordenó el embargo por los bienes suficientes para cubrir los adeudos; el 16 de noviembre de 1916, declaró nulas las concesiones de tierras que gobiernos federales anteriores hubieran hecho a las compañías deslindadoras, comenzando con la llamada Compañía Inglesa, adelantándose así al decreto del 17 de abril de 1917 de don Venustiano Carranza. Cuando su suegro, don Pablo Dato, dueño de la Compañía de Terrenos y Aguas da Baja California, S. A. se negó a entregar agua a personas sin título de propiedad, el gobernador lo obligó a hacerlo en beneficio de muchos campesinos que no tenían el documento exigido; por otra parte, como ya se ha mencionado, comenzó la colonización del Valle de Mexicali con mexicanos, habiendo entregado tierras para las colonias agrícolas Zaragoza, Benito Juárez, Hermosillo, Sonora y otras más; muchos de los beneficiados en este reparto agrario fueron ex soldados villistas, obregonistas, maytorenistas y demás filiaciones políticas de aquella época, así como repatriados que se habían ido a los Estados Unidos al comienzo de la revolución, y ahora regresaban para trabajar en el pródigo valle.

Durante el gobierno del coronel Cantú hubo varios intentos de norteamericanos por adueñarse de la Baja California, y ya se ha mencionado el caso del Mayor Baltazar Avilés, quien conspiró en San Diego junto con el General Benjamín J. Viljoen111 para adueñarse de la Baja California y proteger a las compañías extranjeras.

El profesor Cristóbal Aguillón fue comisionado como traductor oficial cuando en 1912 (ó 1913) Cantú recibió a un grupo de personas procedentes de Washington; uno de los norteamericanos tomó la palabra y expresó en inglés que si el coronel proclamaba la República de Baja California y se autonombraba presidente, a las 24 horas tendría el reconocimiento de su país. Aguillón no se atrevía, pero finalmente tuvo que traducir lo dicho por el extranjero al coronel; Cantú permaneció en silencio unos momentos, el profesor y los norteamericanos esperaban ansiosos la respuesta, hasta que por fin, el Coronel habló: ¡ Dígale que ……!; Señor, no hay en inglés esas palabras, dijo Aguillón mortificado*, Pues a ver cómo halla las más apropiadas…*, rubricó el coronel, y la entrevista concluyó112.

General Benjamín Johannes Viljoen.

En 1917 el gobierno de Cantú recibió una invitación de la “Golden West League” para que enviara representantes a una reunión que se efectuaría en San Diego. Autorizados por el Presidente Carranza asistieron el Lic. Manuel R. Luján, el Ing. Ramón Guerrero y el Ing. J. Guerrero Romero. Iniciada la plática, un norteamericano tomó la palabra y propuso al gobierno de México la compra de la Baja California por veinte millones de dólares, lo que provocó que los representantes mexicanos se levantaran de sus asientos y abandonaran el lugar.

En 1919 el senador por Arizona Henry F. Ashurt pidió a su gobierno que se procurara la anexión de la Baja California y parte de Sonora a los Estados Unidos, por lo que Cantú mandó que se publicara una carta dirigida al pueblo norteamericano que decía en parte:*...Ni el más depravado de los mexicanos daría cabida al propósito de vender una sola fracción de nuestro suelo, y quien se atreviera a proponer en México semejante cosa , sería reo de alta traición...*Todo lo dicho es ilustrativo de una política de franca ambición territorial que tuvo que soportar Cantú de parte de algunos sectores de la nación vecina, que pretendían abiertamente adueñarse de la península.

En 1915 y 1916, como resultado de la cosecha de casi 20 000 Has. de algodón, se establecieron las primeras plantas despepitadoras en Mexicali con lo cual se evitó el acudir a Caléxico para ese procesamiento, se hicieron más de doscientas casas, se construyeron el rastro municipal y una cárcel, San Felipe se elevó a la categoría de Delegación Municipal, se hicieron la nomenclatura de las calles y la numeración de las casas, se organizó un cuerpo de bomberos, se hizo el drenaje del poblado, fue creado el Parque Niños Héroes; el municipio vendió lotes al pueblo en trescientos, doscientos y ciento cincuenta pesos con la limitante de seis lotes para cada ciudadano; se establecieron los fundos legales de Mexicali y Tecate, se inició la construcción del palacio de Gobierno que recientemente se usó como sede de la rectoría de la U.A.B.C.; se regularizaron los servicios de agua potable, drenaje y alumbrado público; se estableció la Compañía Bancaria Peninsular; y cuando se produjo una escasez de alimentos en los Estados Unidos con motivo del estallido de la primera guerra mundial en 1917 y en Mexicali se sintieron las consecuencias, Cantú creó una Comisión Reguladora de Precios para evitar la especulación de los comerciantes en las ventas de productos básicos, y estableció expendios populares en los que se vendían mercancías a precios de costo; continuó la creación de escuelas, y en su época funcionaron los periódicos “El Noticiario del Distrito”, “El Tricolor” y “La Vanguardia”.

La “Rosa de Mexicali”

A principios del siglo, el naciente poblado de Caléxico en Estados Unidos era visitado frecuentemente por vagones repletos de “whiskey” para satisfacer los deseos de los trabajadores agrícolas, sobre todo del Valle Imperial, pero los ciudadanos respetables del pueblo exigieron a las autoridades que fueran suprimidas aquellas cantinas móviles, y fue por esto que la Ley Seca comenzó en Caléxico desde 1902, anticipándose dos décadas a la prohibición que afectaría a los Estados Unidos. Fue entonces cuando empezaron a cruzar la frontera hacia Mexicali, cada fin de semana, los norteamericanos que no podían tomar bebidas alcohólicas en su país, lo que causó un auge en las cantinas y centros de vicio del poblado, además de las peleas de box, carreras de caballos y la prostitución organizada, todo lo cual estaba prohibido al norte de la frontera. En 1913, la cantina El Tecolote, “The Owl Café and Dance Hall”, se estableció en Mexicali dirigida por Marvin Allen, pero a consecuencia del temblor de junio de 1915 resultó destruida, sin embargo, renació con más vigor con el nombre de “Teatro El Tecolote”, aunque en realidad era un casino y salón de baile en el que los clientes jugaban de todo y pagaban un dólar por pieza bailada.

En 1921 un incendio destruyó el inmueble que nuevamente fue reconstruido y mejorado en sus instalaciones y “servicios”. Fue por entonces que Jack Tenney empezó a tocar el piano y a dirigir la orquesta en El Tecolote, al poco tiempo se cambió al Cabaret Imperial113, y allí compuso en 1923 la melodía que llamó en un principio “The Waltz”, El Vals, y que con el tiempo se conoció como “Rosa de Mexicali” o “Mexicali Rose”[^1015]. Al principio se atribuyó como causa de la inspiración musical a una muchacha del cabaret llamada Rose Erskine, pero Tenney siempre lo negó, y años después explicó que el nombre del vals era una broma, ya que se lo había dedicado a una asidua concurrente al cabaret, procedente de Brawley, de unos 50 ó 60 años de edad, y con un peso de 200 libras, que cada mes llegaba a la cantina, se sentaba ante una mesa a beber y ll0orar, y Jack Hazelip o Haislip, saxofonista de la orquesta, la llamaba “Mexicali Rose”. La letra también es de Tenney, pero los derechos fueron adquiridos por Hellen Stone114.

Años después, Tenney se hizo abogado y llegó a ser representante popular en la legislatura del estado en 1936. Con el paso de los años, el célebre cantante Bing Crosby hizo famosa la canción en la Unión Americana, y en 1929 la actriz Bárbara Stanwyck participó en una película con ese nombre, así como Gene Autrey en 1939.

Ocaso y caída de Cantú

A principios de 1920 ocurrieron hechos locales y a nivel nacional que pueden considerarse prolegómenos claros del ocaso en la estrella del Coronel Cantú. A pesar del apoyo popular que tenía su gobierno, el 7 de septiembre de 1919 se produjo un intento de rebelión en el destacamento militar de “Los Algodones”, como protesta, entre otras cosas, por la aceptación del gobierno a la entrada de chinos al Distrito Norte, ya que la Colorado discriminaba en alguna forma a los agricultores mexicanos y sólo les rentaba tierras a los asiáticos; pero esta vez los rebeldes, de una filiación política radical, algunos de los cuales eran anarquistas que no reconocían ninguna forma de gobierno, llevaron su protesta al extremo al asesinar al capitán José Torres y a tres soldados, además de robarse 36 caballos. Dos semanas después, los cabecillas del movimiento Refugio Acero y José Beltrán, fueron capturados, sujetos a un juicio sumario y fusilados el 1º de febrero de 1920, lo cual fue muy criticado por algunos sectores de la población. Cabe señalar que aunque Venustiano Carranza admitió la prohibición de la entrada de nacionales chinos al Distrito Norte, el Coronel Cantú no acató la disposición y continuó permitiendo el ingreso de los asiáticos a Mexicali. Es evidente que lo hacía para no perder lo que se recaudaba por la expedición de las autorizaciones correspondientes y el cobro de permisos para los fumaderos de opio que acostumbraban los asiáticos. La verdad es que el pretexto de los inconformes con la entrada de chinos al Distrito porque supuestamente la Colorado no les rentaba tierras a los mexicanos, y sí a los orientales, no se justificaba plenamente, pues hubo algunos ciudadanos mexicanos que si lo lograron115.

Cantú prácticamente disolvió el 25º Regimiento de Infantería y el cuerpo de caballería que llevaba su nombre, habiendo dejado sólo las fuerzas indispensables para mantener el orden en la región; mientras tanto, y allanando el camino a la presidencia de la República al general Álvaro Obregón, el 21 de mayo fue asesinado en Tlaxcalantongo don Venustiano Carranza, quien aun con altas y bajas había respaldado y reconocido al gobernador del Distrito. Entre Cantú y Obregón siempre hubo una fuerte animadversión, quizá por las amistad que alguna vez el primero tuvo con Villa, y cuando el 1º. de junio de 1920, al triunfar la revolución del “Plan de Agua Prieta” asumió provisionalmente la Presidencia de la República Adolfo de la Huerta, paisano y amigo momentáneo del manco de Celaya, la caída del gobernante del Distrito Norte era inminente.

En una actitud políticamente suicida, Cantú prácticamente desconoció al gobierno de la Huerta al lanzar severas críticas en su contra en documento fechado el 24 de julio de 1920 que en parte se transcribe a continuación:

…Juzgo un acto de patriotismo ...el levantar mi humilde voz en forma de advertencia amigable y consejo discreto, e invitar a usted, Sr. Presiente, a que obre a tiempo...para impedir que se consume un nuevo atentado de imposición en los próximos comicios, lo que constituiría un verdadero desastre nacional...De no prorrogarse el nuevo período electoral...la Nación consideraría las próximas elecciones como una mera farsa, en cuyo fondo se vería la imposición de un candidato único...Habría en este caso la agravante de que, para consumar el atentado se habría recurrido a la violencia...al espectáculo vergonzoso de otro Presidente muerto en la lucha civil, y al engaño del pueblo, toda vez que para justificar esas calamidades, se le ofreció una evolución democrática, y ésta quedaría sin base si se realizara la temida imposición116. El “espectáculo vergonzoso” mencionado por Cantú era el asesinato de Carranza perpetrado por partidarios de Obregón y de la Huerta, y la “temida imposición” se refería nada menos que a la cesión del poder a favor del candidato único: Obregón. Lo que decía Cantú era cierto, y sus palabras reflejaban valentía al criticar abiertamente el asesinato de Don Venustiano, el hombre que en alguna ocasión le dio su apoyo político, pero sus posibilidades de influir o convencer al presidente eran nulas.

El 1º. de septiembre de 1920, Huerta leyó su informe ante el Congreso de la Unión y fue franco al expresar su oposición a la política del presidente asesinado, cuando dijo que...*derrocado el Presidente Carranza por la fuerza … de la opinión pública, manifestada en toda la extensión del país con la adhesión de todos los estados al mencionado Plan (de Agua Prieta) ;*y más adelante expresaría:.…Cantú ha asumido una actitud sospechosa respecto a la nueva administración, consistente en su falta de obediencia a las órdenes dictadas por el Gobierno…117.

Cuando fue conocida la postura del gobierno de Huerta en Mexicali, los ayuntamientos del Distrito se apresuraron a enviar comunicaciones a la Presidencia de la República apoyando al gobierno del Coronel Cantú, pero ya las acciones iniciadas en su contra eran irreversibles, y pronto se alistó una fuerza de ataque al mando del General Abelardo L. Rodríguez para destituirlo a como diera lugar. Sobre este particular, de la Huerta escribiría tiempo después:...(Cantú*) tenía aquel Territorio como una ínsula desde la época de Carranza, pues la sumisión de aquél a éste siempre estuvo prendida con alfileres; era algo que no se podía considerar como muy firme. Bueno, pues le mandé varios emisarios. No aceptó. Su enojo era fundamentalmente contra Obregón, por lo menos ese era el pretexto. Entonces resolví atacarlo por varios lados a la vez, o mejor dicho, hacerle creer que lo haría..118.*

Adolfo de la Huerta, Presidente de la República del 1º de junio al 30 de noviembre de 1920

Ante la posible llegada de las fuerzas al mando del General Rodríguez, real o ficticia, Cantú mostró ciertas vacilaciones; primero quiso renunciar al gobierno, pero las aparentes muestras d e apoyo popular lo hicieron desistir; el 24 de julio de 1920 envió al Presidente de la Huerta el mensaje ya mencionado; el 27 del mismo mes le mandó otro solicitando que se suspendiera la expedición militar en su contra, y el 28 incitó al pueblo a tomar las armas para defenderse. En el último se refirió Cantú a la llegada al Distrito del señor Baldomero Almada, personaje cuya participación en aquellos acontecimientos se explica a continuación.

Desde el gobierno de Carranza, Cantú había sido llamado varias veces a la ciudad de México pero nunca acudía, y cuando el gobierno central le enviaba emisarios de buena voluntad o designados para relevarlo en el gobierno, al llegar a Mexicali todos sucumbían ante cuatro cosas: los obsequios y adulaciones de que eran objeto, las bien organizadas manifestaciones populares que se hacían en su contra, la percepción de un aparato bélico considerable bajo las órdenes del Coronel, y la supuesta amistad de éste con los norteamericanos.

Cuando De la Huerta asumió la presidencia también citó al Coronel a la capital del país, éste se negó y en su lugar mandó al comerciante sonorense Baldomero Almada, amigo del General Álvaro Obregón; extraña designación porque entre Cantú y el de Sonora no había un auténtico lazo amistoso y de toda confianza. Sorpresivamente, el 1º de junio de 1920 se tuvo conocimiento que Almada había sido nombrado por el presidente De la Huerta Gobernador del Distrito Norte de Baja California en substitución del Coronel Esteban Cantú Jiménez. Almada se presentó en la “Escuela Cuauhtémoc” de Mexicali el 3 de junio como el nuevo gobernador del Distrito, y todos los oradores que en el acto hicieron uso de la palabra mostraron su apoyo al Coronel y el aparente rechazo unánime al nuevo gobernante. Ante la sorpresa de la mayoría, al tomar la palabra Cantú, aceptó hacer pacíficamente entrega del gobierno al recién designado.

Se podía haber pensado que el cambio de poder se haría sin contratiempos, pero al siguiente día los ayuntamientos del Distrito Norte mandaron telegramas al General Álvaro Obregón y al presidente interino, pidiendo que el gobierno central se desistiera del cambio de gobernante y dejaran a Cantú, enumerando sus numerosos logros, sobre todo en la obra material, y señalando la paz que se disfrutaba en la región como algo de lo más valioso en su administración; después de estos mensajes, se organizó aparentemente con el patrocinio del gobierno local, una manifestación de 3000 personas a favor de Cantú, hubo barbacoa y bebidas en el parque “Héroes de Chapultepec”, y terminó en la casa del Coronel. Por su parte, Almada envió ese día a Obregón un mensaje informándole lo relativo a la manifestación, señalando que Cantú era manipulado por algunas personas, y sugería el envío de 5 000 hombres para lograr el sometimiento del gobernador. De la Huerta no quiso esperar más, y ordenó el uso de la fuerza militar al mando de Rodríguez para someter al gobernante rebelde.

General Abelardo L. Rodríguez

La breve estancia de Almada en el Distrito Norte había logrado que revivieran los viejos resentimientos contra el Coronel Cantú, y varias personalidades enviaron mensajes de repudio hacia él, aprovechando la coyuntura que se presentaba y reiterando las acostumbradas acusaciones de que el gobierno de Cantú auspiciaba el vicio y la entrada de chinos a la entidad. Todavía se intercambiaron algunos mensajes que pretendían lograr una solución pacífica entre la Presidencia de la República y el Gobierno del Distrito Norte, pero todo fue inútil.

La fuerza del General Rodríguez estaba formada por dos batallones que llegaron a Manzanillo el 28 de julio, de allí se embarcaron en el cañonero “Vicente Guerrero” y en el “Bonita” rumbo a Mazatlán; mientras tanto, saldrían por tierra 250 yaquis de Sonora rumbo a San Luis; la expedición sonorense se dirigiría a Los Algodones, el “Bonita” y el “Korrigan” atacarían Ensenada, y el General Rodríguez desembarcaría cerca de Tijuana, con la posibilidad de reabastecerse de pertrechos en San Diego en el caso de que las acciones se prolongaran.

Al planearse el movimiento de tropas, el General Plutarco Elías Calles, Ministro de Guerra, había expresado al General Rodríguez: *"*El gobierno está dispuesto a poner bajo sus órdenes tantos soldados como habitantes suman los dos distritos en que se divide la Baja California”; la superioridad en el número de tropas y su capacidad de fuego pronosticaban un triunfo seguro de las fuerzas enviadas por el gobierno central. Por su parte, Cantú había recibido a emisarios de varios personajes importantes que buscaban el regreso a la lucha por el poder, sobre todo carrancistas, asegurándole que podrían reunir 70 000 soldados para derrocar a De la Huerta, pero todo fue retórica y falsas promesas, Cantú se quedaba solo para enfrentar una fuerza relativamente poderosa que aun así podría resultar sangrienta.

El 3 de agosto de 1920, temiendo Washington que una confrontación armada pusiera en peligro las costosas estructuras del sistema de riego del Colorado del cual dependía la agricultura del Valle Imperial, dispuso que el Coronel Reinz Chausen se situara con las tropas a su mando muy cerca de la frontera, para intervenir en caso necesario. Por otra parte, el cónsul Eduardo Ruiz llegó a decir que varios oficiales antes adictos a Cantú, como el Capitán Cruz Villavicencio en Tecate, Lerdo González en San Quintín, y Miguel Álvarez y Francisco Sarabia en Ensenada, habían expresado su propósito de sumarse a las fuerzas expedicionarias enviadas por De la Huerta cuando desembarcaran en Ensenada. Era evidente que el aparente entusiasmo mostrado inicialmente por algunos grupos que manifestaron su adhesión a Cantú se desvanecía rápidamente, más cuando se supo el miércoles 11 de agosto que un gran número de indios yaquis, en apoyo a la expedición de Rodríguez, avanzaban procedentes de Sonora rumbo a Baja California. Por otra parte, las actividades productivas prácticamente se paralizaron, la mayoría de los empleados de gobierno pidió licencia para ausentarse, y muchas mujeres y niños salieron en busca de refugio a los poblados fronterizos norteamericanos.

A pesar de algunos problemas logísticos y el naufragio de uno de los barcos que formaba parte de la expedición, el avance de la fuerza federal prosiguió desde Sonora; las presiones y circunstancias adversas al gobernante rebelde fueron cada vez mayores, por lo que finalmente, el Coronel Cantú, valorando con serenidad la situación y con el objeto de evitar un inútil derramamiento de sangre, renunció al gobierno del Distrito Norte de Baja California, el cual entregó el 18 de agosto de 1920 a su amigo Luis M. Salazar, en presencia del Ing. Vito Alessio Robles, conocido y antiguo compañero de Cantú, quien con los señores Juan Agraz y Ramón Valadez, habían venido en representación del presidente de la Huerta para tratar de resolver pacíficamente el problema.

Cantú se fue a vivir a Los Ángeles, California, y el 3 de septiembre de 1920 publicó un manifiesto dirigido al pueblo el cual en partes decía:...La situación delicada del Distrito no me permitía abandonar este lugar, y la amenaza inminente de invasión... me hizo tomar una actitud defensiva excitando al pueblo, no tan solo a defender la región en que trabaja contra posibles atentados de tropas mal disciplinadas, sino a unirnos en derredor de la causa común de no imposición... A medida que el conflicto crecía... y que propios y extraños creían que la expedición se acercaba y que la lucha armada era inevitable, las condiciones del Distrito se agravaban rápidamente por diversos conceptos. Los cónsules mexicanos en las poblaciones cercanas a la frontera emprendían una desenfrenada campaña de calumnias y escándalo, exagerando hasta límites inconcebibles la importancia de una expedición militar que no ha pasado de ser un proyecto. Estos mismos agentes trataban por todos los medios de organizar en los Estados Unidos expediciones invasoras. Yo, en cambio, recibía la visita de numerosos grupos desafectos al actual gobierno, que me invitaban a encabezar una revolución general. Entre tanto, los negocios del Distrito amenazaban paralizarse, viniendo a asestarle un golpe casi decisivo el cierre de la frontera y la actitud de las autoridades americanas. En estas últimas se marcó desde luego, para mi gobierno, una hostilidad creciente cada día, y en abierto contraste con la pasada cordialidad; llegóseme a decir, de fuente oficial, que los americanos no permitirían combates en esta región, y que sus tropas defenderían los canales de riego y las cosechas de algodón del lado mexicano. Ante la posibilidad de este doloroso desenlace, no vacilé más y me resolví a tratar con uno de los varios delegados enviados a este Distrito por el Presidente. Tuvo este alto funcionario el tino de elegir a un estimable amigo mío, el señor Don Luis M. Salazar para gestionar una solución pacífica a nuestras diferencias…todas estas consideraciones me han decidido a hacer entrega del Gobierno al señor Don Luis M. Salazar….119.

De las nueve condiciones que Cantú puso para la entrega de su gobierno a Salazar, no se aceptaron dos: la que se refería a ampliar el plazo para las elecciones de Presidente de la República, y la no alteración de las fuerzas del ejército ya fuera por aumento en su número o por substitución. De las condiciones que se aceptaron destacan: no fincar responsabilidad alguna a los empleados del gobierno saliente; no sancionar a quienes se habían negado a entregar las oficinas federales a los emisarios de De la Huerta; permanencia en sus puestos de los empleados del gobierno anterior; reconocimiento de los grados de jefes y oficiales que permanecieran en el ejército; y el compromiso de no entablar persecuciones políticas.

Las críticas más serias contra la administración de Cantú se refieren a que el gobernante favoreció económicamente a sus parientes, sobre todo por parte de su esposa; influyó en las elecciones municipales para que resultaran electas personas de su simpatía; en 1919 ordenó el fusilamiento de varios soldados que se amotinaron en Los Algodones; “compró” la lealtad de muchos; centró su atención en el desarrollo de Mexicali olvidándose un poco del resto del Distrito, y favoreció el vicio en todas sus formas, aunque se pueden señalar los mismos defectos en casi todos los demás gobernantes del Distrito Norte de Baja California de aquella época.

Se ha dicho que después de entregado el poder a Luis M. Salazar y desde su exilio en Los Ángeles, Esteban Cantú promovió la rebelión del pueblo contra el gobierno; los días 2 y 3 .de mayo de 1920 en Tijuana, y el día 4 del mismo mes en Tecate, hubo encuentros a balazos entre partidarios de Cantú y las guarniciones de esos lugares, y el 13 de noviembre algunos hombres hicieron un ataque sobre Tijuana que fue rechazado; poco después, los responsables de estos hechos fueron alcanzados en Santo Domingo y capturados, sin embargo, aunque a fines de ese año Cantú aceptó que simpatizaba con aquel movimiento, no se supo hasta qué punto había llegado su apoyo a los rebeldes. Después de la acción contra Tijuana el coronel permaneció inactivo.

El Coronel Esteban Cantú Jiménez nació el 26 de noviembre de 1881 en Linares, Nuevo León, y murió en Mexicali el 15 de marzo de 1966, a los 85 años de edad, habiendo vivido sus últimos años en una modesta casa de la avenida Larroque; sus restos fueron sepultados al siguiente día en el panteón Jardín del Descanso; el Lic. David Piñera Ramírez asistió al acto en representación del gobierno del Estado, y en una parte de la oración fúnebre expresó: ...Dotado de la energía que la vida sólo depara a los llamados a conducir pueblos, con mano firme estableció el orden, inaugurando así una de las etapas constructivas más brillantes de nuestro Estado, Murió Cantú, se escuchó resonar en La Rumorosa. cuyas entrañas él abrió a base de dinamita en una gesta titánica que domeñó a la naturaleza.…Si hay una virtud que los pueblos admiren en sus gobernantes es la honradez, y de ella fue un dechado el hombre cuya muerte hoy lamentamos.…Qué pocos ciudadanos son los que pueden tener el honor de recibir a su muerte una manifestación popular de duelo como ésta, después de 46 años de haber dejado el poder.…

A Luis M. Salazar siguieron en el gobierno del Distrito los señores Ing. Manuel Balarezo, Epigmenio Ibarra y Lucas B. Rodríguez, quien entregó el mando al General y Lic. José Inocente Lugo el 2 de marzo de 1922. En la administración de Ibarra, que al igual que casi todas las demás se vio afectada gravemente por la caída de los precios del algodón que redujo notablemente el movimiento económico del Distrito Norte, sobresale el hecho de que solicitó a Gobernación la autorización para incautar bienes del ex gobernador Cantú así como algunos de sus familiares, como Guillermo, Pablo y Federico Dato, suegro y cuñados del coronel, respectivamente. Aunque se contó con las declaraciones de algunos participantes en el ataque a Tijuana, así como una lista que proporcionó el ejército de todos los involucrados, el nombre de Cantú no apareció entre los acreedores a la sanción incautadora.

Contrastando con la gris actuación de sus antecesores, la obra del Lic. Lugo, aunque breve, para muchos fue patriótica, honesta y de servicio a las causas del pueblo120. Algunas acciones de su administración que merecen señalarse son las siguientes: comenzó por ordenar la reducción de sueldos a empleados del gobierno, sobre todo los de alto nivel; dispuso el embargo de 70.5 Has. a la Compañía de Terrenos y Aguas de Baja California, para cubrir el adeudo que por concepto de impuestos atrasados tenía con la Tesorería del Distrito; conminó a los funcionarios del gobierno que radicaban en Caléxico para que residieran en Mexicali; en su gobierno se construyeron las escuelas “Leona Vicario”, “Netzahualcóyotl” y otras más en la zona rural.

Lugo se enfrentó, como todos los gobernantes que había tenido el Distrito, al problema de subsistir con un mínimo apoyo económico del Gobierno Central, y no pudo evitar el uso de los impuestos y cuotas cobradas a los casinos, prostíbulos y demás centros de vicio para poder pagar sus salarios a los empleados de gobierno, lo que le mereció severas críticas, tal vez injustas, de Álvaro Obregón y demás funcionarios de alto nivel en la administración huertista. Siguiendo la política de Ibarra tratando de incautar propiedades y bienes de Cantú y sus partidarios, Lugo hizo las gestiones que consideró necesarias para ese efecto pero no tuvo éxito.

El 2 de noviembre de 1923 Lugo entregó el gobierno al General Abelardo L. Rodríguez, quien además recibió el cargo de Jefe de Operaciones Militares del Distrito Norte. En junio de 1925, José T. Cantú llegó a Caléxico acompañado por su hermano Esteban, y después de alojarse en el hotel “Caléxico”, el primero cruzó la línea para entrevistarse con el gobernador Abelardo L. Rodríguez, y pedirle autorización para que su hermano Esteban pudiera regresar a Mexicali, el gobernador accedió a pesar de que su acción pudo haberle significado cierto costo político, y además le dio trabajo como inspector de máquinas tragamonedas.

Abelardo L. Rodríguez121, Gobernador del Distrito Norte de Baja California. La presencia china.

El gobierno del General Abelardo L. Rodríguez, desde su inicio, recibió las peticiones de los grupos campesinos que solicitaban tierras, y aunque dictó medidas intentando resolver el problema, fue relativamente poco lo que se hizo, considerando el gran número de solicitantes. En 1924, logró que el contrato entre el Gobierno Federal y el español Víctor Caruso, que tenía en su poder 2 230 Has. del “Rancho La Corona”, fuera rescindido en beneficio de 203 familias, las que lograron acomodo en lo que serían las colonias “Progreso y Anexas”. Poco después, el gobierno del Distrito le compró a la Colorado 6 327 Has., que dieron nacimiento a las colonias “Rivera”, “Castro”, “Abasolo” y “Herradura”; pero estos logros eran muy modestos dada la magnitud de las demandas campesinas. Además, como se verá más adelante, el reparto de las tierras de Caruso tenía el propósito de dividir a los campesinos que encabezaba el ex coronel villista Marcelino Magaña Mejía, y reducir la fuerza de su movimiento, de lo que se habla más adelante.

En lo que destacó notablemente la administración del General Rodríguez es en el terreno educativo, ya que se construyeron veintidós escuelas, dos de las cuales, en Tijuana, fueron la “Álvaro Obregón” terminada en 1930 y el nuevo edificio para la “Miguel F. Martínez”; en el Distrito Norte recibía atención educativa prácticamente el 100% de la población escolar122; se creó una Escuela Industrial; hizo el Banco Agrícola Peninsular y mejoró los caminos a Los Algodones y a San Felipe. Aunque en 1925 se suspendió el subsidio que el Distrito Norte recibía del gobierno federal, el General Rodríguez aumentó el presupuesto para la educación de $818,355.00 a $1,125 270.00 pesos; al término de su gobierno había 54 escuelas en el Distrito Norte que incluían: 4 superiores, 14 elementales, 33 rurales, 1 nocturna, 1 industrial y una normal preparatoria. En la mayor parte de los planteles los niños recibían gratuitamente papel, lápices, pluma y tinta, los maestros de veinte escuelas, diez en el Valle de Mexicali y otras diez repartidas en Zaragoza (Tijuana) y Ensenada, casi todas tenían servicio de radiocomunicación operado por los propios profesores; sólo cuatro de los espacios ocupados por las escuelas eran rentados por el gobierno, y el sistema educativo en el Distrito llegó a ser considerado el mejor del país.

De 1923 a 1927 se construyeron 29 escuelas en el Distrito, una de las más importantes fue la Benito Juárez, de concreto y piedra, en Mexicali, que en 1926 era considerada una de las mejores en México. En la planta superior estuvo la Esc. Normal y Preparatoria. El costo fue de $222,502.11. El edificio fue derruido en los años setenta

Tomando en cuenta que la oferta de trabajo la acaparaban los inmigrantes chinos, el 1º. de mayo de 1924, Rodríguez decretó que los patrones deberían emplear mínimamente 50% de trabajadores mexicanos; en 1924, un grupo de chinos integrados en una mafia cobró notoriedad por actos delictivos que iban desde el contrabando hasta el asesinato, por lo cual el Gobierno del Distrito logró que la Secretaría de Gobernación les aplicara el artículo 33. En esta época el crecimiento de la ciudad tuvo un auge gracias a que el gobierno gestionó una franquicia para que se pudiera introducir madera de los Estados Unidos, libre de gravámenes. El 20 de diciembre de 1929, el General Abelardo L. Rodríguez, entregó el gobierno al Coronel José María Tapia, quien fuera jefe de su Estado Mayor.

En el “San Francisco Chronicle” del 27 de noviembre de 1912 apareció la siguiente nota: Con la captura la noche del lunes de Leong Moon, intérprete del barco japonés “Nippon Maru” y cuatro muchachas chinas, las autoridades de inmigración se enfrentan a uno de los casos más descarados de contrabando y soborno. Muchos de estos chinos llegaron a Mexicali cuando en California se acentuó el hostigamiento hacia ellos.

La presencia de inmigrantes chinos en la región de Mexicali llegó a tener importancia en muchos de los hechos políticos y sociales que sucedieron desde principios del siglo XX, y que son parte de la historia de Baja California. Como consecuencia de la Guerra del Opio que tuvo lugar en la segunda mitad siglo XIX, China se vio forzada por Inglaterra a permitir la producción de opio en el país para beneficio de los traficantes británicos, y su pueblo sufrió el flagelo de hambrunas, miseria y la devastación en ciudades y aldeas. Pero los ingleses no sólo permitieron que continuara el negocio del opio, generador de grandes fortunas europeas, sino que promovieron indirectamente el tráfico de seres humanos para trabajar en otros países. Estas fueron algunas de las razones por las que desde fines del siglo XIX, empezaron a llegar chinos a América, en ocasiones voluntariamente en busca de una mejor vida, y otras “enganchados” como trabajadores para el campo o para laborar en las vías de ferrocarril de los Estados Unidos, de México y otros países de Sudamérica. Llegó un momento, sin embargo, en que los norteamericanos ya no quisieron aceptar chinos, mientras que en México, en los estados de Coahuila, Sonora y Sinaloa se generaron acciones racistas contra los orientales123, así como disposiciones legales tendientes a prohibir su inmigración y estancia en esas entidades, para proteger a los trabajadores mexicanos que competían con los asiáticos por los empleos en el campo.

El contrabandista de seres humanos Leong Moon

Muchachas chinas rescatadas

El Valle de Mexicali necesitaba mano de obra en el campo, estaba muy lejos de las luchas que se daban en el centro del país, y su cercanía con el Valle Imperial en territorio de Estados Unidos, en donde también se necesitaban pizcadores de algodón, era el lugar ideal para que los chinos se establecieran. Fue así como se formaron complejas redes para el tráfico transnacional de los orientales, en las que intervinieron fuertes compañías navieras, importantes políticos norteamericanos, compañías agrícolas como la “Colorado River Land Co.”, y funcionarios y empleados de todas las categorías en el gobierno mexicano, todos los cuales obtenían algún beneficio económico y ejercían presión sobre el gobierno del Distrito para que continuara aquel movimiento.

Por todo lo expresado, resulta demasiado simple decir que Cantú trajo chinos a Mexicali para beneficiar económicamente a su gobierno con los impuestos que generaban los casinos y los fumaderos de opio. Fueron muchas las presiones que Cantú recibió, sobre todo de los norteamericanos, para aceptar la entrada de los asiáticos a Baja California, y es natural que, como ya se mencionó anteriormente, tratara de obtener la mayor ventaja económica para poder sostener su administración.

Aparte de que muchos chinos que llegaban no eran unos indigentes, pues recibían ayuda de amigos y parientes de San Francisco o de los que ya se encontraban establecidos en el Valle de Mexicali, su dedicación al trabajo, un alto índice de natalidad y el cambio de actividad económica hacia ramas como la restaurantera, la lavandería, o la industria despepitadora, fueron factores que produjeron un exceso de población y su predominio en la economía; para 1926 había en Baja California 5 889124 chinos, casi todos en el Valle de Mexicali, y por esta época la población de asiáticos en ese lugar llegó a ser superior a la de mexicanos, todo lo cual, finalmente, obligó al gobierno de Abelardo L. Rodríguez a tomar las medidas de que ya se ha hablado con el fin de proteger a los trabajadores nacionales. Aun así, la población china de Mexicali perduró, y “La Chinesca” o antiguo barrio chino localizada cerca de la línea internacional, siguió siendo importante área comercial de Mexicali; allá por 1940, el gobierno federal permitió el ingreso a México de los chinos que huían de la guerra que asolaba su país, y muchos de ellos se establecieron en Mexicali, lo que vino a dar un nuevo impulso a la colonia china de Baja California. Actualmente, el mestizaje resultante ha producido una cultura en la que se conservan algunas de las viejas tradiciones orientales modificadas e influidas por las costumbres mexicanas.

Fin de la Colorado River Land Company. El general Lázaro Cárdenas

Ya el 18 de mayo de 1922, cuando era gobernador del Distrito el General y Licenciado José Inocente Lugo y Presidente de la República el General Álvaro Obregón, el ex coronel villista Marcelino Magaña Mejía había presentado 200 solicitudes para ocupar terrenos nacionales que estaban en poder de extranjeros, pero nunca obtuvo una respuesta de la Residencia de la Secretaría de Agricultura que se encontraba en Tijuana. Ante los oídos sordos de las autoridades, Magaña y su grupo de campesinos invadieron terrenos de la “Signal Mountain Co.125”, pero fueron expulsados de ellos por los guardias de la compañía. El antiguo villista siguió luchando para conseguir tierras destinadas a campesinos mexicanos, en enero de 1924 escribió una carta al Presidente Álvaro Obregón expresándole la situación de penuria en que se encontraban quienes llegaban, muchos de ellos repatriados procedentes de los Estados Unidos; finalmente, cansados de esperar inútilmente el apoyo del gobierno, la gente de Magaña invadió parte del “Rancho Coats” y el Rancho Verde, éste en lo que actualmente es el Ejido Orizaba. Presionado por tantas solicitudes de tierras, el gobierno les ofreció unos terrenos estériles cerca de la “Laguna Volcano” y rechazaron la oferta. En 1925 el Gobernador del Distrito Norte Abelardo L. Rodríguez, acatando órdenes del Presidente Plutarco Elías Calles para que se recuperaran algunas de las tierras que detentaban particulares y compañías extranjeras, quitó al italiano Víctor Carusso tierras suficientes para que se instalaran 236 familias de campesinos, aunque, quizá para debilitar a la organización de Magaña, no entregó terrenos a quienes eran seguidores del ex coronel villista, cuyo movimiento se debilitó. Cuando en 1926 se pronunció el General Enrique Estrada en contra del gobierno, Magaña se unió a sus fuerzas, y cuando pretendía entrar a territorio nacional procedente de los Estados Unidos fue aprehendido con algunos compañeros por las autoridades norteamericanas y enviados a prisión, en donde Magaña murió. Sin embargo, su intento, aunque fallido, sería ejemplo a seguir por muchos campesinos del Valle de Mexicali.

Canal de riego en el Valle de Mexicali

General Lázaro Cárdenas del Río, Presidente de la República, quien después de iniciado el reparto agrario a los campesinos mexicanos, acordó el 23 de agosto de 1938 la integración del Distrito de Riego del Río Colorado en el Valle de Mexciali

Las cosas continuaron casi igual, hasta que en 1929, siendo gobernador del Distrito el General José María Tapia, se integró en “Sesbania” un Comité Ejecutivo Agrario para solicitar tierras ya no como colonos, sino por la vía ejidal; su presidente era el Sr. Marcelino Velásquez Calleros, y en el grupo de solicitantes se encontraba la señora Felipa Velásquez Vda. de Arellano.

La “Colorado River Land Co.” había sido prácticamente intocable en el gigantesco latifundio que detentaba, y la entrega de mínimas extensiones de tierra hechas por el gobierno a unos cuantos campesinos sólo para calmar la inconformidad general, nunca lesionó seriamente los intereses del consorcio extranjero. Sin embargo, esta vez, los grupos organizados de “Estación Sesbania” y de “Álamo Mocho”, entre otros, estaban decididos a todo; seguramente la Colorado debió haber considerado la necesidad de que se ejerciera una acción de escarmiento en su contra; y en este ambiente, el 20 de mayo de 1930, haciendo uso del derecho que la ley concede a todo mexicano, los campesinos se manifestaron públicamente para ser escuchados por el gobernador; pero fueron todos aprehendidos por soldados, incluyendo doña Felipa V. Vda. de Arellano y sus cuatro hijos, acusados de disolución social, y enviados a las Islas Marías vía San Felipe en el cañonero “Guaymas” de la Armada Nacional, aunque al poco tiempo fueron puestos en libertad por el director del penal, General Francisco J. Mújica.

El 3 de noviembre de 1935, cuando se iniciaba la presidencia del general Lázaro Cárdenas del Río, el general Ernesto Aguirre advirtió al gobernante la urgencia de neutralizar la cada vez más fuerte influencia norteamericana en el Territorio Norte de Baja California126. El 14 de abril de 1936, la Colorado y la Secretaría de Agricultura y Fomento acordaron que la compañía norteamericana debería proceder a la venta de sus tierras, pero el consorcio lo hizo únicamente con 12 208 hectáreas a 214 personas, y el resto siguió siendo rentado; en tanto, las solicitudes de dotación agraria se estancaban en el trámite o eran francamente denegadas. En este ambiente de desesperación, los campesinos del “Rancho Yamada”, “Estación Delta”, “Pueblo Nuevo” y “Colonia del Pacífico”, con objeto de tener mayor fuerza en sus peticiones, formaron la “Federación Campesina”, la cual se dirigió al gobierno solicitando la dotación de tierras por la vía ejidal. Cuando se les contestó que se les podían entregar 500 hectáreas tocándoles 4 a cada jefe de familia, el 27 de enero de 1937, con base en un acuerdo tomado dos días antes, se lanzaron a ocupar las tierras de la compañía; entre los primeros ranchos que fueron tomados estaban “Orizaba”, “Coahuila”, “Zacatecas”, “Cuernavaca” y “Álamo Mocho”, conociéndose este movimiento como El Asalto a las Tierras, lo cual provocó que muchos de los participantes fueran detenidos por los soldados el día 29, aunque se les dejó en libertad a las 20 horas.

Los campesinos, lejos de amedrentarse, enviaron una comisión a la ciudad de México para denunciar los hechos ante el Presidente de la República General Lázaro Cárdenas, quien de inmediato ordenó que el Lic. Gabino Vásquez, a cargo del Departamento Agrario, se trasladara a Mexicali junto con el personal que fuera necesario con objeto de atender las solicitudes de tierras e integrar los expedientes a los cuales se debería dar trámite. Como resultado del Asalto a las Tierras, al terminar el año de 1937, siendo ya gobernador del territorio el General Rodolfo Sánchez Taboada, quedaron integrados 44 núcleos de población y se dotaron 140 000 hectáreas, habiendo sido algunos de los primeros ejidos que se constituyeron el “Islas Agrarias”, antes “Álamo Mocho”, “Guadalupe Victoria” y “Estación Cucapá”. Las personas que rentaban las tierras a la compañía y quedaron desplazadas, pudieron después comprarle 21 000 hectáreas de terrenos incultos, de donde más tarde se crearían otras colonias. En 1946, la Nacional Financiera compró a la Colorado lo que aún no se vendía e integró la Compañía Mexicana de Terrenos del Río Colorado, tierras que fueron vendidas a particulares. La Comisión Nacional de Irrigación formó entonces el Distrito de Riego Número 14 del Río Colorado, de 350 000 hectáreas, que incluyen el Valle de Mexicali y parte de Sonora, el cual ha llegado a ser uno de los más importantes del país por su extensión y productividad. Pero la productividad del fértil desierto estaba amenazada por lo que se explica enseguida.

El problema de la salinidad en el Valle de Mexicali

En el Valle de Mexicali se descargaba el agua salada procedente del subsuelo del Distrito de Riego y Drenaje de “Welton Mohawk”, situado sobre el cauce del río Gila poco antes de llegar al Colorado, en el estado de Arizona. Para resolver su problema de la salinidad acumulada en los terrenos agrícolas, los norteamericanos bombeaban del subsuelo el agua con sal y la conducían por un canal de drenaje hasta el río Colorado ya casi en la frontera internacional. Así abatían las aguas freáticas con sal en su distrito de riego, pero se las enviaban al Valle de Mexicali en donde se acumulaba la sal que volvía estériles las tierras de los ejidatarios en miles de hectáreas, causando a los campesinos mexicanos la pérdida de millones de pesos desde 1961.

Esto constituía una violación al Tratado Internacional de Aguas de 1944, en el cual se establecía que las aguas entregadas recíprocamente por los ríos fronterizos de ambos países deberían ser útiles para el riego. Fue hasta fines de los años sesenta cuando los campesinos mexicanos del Valle de Mexicali lograron una solución satisfactoria al problema de la salinidad que afectaba sus parcelas, lo cual se logró gracias a una política de alto nivel desarrollada por comisiones especiales formadas por los dos países para dar solución definitiva al problema, habiéndose tenido que vencer complicadas situaciones técnicas, políticas y económicas.

Las obras de mayor importancia realizadas en ambos lados de la frontera para evitar la salinidad en el Valle de Mexicali fueron, en los Estados Unidos, la Planta Desaliniza 0dora de Yuma, que prácticamente no se ha usado, y que sólo operará cuando las aguas del Colorado sean lo suficientemente bajas para que se justifique no enviar el flujo de regreso del “Wellton Mohawk” a la Ciénega de Santa Clara; la construcción en Sonora de un canal de desvío de casi sesenta Km. que recibe las aguas con sal bombeadas del subsuelo en “Wellton Mohawk”, desde la frontera a la Ciénega de Santa Clara127, en el alto Golfo de California; el canal Sánchez Mejorada que en la frontera de San Luis, Río Colorado Sonora, recibe agua de Wellton Mohawk en Arizona, y permite el riego en tierras sonorenses; y la presa de derivación “Morelos”, inaugurada el 23 de septiembre de 1950 por el Presidente de la República Miguel Alemán Valdez, a unos dos kilómetros al este de Los Algodones, cuyas aguas permiten el riego de 200 000 Has. del Valle de Mexicali y San Luis, R.C., y llegan a las ciudades de Tecate y Tijuana. A pesar de tamntos esfuerzos, la solución definitiva al problema de la salinidad aun no se ha logrado totalmente en los valles de Mexicali y San Luis128

Sistema hidráulico del bajo Colorado

Adaptación en mapa que aparece en la publicación de la Stanford University titulada Evaluating the Yuma Desalination Plant, en ertículo de Blake Montgomery, Jon Proctor y Anne Rempel, 5 de octubre de 2011.

  1. Cauce del río Gila, la mancha verde encerrada con línea punteada es el Distrito de Riego y Drenaje de Wellton Mohawk.
  2. Presa Imperial que alimenta al canal “Todo Americano”, con cuyas aguas se irriga el Valle Imperial.
  3. Río Colorado.
  4. Planta desalinizadora de Yuma.
  5. Presa de derivación Morelos.
  6. Canal de Coachella.
  7. Valle Imperial. (el número 7 de color blanco señala el “Mar de Salton”)
  8. Canal Todo Americano.
  9. Mexicali.
  10. Valle de Mexicali.
  11. Laguna Salada.
  12. Isla de Montague.
  13. Golfo de California.
  14. Ciénega de Santa Clara.

El 27 de enero de 1984, el licenciado Xicoténcatl Leyva Mortera, gobernador del estado de Baja California, acordó que los restos de doña Felipa Velásquez Vda. de Arellano, fueran traídos de Mazatlán al ejido Islas Agrarias, en el Valle de Mexicali, en donde fueron sepultados. Se cerraba el ciclo de aquella etapa rindiendo justos honores a los pioneros del reparto de tierras en el gran valle.

Edificio del Centro de Gobierno de Mexicali

Escudo de la ciudad diseñado por el Profr. Sergio Ocampo Ramírez y adoptado como tal el 9 de abril de 1968. Símbolos: el Sol, la cabeza del águila azteca, el Cerro del Centinela, un engrane con un átomo representa la ciencia, y el Río Colorado. El color azul representa el cielo y el ocre el desierto.

Otra de las acciones de gran beneficio para el entonces Territorio Norte de Baja California que llevó a cabo la administración cardenista, fue la construcción inicial del Ferrocarril Sonora Baja California, que se comenzó el 20 de mayo de 1937 y cuya primera etapa se concluyó el 5 de mayo de 1940, al inaugurarse el tramo Mexicali-Punta Peñasco (hoy Puerto Peñasco).

Fue una obra que tuvo que realizarse en las condiciones más adversas, sobre el desierto de Altar, el más seco y caliente de México, en el que murieron en julio de 1937 perdidos en las arenas candentes los ingenieros Jorge López Collada, José Sánchez Islas, Jesús Torres Burciaga y el chofer Gustavo Sotelo. Hoy, Mexicali y su valle, irrigados con el agua del Colorado y fertilizados con el sudor de tantos mexicanos, persisten en su paso firme hacia una vida mejor..

San Felipe de Jesús

Aunque en septiembre de 1539 Francisco de Ulloa con Domingo del Castillo navegó por el Golfo de Cortés y estuvo en una hermosa bahía ubicada en la costa oriental de la península, a los 31 grados de latitud norte, fueron Hernando de Alarcón y otra vez Domingo del Castillo quienes llegaron al lugar en 1540 y le pusieron por nombre Santa Catarina. Cuando en 1721 Juan de Ugarte, en su viaje por mar a la desembocadura del Colorado a bordo de “El Triunfo de la Cruz”, tocó antes Santa Catarina, lo rebautizó como San Felipe de Jesús, hecho que también se atribuye a Fernando Consag, quien en 1746 exploró el norte del golfo en busca del legendario estrecho de Anián y permaneció brevemente en el puerto.

Por su parte, Wenceslao Linck, en su expedición al norte de la península en 1766, estuvo a punto de descender de la sierra de San Pedro Mártir a San Felipe al llegar hasta más allá de los 31 grados de latitud, y de hecho, algunos de los indios que lo acompañaban en la expedición sí bajaron hasta la costa del golfo el 21 de marzo de 1766, pero el misionero explorador sólo pudo contemplar el valle desde lo alto129.

En 1772 don José Joaquín de Arrillaga, siendo vicegobernador, subió por la Sierra de San Pedro Mártir, descendió al este, atravesó el desierto hasta San Felipe de Jesús y otorgó al lugar la categoría de puerto. Aquí debe señalarse que Arrillaga fue un extraordinario explorador, salió de San Vicente en cinco ocasiones hacia las sierras en busca de lugares adecuados para fundar misiones, viajó cerca de 2 000 Km. en un período de tres meses, y fue en uno de estos viajes cuando estableció la ruta terrestre hacia San Felipe de Jesús.

Las concesiones de tierra en San Felipe que se registraron en el S. XIX, según Lassépas y datos de Alric, fueron las siguientes: el 15 de octubre de 1857 concesión gratuita a Miguel Arrioja por cuatro leguas aproximadamente; en 1861, Gochicoa y Compañía compró en 300 pesos al Subprefecto Político Coronel José Castro 45 leguas; y el mismo año el gobernante concedió dos sitios de ganado mayor a Tomás Warner. Casi 85 años después Guillermo Andrade incluyó el puerto de San Felipe en sus proyectos de colonización, pero su muerte en 1905 impidió su realización; tendrían que transcurrir todavía once años para que el problema de la comunicación del puerto con Mexicali se atacara frontalmente y se promoviera así el desarrollo de un poblado moderno.

El Camino Nacional, sobre todo en su tramo Mexicali-Picachos, es la obra monumental que más se conoce del Coronel Esteban Cantú, y poco se menciona la brecha carretera de más de 244 Km. que abrió de la capital del Distrito a San Felipe, pasando por uno de los desiertos más inhóspitos del país. Para abrir este camino, el gobernante tuvo que realizar tres intentos; el primero en 1916, cuando sólo pudo arribar al frente de 40 automóviles hasta el lugar llamado “La Ventana”, de donde la expedición tuvo que regresar por falta de gasolina y provisiones; el segundo lo llevó a cabo en 1918, y aunque esta vez alcanzó el lugar conocido como Campo Paraíso, la falta de agua lo obligó a devolverse; sin embargo, en otro intento dos semanas después, la caravana de viajeros pudo llegar sin mayores problemas hasta el Puerto de San Felipe, estando entre los expedicionarios los ingenieros Enrique Alducín, Ing. Anaya, el Presidente Municipal de Mexicali Francisco Bórquez Félix, así como varios soldados. Fue precisamente Francisco Bórquez quien, durante su gestión, elevó a la categoría de Delegación Municipal el puerto de San Felipe, dotó al poblado de una bomba para tener agua potable, obsequió el bote “San Felipe I” y nombró un policía para la vigilancia.

Desde 1919, Cantú había intentado la construcción de un ferrocarril al puerto del desierto, y hasta se realizaron algunos trabajos preliminares, pero la crisis política de ese tiempo impidió la continuación del proyecto; posteriormente, en 1923 el Gobernador José Inocente Lugo planeó lo que recibió el nombre de “Ferrocarril Nacional de la Baja California”, se iniciaron trabajos de terracería entre Estación Pascualitos y Cerro del Mayor, pero al ser relevado en el gobierno del Distrito por Abelardo L. Rodríguez se suspendieron las obras. Actualmente, San Felipe de Jesús es un puerto con grandes atractivos turísticos, en pleno desarrollo, en donde el comercio, la minería y la pesca forman el potencial que eleva cada día más el nivel socioeconómico de la región.


  1. Testimonio de Benjamín Magaña. ↩︎

  2. Daniel Sández, Explorador del Valle de Mexicali; Marco Antonio Romero Arizpe; periódico El Mexicano, 6 de agosto de 1991. El testimonio de Daniel Sández se publicó en Historia del Valle de Mexicali, de Pablo Herrera Carrillo, y fue reproducido en Panorama Histórico de Baja California, del Lic. David Piñera, editado por la UABC. ↩︎

  3. En la delta del Río Colorado, de aquel medio descrito por Sández y Leopold quedan pocas manifestaciones de vida, primero, porque sólo en años con mucha lluvia en lo alto del río alcanza a escurrir agua hasta su desembocadura, y segundo, por distintos factores de depredación como la cacería y los de tipo ecológico como lo que se refiere a la explotación inadecuada de los recursos. Afortunadamente hace poco que toda la región ha sido considerada por el gobierno federal como Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado. La región del Bajo Delta cubre una extensión aproximada de 250 000 Has. que incluyen las islas deltaicas inundables Montague, Gore y Pelícano, y las ciénegas de Santa Clara y El Doctor, así como otros humedales naturales y artificiales. Estos son hábitats en los que las comunidades dominantes emergentes son carrizales y tulares. ↩︎

  4. Carrier, Jim, “The Colorado, a River Drained dry”, “National Geographic”, junio de 1991, p. 34. ↩︎

  5. Hendricks, William O.. “Guillermo Andrade y el desarrollo del delta mexicano del Río Colorado; 1874-1905”; UABC; 1996; p. 52. Guillermo Andrade, de sangre española, nació en Hermosillo entre 1833 y 35, se educó en España y Francia, y regresó a México a los 24 años por la muerte de sus padres, de quienes heredó importantes empresas que administró hasta 1863. Por ese tiempo se fue a San Francisco. Fue por el año de 1873 cuando pensó, junto con algunos de sus socios, en adquirir y explotar tierras en el delta del Colorado. ↩︎

  6. Cabe aclarar que desde el 20 de julio de 1863, el gobierno mexicano promulgó una ley por la que cualquier ciudadano podía solicitar hasta 2500 Has. de terrenos baldíos, con opción de compra, por lo que la compañía de Andrade envió a cinco personas a solicitar tierras en las márgenes del río. Los precios que tenía la tierra fluctuó en Baja California de 1863 a 1892, de 0.12 a 0.65 pesos la hectárea , y el valor por acre cuando Andrade y su compañía compraron las tierras fue de 0.10. por acre, lo que serían unos veintidós centavos por hectárea. Cuando Andrade llegó a vender esas tierras lo hizo aproximadamente a un precio triple del que había pagado. Las tierras fueron tituladas debidamente, y sus propietarios transfirieron la propiedad a la compañía ↩︎

  7. Blanco entregó el resultado de sus estudios en el consulado mexicano en San Francisco. Más adelante, él y el cónsul fueron socios de la “Compañía Mexicana Agrícola Industrial y Colonizadora de Terrenos del Colorado” formada por Andrade. ↩︎

  8. Realmente, Foncerrada era un enviado y miembro del proyecto para la explotación del cáñamo silvestre, y al igual que Jacobo Blanco, era socio industrial de la Compañía, así como el cónsul mexicano en San Francisco Manuel Aspíroz. ↩︎

  9. El mismo Andrade no estaba seguro de la fecha de una o de dos inundaciones que por aquel tiempo afectaron la colonia. ↩︎

  10. Andrade fue apoyado económicamente por el acaudalado socio Thomas H. Blythe para continuar el proyecto inicial y ampliarlo, y cuando éste murió en 1883, después de años de lucha legal, Andrade logró quedar como dueño de casi toda las tierras de la delta del Colorado. ↩︎

  11. Estas tierras las adquirió Blythe de sus dueños. ↩︎

  12. La compañía disponía del capital de Blythe y de las relaciones de Andrade con altos funcionarios y políticos del gobierno mexicano, como don Manuel Romero Rubio, suegro de don Porfirio Díaz, quien fue secretario de gobernación de 1884 a 1895, cuando murió. ↩︎

  13. El gobierno mexicano llegó a cancelar el compromiso con Blythe porque éste no había cumplido lo estipulado, en el sentido de colonizar las tierras dentro de cierto plazo, lo que redujo la capacidad de las cortes norteamericanas para entregar las tierras a los herederos de Blythe, favoreciendo así el reclamo de Andrade. ↩︎

  14. La resistente fibra obtenida de la corteza de la sesbania era empleada por los nativos de la región, especialmente para hacer redes. ↩︎

  15. El socio mayoritario era Guillermo Andrade. ↩︎

  16. Los nombres La Rajadura y Los Algodones aparecen desde 1849 en los diarios del juez Hayes. Hayes, op.cit., p. 46. ↩︎

  17. Estrada Barrera, Enrique. Pioneros de Mexicali, p. 35. ↩︎

  18. Aunque en ese lugar cerca del río Colorado crecían plantas de algodón silvestre, se piensa que el nombre de “Algodones” viene siendo la castellanización de halchidhomas, nombre de un grupo tribal de los yumas que habitaba cerca de la parte baja del río. ↩︎

  19. Al estar situado en el vértice del ángulo agudo que forman la línea internacional al norte y el Río Colorado al este sureste, que también es límite fronterizo con los Estados Unidos, el poblado de Los Algodones es el único punto del país a partir del cual, viajando hacia cualquiera de los puntos cardinales se penetrará a territorio norteamericano. ↩︎

  20. El coronel Agustín Sanginés fue nombrado jefe político del Distrito Norte el 1º. de julio de 1894, tomó posesión del cargo el 18 de ese mes, y en julio de 1902, de regreso en Ensenada de un viaje de trabajo a Mexicali, supo que el prisionero Luciano Cabrera se rehusaba entrar a su calabozo, trató de intervenir y fue golpeado por el reo, por lo que le disparó con su pistola y le causó la muerte, apoyado por un soldado. Sanginés mismo pidió a Gobernación que se nombrara un gobernador interino para que se realizaran las investigaciones del caso, y aunque algunas versiones acusadoras señalaron que el coronel le había aplicado la ley fuga al prisionero, fue declarado libre de culpa por un juez el 15 de septiembre, y de inmediato se reincorporó a su puesto. Ese mismo año fue nombrado jefe político de La Paz. ↩︎

  21. Padilla Corona, Antonio; op. cit., p. 167. El 17 de octubre de 1902, Antonio H. Heber compró 182 Has. a la Sociedad de Irrigación y Terrenos de Baja California, entre los monumentos 220 y 221 de la línea, y sabiendo que el precio aumentaría al llegar el ferrocarril, pidió al ingeniero Rockwood que elaborara el plano de Mexicali para proceder a la venta de lotes. ↩︎

  22. Primero se establecían convenios y después de algún tiempo se hacía la compra-venta de las tierras. ↩︎

  23. No toda esta extensión era propia para la agricultura. ↩︎

  24. Téllez, María Eugenia. Agricultura y migración en el Valle de Mexicali; Colegio de la Frontera Norte, 1995, p. 61, nota 81.. ↩︎

  25. Para la nivelación de tierras era frecuente que se emplearan bestias de tiro que jalaban una especie de faldón, por lo que algunos hombres llegaban al valle en busca de trabajo con todo y sus mulas. ↩︎

  26. Gigantesco consorcio algodonero formado por los dos hermanos Anderson y los dos Clayton. ↩︎

  27. La presa Hoover está entre los estados de Arizona y Nevada y fue construida entre los años 1931 a 1936. Algunos la llegaron a llamar Boulder Dam por el nombre de un cañón cercano. ↩︎

  28. Una de las especies en peligro de extinción es la totoaba, que llegaba a medir 1.80 m. de largo y a pesar hasta 130 Kg.; los adultos llegaban a las bocas del río en grandes cardúmenes, y las mareas arrastraban los huevos depositados por las hembras al criadero natural que constituía lo profundo de la delta, pero al dejar de fluir el agua, el mecanismo de los criaderos también cesó, y los cucapás, que antes se mantenían de la pesca, hoy tienen que alimentarse con frijoles en el mejor de los casos. ↩︎

  29. De hecho, por algún tiempo el Desierto de San Felipe fue conocido como El Desierto de los Chinos. ↩︎

  30. El cerro de El Chinero, de casi 200 m. de altura, está en el desierto de San Felipe, a unos 265 Km. de Mexicali. ↩︎

  31. El tema del magonismo se trata con detalle en el próximo capítulo. ↩︎

  32. Parte de este capítulo es transcripción del libro en línea “El Coronel Esteban Cantú en el Distrito Norte de Baja California, 1911-1920, del propio autor, pp. 41 y siguientes. ↩︎

  33. “Apuntes históricos…”, Op.cit., pp. 24-26. ↩︎

  34. Hay que mencionar que la percepción de importantes historiadores es que de la Toba fue un liberal fiel a Ricardo Flores Magón hasta el final, y que trató de prolongar la lucha de su partido después del 22 de junio de 1911. ↩︎

  35. Aunque Cantú no expresa fecha, la época en que se desarrollaron estos hechos debe haber sido el invierno, a fines de 1911 o principios de 1912, dadas las condiciones del clima que menciona. ↩︎

  36. En la página 26 de su libro, Cantú ↩︎

  37. Pueblo del Valle Imperial en California, situado al norte noreste de Mexicali. ↩︎

  38. Supuestamente Cantú se encontraba en Tecate y los presos vendrían procedentes de Mexicali. ↩︎

  39. Apuntes históricos, op. cit., pp. 24, 25. ↩︎

  40. Oficio de R. Gallego al cónsul de México en Calexico. (L-E-857. A. R. E.), fechado el 26 de noviembre de 1911. Fuente de éste y otros documentos citados relativos a De la Toba: Documentos históricos de la Revolución Mexicana. Volumen X. Fundador Isidro Favela. ↩︎

  41. Oficio del Subprefecto Político Rodolfo Gallego al cónsul de México en Calexico Ángel Aguilar.(L-E-857. A. R. E.) ↩︎

  42. Carta de Gallego a Francisco I. Madero declarándose maderista y refiriendo la captura de Toba, (A. G. N.); Fuente Doc. Hist. de la Rev. Mexicana. ↩︎

  43. Informe de Cantú al cónsul de México en Calexico, fechado el 26 de noviembre de 1911.(L-E-857. A. R. E.) ↩︎

  44. Informe de Ángel Aguilar, Cónsul de México en Caléxico, al Secretario de Relaciones Exteriores, fechado el 27 de diciembre de 1911 (L-E-863. A. R. E.). ↩︎

  45. Ibíd.. ↩︎

  46. Comunicado del cónsul Ángel Aguilar al Secretario de Relaciones Exteriores fechado el 31 de diciembre de 1911. ↩︎

  47. Informe del cónsul Aguilar al Secretario de Relaciones Exteriores fechado en Caléxico el 18 de abril de 1912. ↩︎

  48. Carta del General Manuel Gordillo Escudero al cónsul de México en Caléxico relativo a ubicación de Tirso de la Toba. (L-E- 863. A. R. E.). El Aguaje de Teodoro era un manantial cuyas aguas terminaban en el río Tijuana. ↩︎

  49. Ibíd.. ↩︎

  50. El caudillo indígena de filiación magonista Emilio Guerrero, nativo de Mulegé, se menciona con ese nombre por varios historiadores, como Gabriel Trujillo Muñoz en Moriremos como soles, mientras que otros como Lowell L. Blaisdell en La revolución del desierto nombran al mismo personaje como Juan Guerrero, pp. 157, 177 y 203. ↩︎

  51. Un comerciante norteamericano y un funcionario de la Mexican Land and Colonization Company hicieron la petición a los ingleses. ↩︎

  52. Otra fecha del término del mandato de Gordillo citada en ocasiones es el 28 de diciembre de 1912. (Dueñas, Op.cit., p. 103. ↩︎

  53. Denuncia de David Zárate y otras personas del 15 de julio de 1912 dirigida a la Secretaría de Gobernación, con documentos anexos. AGNM, fondo Período Revolucionario, caja 54, exped. 85. ↩︎

  54. Samaniego López, Marco Antonio, Las luchas políticas en Baja California durante la Revolución Mexicana; “Frontera Norte”, Vol. 6, Núm. 11, enero-junio 1994, p. 68. ↩︎

  55. Informe del General Manuel Gordillo Escudero sobre la situación política y administrativa del Distrito Norte de la Baja California, Documentos históricos de la Revolución Mexicana, Vol. 10, editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana, dirección de Josefina E. de Favela. Edit. Jus, S.A., México , 1966, pp. 424-433. ↩︎

  56. Una parte de los contenidos en este apartado, tuvieron como fuente de información la “Versión histórica de la frontera norte de México”, T. IV, p. 238; Cap. “El noroeste: Baja California; Roselia Bonifaz de Hernández, UABC, 1994, Edit. Kino. ↩︎

  57. AGN, F. Archivo Porfirio Díaz, UIA, México, D.F.. ↩︎

  58. El general trabajó como inspector del ferrocarril “Atchison-Topeka y Santa Fe”, hablaba el inglés con fluidez. ↩︎

  59. El General Luis Emeterio Torres tuvo grandes méritos como gobernante y militar, y sólo empaña su trayectoria el haber participado en la guerra contra los yaquis, aunque sólo fue una parte de aquel conflicto, como fue el caso de muchos oficiales del ejército porfirista. ↩︎

  60. El 2 de julio de 1902, la Secretaría de Guerra y Marina ordenó a Sanginés que entregara el gobierno del Distrito Norte al Capitán Fidencio González mientras se aclaraba el asesinato del preso Luciano Cabrera, a quien el coronel había matado “en defensa propia”, según su dicho, aunque también se decía que el gobernante la había aplicado la “Ley Fuga”. Supuestamente Cabrera se rehusaba a entrar a su celda, y había causado un gran alboroto al resistirse a ello. El Coronel Sanginés intervino personalmente y al forcejear con el preso le disparó “en defensa propia”. Días después el capitán devolvió la jefatura política a Sanginés. ↩︎

  61. Se sabe que el preso Luciano Cabrera se resistía a entrar a su celda, y cuando el coronel personalmente intervino para obligarlo, forcejearon ambos, Sanginés fue derribado y para salvar su vida tuvo que dispararle a Cabrera que murió en el lugar. ↩︎

  62. Archivo Histórico de Ensenada, Colección Escuela Justo Sierra. (AHE/EJS). Caja I., “Circulares relativas al nombramiento del Capitán Fidencio González como Jefe Político del Distrito Norte…” y “Circulares relativcas a la devolución del cargo…”. ↩︎

  63. Samaniego, Marco Antonio: coordinador de Breve historia de Baja California, UABC, p. 114, David Piñera Ramírez. ↩︎

  64. “La Voz de la Frontera”, 22 de diciembre de 1964. ↩︎

  65. Otra fecha del término del mandato de Gordillo citada en ocasiones es el 28 de diciembre de 1912. (Dueñas, Op.cit., p. 103. ↩︎

  66. El Lic. Jacinto Barrera no se retiró de la vida pública, y en 1917 ocupaba el puesto de secretario general de gobierno siendo gobernador del Distrito Norte el Coronel Esteban Cantú. ↩︎

  67. El periódico dejó de publicarse en 1904. Breve historia de Baja California, Marco Antonio Samaniego López, coordinador. UABC, Dic. 2006, p. 122. ↩︎

  68. Elenes, Roberto. “Baja California, más larga que ancha”, 2000. ↩︎

  69. Gómez participó en la represión ejercida contra los trabajadores textiles en Río Blanco en 1907 cometiendo numerosos asesinatos. ↩︎

  70. Samaniego López, Marco Antonio, Las luchas políticas en Baja California durante la Revolución, 1910-1920, pp. 69, 70. Pub. en Frontera Norte, Vol. 6, Núm. 11, enero-junio 1994. ↩︎

  71. En opinión de algunos autores, pudo haber sido Cantú quien recogió a Margarita Ortega al desbandarse las fuerzas derrotadas de Gallego, y la habría llevado a Mexicali. según el parte militar rendido por el coronel. Cabe mencionar que en el mencionado parte, Cantú no se refiere a la señora Ortega como su prisionera. ↩︎

  72. Hay autores como Joaquín de la Cueva quienes afirman que Cantú no sabía del complot en contra de Vásquez. La Baja California, páginas de historia contemporánea, Joaquín de la Cueva, 1918, Arts & Crafts Press, San Diego. Cal., p. 11. ↩︎

  73. Cueva, op.cit., p. 10. ↩︎

  74. *Pacto celebrado entre los señores Mayor Baltasar Avilés, como representante de la División del Norte…por una parte, …y por la otra los señores Coronel don Esteban Cantú, representante de la guarnición de Mexicali y el Teniente Coronel don Fortunato Tenorio, representante de la guarnición de Ensenada y los destacamentos de Tijuana y Tecate…*Documentos históricos de la Revolución Mexicana XIV. Fundador Isidro Fvela, Vol. 3º del Tomo I ↩︎

  75. Algunos autores escriben “Boker”. ↩︎

  76. Cantú, Op.cit., p. 28. ↩︎

  77. Cantú tenía unos quinientos soldados bajo su mando, mientras que Avilés sólo contaría con ciento cincuenta. ↩︎

  78. El designado primer regidor actuaba como presidente municipal, y en esta histórica elección para el período de 1915 resultaron con mayoría las siguientes personas: primer regidor propietario Francisco L. Montejano, con 302 votos; 2º. Tomás Rivera con 322 votos; 3º. José María Castro, con 322 votos; 4º. Santiago Bareño, con 322 votos; Refugio Lugo con 305 votos; síndico propietario Guadalupe Aguilera Martínez con 328 votos. ↩︎

  79. La Baja California, Cueva, Op. Cit., p. 34. ↩︎

  80. Léase el documento dirigido por el Coronel Fortunato Tenorio a Venustiano Carranza, fechado el 15 de agosto de 1916, en el que acusa al Coronel Esteban Cantú, entre otras cosas, de que sólo busca el enriquecimiento personal, así como de promotor del vicio, incondicionalidad ante los norteamericanos, etc..Documento 765; “Documentos históricos de la Revolución Mexicana…” Op. Cit., Vol. 5º del Tomo I. ↩︎

  81. Algunos autores llaman a la embarcación “Manuel R. Díaz”. ↩︎

  82. En marzo de 1914, Llaguno peleaba en contra de las fuerzas revolucionarias carrancistas en Nayarit. ↩︎

  83. Los hombres de Cantú fusilados por orden de Lojero fueron un sargento segundo y el capitán primero Marcelino Rueda Frayre. “Apuntes históricos…”, op. cit., p. 37. ↩︎

  84. Cantú, Apuntes históricos…, Op.cit., pp. 36 y 37. ↩︎

  85. La versión que da el propio Cantú en sus “Apuntes históricos…” es que por el 10 de mayo de 1914, al rendir su parte de novedades al jefe de la guarnición de la plaza Coronel Juan Lojero en su oficina, un grupo de soldados bajo las órdenes de un teniente coronel llegó hasta ese lugar con la franca intención de asesinarlo, pero todo quedó en intento gracias a que algunos soldados le hicieron saber a Cantú lo que iba a suceder, y éste empuñó su pistola reglamentaria para defenderse en el caso que ↩︎

  86. Cantú señala en sus “Apuntes históricos…” el 10 de mayo de 1914 para su salida a Caléxico, pero la captura de los hermanos Vásquez fue el 16 de agosto de 1914, pp. 36, 37. ↩︎

  87. Cueva, Op. Cit., p. 20. ↩︎

  88. Como acciones iniciales de su gestión, Cantú nombró subprefecto de Mexicali a Julio Ramírez, de Ensenada, dispuso la reorganización del 25º Batallón de Infantería y del Cuerpo Auxiliar de Caballería “Esteban Cantú”, así como de la oficina recaudadora de rentas y su personal. ↩︎

  89. Cueva, Op. Cit., p. 30. ↩︎

  90. El profesor Matías Gómez, Director General de Instrucción Pública durante los gobiernos del coronel Esteban Cantú y el general Abelardo L. Rodríguez, publicó en 1918 Breves apuntes geográficos del Distrito Norte de la Baja California, reimpreso por la Escuela Normal Urbana Nocturna del Estado en 1971. En la p. 73 de los Apuntes, en el subcapítulo División Política, dice: La capital del Distrito Norte es Ensenada, aunque desde hace cuatro años ha cambiado por temporadas a Mexicali, Tecate y Tijuana, según las necesidades del Gobierno. Lo que demuestra que, cuando menos hasta 1917, oficialmente la capital del Distrito Norte de la Baja California era Ensenada. ↩︎

  91. AGE-SIN, op. cit. ↩︎

  92. Cueva, Op. Cit., p. 23. ↩︎

  93. Werne, Joseph Richard; “Esteban Cantú y la soberanía mexicana en Baja California”, Southeast Missouri State University, p. 7. ↩︎

  94. Aguirre Bernal Celso, Compendio histórico-biográfico de Mexicali, p. 120. ↩︎

  95. Chandler era yerno de Harrison Gray Otis, dueño del Los Angeles Times ↩︎

  96. McDougal, Dennis, “Privileged Son. Otis Chandler and the Rise and Fall of the L. A. Times Dynasty”, Dacapo Press. Jun 5 del 2002. Pag. 81. ↩︎

  97. Ibid., pp. 80-81. ↩︎

  98. Periódico Oficial del Gobierno del Distrito Norte de Baja California, Núm. 26, del 29 de octubre de 1915, pp. 1-3. ↩︎

  99. Es difícil pensar que se hayan hecho patrullajes periódicos hasta el paralelo 28 en esa época tomando en cuenta lo intransitable de los caminos. ↩︎

  100. Periódico “El Mexicano”, 13 de agosto de 1989, Apuntes de Campaña del Teniente de Caballería Valente Moreno Gómez (Octavo Batallón de Chiapas); Defensa del Territorio Norte de Baja California en 1911. C.A.P. Daniel Moreno Sánchez; p. 5 Sec. F.. ↩︎

  101. McDougal, Dennis; Privileged Son; Da Capo Press; 2001; p. 80. ↩︎

  102. Anguiano Téllez, María Eugenia, op. cit., p. 77. ↩︎

  103. AGE, SIN. Op. cit. María Isabel Verdugo F.. ↩︎

  104. “La Bomba” se encontraba en el vértice que se forma al norte de la delta del Colorado, en la margen occidental del río, muy cerca de la desembocadura. ↩︎

  105. El tipo de cambio era de dos pesos oro moneda nacional por cada dólar norteamericano. ↩︎

  106. En 1944, el gobernador general Juan Felipe Rico Islas promovió la construcción de una carretera asfaltada entre Mexicali y Tijuana, en su mayor parte sobre el trazo del Camino Nacional, siendo presidente de la república el general Manuel Ávila Camacho, obra que se concluyó durante la administración del presidente Miguel Alemán Valdez en 1948. Años después se construyó una moderna autopista que une a las dos ciudades fronterizas. ↩︎

  107. Periódico Oficial del Distrito Norte de B.C., del 28 de febrero de 1919, página 2. Diligencias de pasajeros o automóviles particulares $ 2.00 pesos oro nacional, automóviles o carros de carga $ 4.00 pesos oro nacional por viaje. ↩︎

  108. Informe rendido por el Coronel Esteban Cantú a Don Venustiano Carranza sobre la organización de los diversos servicios de la Administración Pública. (F9-37-XVII. A.I.F.). ↩︎

  109. Samaniego, Marco Antonio, op. cit., p 211. ↩︎

  110. A este oficial atribuyen algunos el bautizo de La Rumorosa. ↩︎

  111. El general sudafricano de origen holandés Benjamín Viljoen nació en la Colonia Oriental de El Cabo en 1868 y adquirió fama en el ejército bóer, emigró a Nuevo México con otros colonos con quienes fundó una comunidad que no progresó, se fue a México y actuó como consejero militar de Madero, en 1912 representó a México como cónsul en Breslau, Alemania; murió de pulmonía el 14 de enero de 1917. ↩︎

  112. Celso Aguirre Bernal; op.cit., p. 180. ↩︎

  113. El Cabaret Imperial estaba en la Ave. Porfirio Díaz, hoy Madero. 1015 La letra de la canción es la siguiente: Mexicali Rose, stop crying, Rosa de Mexicali, deja de llorar, I´ll come back to you some sunny day. Regresaré por ti algún día de sol, Every night you´ll know that I´ll be pinning Sabrás cada noche que estaré hilvanando Every hour a year while I´m away. Cada hora del año mientras esté ausente. Dry those big brown eyes and smile, dear, Seca esos grandes ojos cafés y sonríe, querida, Banish all those tears and please don´t sigh. expulsa todas esas lágrimas y por favor no solloces. Kiss me once again and hold me Bésame otra vez y abrázame Mexicali Rose, goodbye. Rosa de Mexicali, adiós. ↩︎

  114. Tenney afirmó que él escribió la canción en 1923, aunque el nombre se lo puso su saxofonista Jack Haislip, pero que Helen Stone, artista del cabaret, proporcionó el dinero para la primera edición, por lo que Tenney le acreditó a ella la letra. Hoy, equivocadamente, se considera que Helen Stone escribió la letra en 1936. ↩︎

  115. Samaniego, Marco Antonio, *Los gobiernos civiles…*Op. cit.p. 45. ↩︎

  116. Periódico Oficial del Gobierno del Distrito Norte de la Baja California. Agosto 20 de 1920, Núm. 46, p. 4. ↩︎

  117. Revolución Mexicana. Crónica Ilustrada, Rubén Guerrero Caballero y Vicente Casarrubias C., Públex S.A., 1966. 196. ↩︎

  118. Memorias de don Adolfo de la Huerta, según su propio dictado; Roberto Guzmán Esparza, 1957; p. 153. ↩︎

  119. Celso Aguirre Bernal, op. cit.; p. 208. ↩︎

  120. Lugo tuvo enemigos que le criticaron su apoyo a los norteamericanos que tenían casas de juego en Baja California, y una supuesta actitud de servidor de sus intereses, sin darle mayor importancia a las necesidades de los trabajadores mexicanos. El colmo fue que el gobernador llegó a izar la bandera estadounidense el 4 de julio de 1923 en el palacio de gobierno, lo que provocó el justificado disgusto de la población, por lo cual Lugo tuvo que disculparse públicamente, aunque lo cierto es que los del partido cooperatista también apoyaban a inversionistas extranjeros, quienes habían prometido dar trabajo a mexicanos en los centros de diversión que se abrieran. El 11 de septiembre, entre 100 y 150 cooperatistas que realizaban una manifestación por la avenida “A” irrumpieron en “El Tívoli” de Tijuana, voltearon las mesas de juego, aunque no tomaron el dinero, y causaron pánico en los turistas que se encontraban en el casino, habiendo salido algunos con leves lesiones. Aunque se dijo que el gobernador pidió al jefe de policía Juan Julio Dunn Legaspy que arrestara a los cabecillas de la manifestación, éste no lo hizo, poco después El Tívoli reabrió sus puertas con la protección del ejército, y las cosas siguieron igual. Por otra parte, la intromisión e imposición del gobernador en las elecciones del ayuntamiento de Mexicali también le causó serios problemas, todo lo cual, de alguna forma, favoreció su caída, aunque al llegar Abelardo L. Rodríguez al poder, desterró a varios de los trabajadores rebeldes y permitió los juegos de azar. La feroz lucha política que enfrentaba a los trabajadores mexicanos de los casinos contra quienes protegían a sus dueños extranjeros, así como a comerciantes y políticos que rechazaban la imposición gubernamental, fueron características de esta turbulenta época que enmascararon por algún tiempo un problema de igual o mayor importancia: el agrario. ↩︎

  121. Abelardo L. Rodríguez n. el 12 de mayo de 1889 en Guaymas, y murió el 13 de febrero de 1967 en La Jolla, Calif. Sus padres fueron el comerciante en pequeño Nicolás Rodríguez y Petra Luján. Estudió la primaria en una escuela particular de Nogales, y desde los diecisiete hasta los veinticuatro años residió en Estados Unidos. Fue un autodidacta que aprendió en “la escuela de la vida”. En sus Memorias dice: Lo diré sin reticencias, con toda franqueza y sin falsa modestia. Ésta es la historia de un hombre de origen humilde y pobre. A los seis años usaba zapatos sólo en determinadas ocasiones: los domingos, días de fiesta, o cuando la intensidad del frío obligaba a calzarme. Hube de trabajar para ayudar a mis padres y por eso suspendí los estudios sin terminar siquiera la educación primaria. Después procuré instruirme por mi propio esfuerzo. Luché contra la adversidad y lo logré encumbrándome, tanto en el mundo oficial como en el de la iniciativa privada. Aquí se explica cómo. Dedico estas memorias a la juventud desheredada de México, para invitarla a que, mediante la reflexión y el esfuerzo tesonero y responsable, emprenda el camino lícito que la lleve a vencer el infortunio. ↩︎

  122. En aquel tiempo no eran necesarias las escuelas particulares porque la demanda educativa la cubría el gobierno totalmente. ↩︎

  123. Los inmigrantes chinos en Baja California. 1920-1937. UABC; 2001; Catalina Velásquez Morales, p 107. ↩︎

  124. Ibídem, p. 145. ↩︎

  125. Signal Mountain es el nombre que le dan los norteamericanos al “Cerro del Centinerla”. ↩︎

  126. Carta del General Ernesto Aguirre Colorado al Presidente Lázaro Cárdenas fechada el 3 de noviembre de 1935. Archivo General de la Nación, México, D.F. RG Lázaro Cárdenas, 437.1/413. ↩︎

  127. La Ciénega de Santa Clara se ha revitalizado gracias al agua conducida por el canal de desvío, la cual no contiene tanta sal como la del mar. ↩︎

  128. Velázquez, Oscar, Tribuna de San Luis, 30 de enero del 2013. ↩︎

  129. Registro del 21 de marzo de 1766 en el Diario del viaje que se hizo en la Provincia de California al norte de esta Península… escrito por Wenceslao Linck. Biblioteca Nacional de Masdrid, Ms. 19266. Papeles referentes a California. ↩︎