…Es un paisaje único al pie de las montañas, en el que se armonizan los majestuosos encinales y las serranías graníticas…
Los primeros colonos. Juan Bandini

Panorámica de Tecate
La ciudad de Tecate se encuentra al sur de la línea fronteriza, a poco menos de 40 Km. al este de Tijuana, a 501 m. sobre el nivel del mar, enclavada entre las serranías con abundantes encinales, ya en las estribaciones de la sierra de Juárez. por los indios, quienes al poco tiempo la emplearon para nombrar esa zona de la frontera; por su
El origen de la palabra Tecate se desconoce, aunque existen varias versiones que no han podido verificarse, algunas de las cuales se mencionan enseguida: según el Sr. Víctor Manuel Peñaloza Beltrán, se sabe por narración del jefe indio Manteca, que la expresión inglesa “to cut”, que significa “cortar”, dicha alguna vez por los norteamericanos al cortar árboles para trabajos diversos, como el tendido de la vía férrea, fue escuchada parte, el indígena José Lorenzo afirmaba que Tecate es una voz pai-pai, que significa agua limpia, aludiendo a los arroyos que había por ese rumbo; y se ha dicho que la palabra se deriva de tecata, en relación con los trozos de la corteza de encino que abundan por todo el lugar; por último, hay quienes piensan que en la lengua aborigen

Juan Lorenzo Bruno Bandini nació en Lima, Perú, en 1800. Fue un personaje que desde su llegada a San Diego en 1820, estuvo presente como político oportunista en las Californias, hasta su muerte, acaecida en Los Ángeles en 1859. En 1830 fundó un rancho ganadero en Tecate.
Tecate significa “lugar donde gira el sol”. Lo cierto es que el nombre apareció escrito varias veces desde principios del siglo XIX en los registros de la Misión de San Diego, refiriéndose con frecuencia a bautizos y defunciones de indios kumiay, que vivieron junto con otras tribus en este lugar desde tiempos prehistóricos, y cuyos descendientes directos residen actualmente en San Antonio Necua y Juntas de Nejí.

Municipios de Baja California, según el INEGI, en donde se aprecia que Tecate ocupa el tercer lugar en extensión, superado sólo por Ensenada y Mexicali. Falta San Quintín, que recientemente se le ha otorgado la categoría de Municipio.
En 1829, el gobernador José María Echeandía concedió tierras al señor Juan Antonio Altamirano en “Las Palmas”1, lugar situado al sureste de Tijuana; luego llegaron el señor Machado, de Rosarito; Francisco Argüello procedente de Tía Juana; y en 1872 Luis G. Sosa; aunque la concesión más conocida, hecha poco después que la de Altamirano, se hizo a Juan Bandini, como se verá después.
Juan Lorenzo Bruno Bandini, hijo de José María Bandini, de sangre italiana, peruano por nacimiento, leal súbdito de la Nueva España en tiempos de la colonia, mexicano después de 1822, y norteamericano a partir de 1848, fue un hombre siempre adaptable a la corriente política que más le conviniera, de acuerdo con los siguientes hechos: estuvo en contra de Juan Bautista Alvarado en su revuelta contra el gobierno mexicano; en su casa que se conserva reconstruida en San Diego, California, hay una placa que dice: “Juan Bandini, 1800-1859. Patriota colaborador de los Estados Unidos”2; en 1831 tomó parte activa en la revuelta contra el gobernador de las Californias Manuel Victoria; en 1833 fue a México como diputado al Congreso, y al siguiente año regresó como vicepresidente de la Compañía Colonizadora Híjar e Inspector de Aduanas; la compañía colonizadora fracasó, nadie le reconoció autoridad en su cargo de la aduana y llegó a ser acusado de contrabandista; pero su capacidad de acomodarse políticamente le facilitó la adquisición de miles de hectáreas en La Frontera.

Casa de Bandini en el San Diego Viejo.

Arcadia Bandini, en su juventud. A los 14 años se casó con Abel Stearns, y después de enviudar, en segundas nupcias con el coronel Robert S. Baker en 1875.
Por los matrimonios de sus hijas emparentó con algunos mexicanos y norteamericanos política y económicamente importantes: junto con el capitán José Estudillo, Bandini fue de los primeros en construir su casa en la plaza de San Diego; al poco tiempo se convirtió en yerno del capitán al contraer matrimonio con su hija Dolores3, y cobró notoriedad por los fandangos que se hacían en su espaciosa residencia. De este matrimonio nacieron Arcadia, que a la edad de 14 años y ya toda una belleza, se casó con Abel Stearns4, y después con el coronel Robert L. Baker; Ysidora, casada con J. Scouts; Josefa, casada con Pedro Carrillo, quien fue alcalde y miembro de la primera legislatura de California en 1847; José María, casado con Teresa Argüello y por último Juanito Bandini; su segunda esposa fue Refugia, hija de Santiago Argüello y hermana de la esposa de su hijo José María; tuvo con ella cinco hijos.
Don Juan Bandini podría ser cualquier cosa menos hombre de campo; pero aun así, por el año de 1829 o 30, aprovechando un préstamo en reses que había logrado de la Misión de San Diego, y la concesión de 4439 acres que le otorgó el gobernador Echeandía en lo que hoy es Tecate, estableció allí un rancho ganadero que fue incendiado por los indios en 1836 ó 37; y después, el 4 de diciembre de 1845 consiguió cuatro sitios de ganado mayor en Guadalupe5. Don Juan sacaba provecho de cualquier situación, y cuando su hija Arcadia fue pretendida por el rico comerciante Abel Stearns, de Los Ángeles, aprobó la relación siendo el novio un hombre mayor, y Arcadia una adolescente, aunque justo es mencionar que era costumbre de la época que se casaran las jóvenes apenas adolescentes con hombres maduros. Fue por esta razón que los vaqueros de Bandini, durante el descanso de sus duras faenas, entonaban una canción que decía:
…Dos palomitas cantaban, en la rama de un laurel, qué bonita es doña Arcadia, y qué feo don Abel 6
Bandini murió intestado en 1859, Francisco Argüello alegó derechos como posesionario del predio de Tecate, y finalmente Luis G. Sosa solicitó esas tierras tomando en cuenta que Argüello era norteamericano. Otros colonos fueron estableciendo poco a poco sus ranchos en lugares casi siempre cercanos a la línea fronteriza o al camino de herradura que iba de San Diego a Yuma, pasando por Tijuana, Valle Redondo y Tecate. Ya para la segunda mitad del siglo XIX, un camino comunicaba a este lugar con El Carrizo, Valle de las Palmas, Vallecitos, Valle de Guadalupe y Real del Castillo. El rancho Valle de las Palmas perteneció por un tiempo a José Antonio Altamirano, nativo de La Paz y residente de San Diego, quien también poseía tierras en Los Algodones7.
Los cochimíes y kumiay que vivían en los alrededores siempre fueron muy belicosos, o más bien expresado, siempre se rebelaron contra los misioneros que los trataban con ruda disciplina, y contra los colonos que les quitaban las tierras que legítimamente les pertenecían, y en las que desde tiempos remotos cazaban y recolectaban sus alimentos. En 1836 los indios de Jacumé, unidos con algunos del Río Colorado, atacaron lugares cercanos a San Diego, obligando a sus pocos habitantes a buscar refugio en los barcos anclados en la bahía, y gracias a que Macedonio González con los soldados de San Vicente, acudieron en su auxilio apoyados por Jatñil y su gente, pudo repelerse a los indios. Fue en este levantamiento cuando el rancho de Bandini de Tecate fue atacado.
En 1837, dos indígenas del Colorado que estaban presos en San Miguel, se escaparon después de matar a un guardia, y luego encabezaron un asalto a la Misión de Guadalupe, en donde difícilmente fueron rechazados; y en 1840 Jatñil, el jefe nejí que tanto había ayudado al padre Félix Caballero a establecer la misión, tuvo que tomar partido por esta vez con sus hermanos, quienes ya no toleraron la disciplina que a latigazos les imponían los misioneros, así como los abusos y despojos que los soldados cometían en su contra, atacaron la misión cuando apenas tenía 6 años de fundada, y el padre Caballero apenas pudo escapar del asalto; la misión de Santa Catarina en la sierra corrió la misma suerte.
Todos estos actos de violencia se dieron casi siempre al sur y al este de los ranchos que se habían establecido en lo que hoy es Tecate, pero debe tenerse en cuenta que Jatñil y su tribu eran de esta región, que Jacumé distaba unos 40 Km. al este, no había una guarnición de soldados que pudiera defender a los colonos de un posible ataque, y que muchos indígenas deben haber visto con recelo a aquellos hombres que se asentaban en las tierras que por siempre les habían pertenecido8. Por eso es digna de admiración la porfía con que los colonos se aferraron a sus tierras y desafiaron el peligro que representaban los cercanos levantamientos indígenas, aunque al aumentar el número de rancheros y establecerse la comunicación entre los pobladores de la sierra y la costa disminuyó aquella amenaza.
Casi todos los nuevos asentamientos se establecieron al amparo de las leyes de colonización posteriores a 1863, aunque desde el 14 de mayo de 1861 formaron la Colonia Agrícola de Tecate. El 2 de abril de 1888, el gobernador Luis Emeterio Torres la incorporó como pueblo al Distrito. Fiacro Quijano elaboró un plano de lo que sería la colonia, en el cual se incluyeron Tecate, San José, San Valentín, Tanamá, Cañada Verde y Macho Güero, en un total de 20 sitios de ganado mayor equivalentes a 25 112.20 hectáreas9. La fundación virtual fue el 12 de octubre de 1892, cuando el pueblo apareció por primera vez en un plano oficial.
Asaltos de bandoleros mexicanos en territorio norteamericano10
Al iniciarse en 1870 el auge minero de Real del Castillo al sur de Tecate, la delincuencia aumentó en toda la frontera, especialmente en este poblado, que llegó a ser cuartel general de bandidos, quienes cruzaban la frontera para cometer asaltos y asesinatos en el poblado norteamericano de Campo. Cuando en 1877 arribó el coronel Tapia a Real del Castillo se apaciguó el ambiente, lo que permitió a los rancheros de Tecate dedicarse sin problemas mayores a sus trabajos del campo; la siembra de temporal más frecuente era el trigo, y la ganadería empezaba a desarrollarse asociada con la producción de cebada y avena forrajera.
Los hermanos Luman H. y Silas E. Gaskill eran dueños de una tienda en “Campo”, del lado norteamericano de la frontera al noreste de Tecate, cuya estructura de madera se encontraba sobre un arroyo. Por los años setenta del siglo XIX, los ladrones de caballos operaban a ambos lados de la línea internacional, habiendo penetrado a los Estados Unidos hasta la altura del Valle de San Joaquín. El 4 de diciembre de 1875, una banda de estos malhechores formada por cinco jinetes, encabezados por el de nombre Cruz López, se dirigieron a la tienda de los Gaskill, y después de amarrar sus caballos en unos encinos cercanos, comenzaron a disparar hacia el establecimiento, Luman resultó herido pero pudo contestar el fuego y lesionar a uno de los atacantes; al agotársele el parque, se escapó por una “trampa” que había en el piso de la tienda y que daba directamente al arroyo, corrió hacia una estructura anexa y se armó con una pistola cargada, con la que pudo seguir disparando a los asaltantes. Silas se encontraba en una herrería atrás de la tienda, y al percatarse de lo que sucedía también disparó contra los cuatreros e hirió a otro, mientras que su hermano alcanzaba a derribar a otro más. Los dos bandidos que quedaban comprendieron que era preferible escapar, y se alejaron al galope abandonando a sus tres compañeros heridos. Los bandidos capturados fueron encerrados en una cabaña, y un tal Jimmy Keys se quedó a vigilarlos, en eso llegaron unos vaqueros que conducían una partida de ganado por los alrededores, esa noche se emborracharon con Keys, y a la mañana siguiente los tres asaltantes amanecieron colgados de las ramas de un encino. Un año después, López murió en una balacera que sostuvo con un pastor de ovejas que también pereció en el encuentro.
En mayo de 1876 llegaron informes a Campo de que unos cien hombres se habían reunido cerca de Tecate con el propósito de robarle ganado a Peter Larkin, empleado a cargo de la posta que había en Jacumba. Los colonos norteamericanos obtuvieron el apoyo del Coronel Barnard, quien acudió de San Diego al frente de un buen número de soldados de caballería, que fueron reforzados con veinte vecinos de la región, por lo que los bandidos mexicanos, al saber lo que estaba sucediendo, tuvieron que cancelar momentáneamente su plan. Al explorar hacia Jacumba, Barnard se topó con los cuatreros bien parapetados entre las rocas del lado mexicano, por lo que se retiró dejando sólo una pequeña fuerza para proteger el rancho de Larkin, pero aun así, los bandoleros siguieron robándole el ganado impunemente durante algún tiempo, antes de retirarse hacia el sur.
En 1877, dos ladrones de caballos que provenían del área de Tecate y que pasaban cerca de la escuela de Campo se llevaron un caballo fino propiedad de Andrew y Zachary Elliot, al salir de la escuela los muchachos consiguieron otras cabalgaduras, y acompañados por un joven mexicano apellidado Meléndez, consiguieron permiso en Tecate para adentrarse en territorio mexicano e ir en persecución de los ladrones, a quienes finalmente alcanzaron y ejecutaron; sin embargo, antes de que pudieran regresar al lado americano fueron capturados y llevados a San Rafael, en donde fueron acusados de asesinato; enterados en Campo de lo que sucedía, unos doce rancheros norteamericanos bien armados trataron de rescatar a sus amigos, pero también fueron capturados y encarcelados por los mexicanos; y fue necesario que el “sheriff” de San Diego y un comisionado especial designado por Washington negociaran con la autoridad en Real del Castillo para que los extranjeros fueran liberados.
Durante varios años la región fronteriza siguió siendo escenario de robos, asesinatos y asaltos a las diligencias, que eran perpetrados por facinerosos mexicanos, indios o delincuentes estadounidenses. En 1895, 40 indios que formaban parte de la tropa destacada en Ensenada se amotinaron y asesinaron a un capitán, a su esposa y a un teniente, se apoderaron de rifles y municiones y planearon dirigirse a la región del Colorado, pero para esto necesitaban caballada, por lo que se encaminaron a Campo; los indios llegaron al rancho de la familia Adams, a unos 22 Km. del poblado, y aprovechando que la familia había escapado saquearon todo lo que pudieron; al saber que Campo estaba defendido por los rancheros del lugar y diez soldados procedentes de San Diego, y que el jefe político11 venía en su persecución con veinte soldados al mando del Capitán Rodríguez, se fueron hacia el rumbo de Tecate; Rodríguez los alcanzó a unos tres kilómetros al suroeste de Jacumba y los derrotó sin dificultad. Después de este incidente internacional, las cosas se fueron tranquilizando, los Gaskill vendieron su tienda, pero continuaron como ganaderos por muchos años12.
Comercio, ferrocarril y progreso. Fecha oficial de la fundación de Tecate
La población fue creciendo lentamente, y para 1887 habitaban 100 personas en la Colonia Agrícola, que por algún tiempo fue Comisaría Municipal de Ensenada13. El 12 de octubre de 1892, se elaboró un plano con la primer traza urbana de Tecate, fecha que convencionalmente se ha designado para la fundación de la ciudad14. Por aquel tiempo, la ruta de las diligencias que iban de San Diego a Yuma pasaba por la calle principal de Tecate llamada Libertad, hoy Hidalgo; y en la primera década del S. XX, al construirse el ferrocarril San Diego- Arizona se favoreció un incipiente movimiento comercial y el crecimiento del poblado15; en 1910 había 190 habitantes, en marzo de 1917 radicaban 400 personas en la cabecera, y un número algo mayor en el campo; y para 1920 había 1016 habitantes. Como ejemplo de los pequeños comercios que se iniciaron por aquel tiempo, puede mencionarse el expendio de cerveza del señor Roque Santana en 1913, así como la tienda de sus hermanos, quienes traían la mercancía de Ensenada en un viaje de ida y vuelta de ocho días16.

Ruta del ferrocarril San Diego-Arizona, que pasa por territorio mexicano a lo largo de unos 70.8 Km.
Respecto al tramo del mencionado ferrocarril que se encuentra en territorio nacional, cabe aclarar que aunque actualmente se considera mexicano17, fue construido en 1919 por el capitalista norteamericano John D. Spreckels para comunicar San Diego, California con Yuma Arizona, y se tuvo que trazar la vía en parte por territorio mexicano por razones topográficas, para lo cual se contó con la concesión que el gobierno de México hizo al la compañía del Ferrocarril San Diego- Arizona. El ferrocarril fue afectado en numerosas ocasiones por desastres naturales, problemas económicos, y situaciones políticas como la revolución mexicana. Desde 1970, la porción que atraviesa por suelo nacional es mexicana al haber renunciado al ferrocarril los últimos posesionarios norteamericanos a favor del “Ferrocarril Sonora-Baja California, S.A. de C.V.”. La porción norteamericana de la vía está parcialmente en desuso por no haberse terminado las reparaciones que se necesitan para su buen funcionamiento.
En 1917, los pobladores de Tecate se dirigieron al coronel Esteban Cantú pidiendo la separación política de Ensenada y la creación de su municipio, en un documento que en parte decía: … Nuestra dependencia del municipio de Ensenada, es para nosotros algo así como una pesada cadena que no nos permite la libertad…el más pequeño asunto, sufre la terrible detención de la necesaria consulta con sus correspondientes trámites para que sea negado o aprobado…lo primero que …necesitamos es que usted nos evite depender, en toda minuciosidad de un municipio distante ochenta millas…Estamos seguros que llegado el caso, daría usted disposiciones para ayudarnos en nuestros primeros pasos y así nos lo demuestra su reciente resolución de elegir este punto para residencia provisional del gobierno del distrito…18; atendiendo la solicitud de los vecinos, el 8 de marzo de 1917 el gobernador decretó la creación de la Municipalidad de Tecate cuyo primer presidente municipal fue el señor Roque Santana, sin embargo, ante la imposibilidad de sostenerse autónomamente, el dos de enero de 1923, por voluntad de los propios tecatenses se regresó a la categoría política de delegación19, ahora dependiente de Mexicali, siendo gobernador el Lic. José Inocente Lugo. Aunque la independencia política aun no llegaría, dada la comercialización de diversas mercancías que se hacía en ambos sentidos por la frontera de Tecate, el 30 de junio de 1917 el presidente Venustiano Carranza decretó el establecimiento de una sección de aduana dependiente de la de Tijuana, lo cual tuvo vigencia a partir del 1º. de julio20.
Tecate fue escenario de la intervención magonista en Baja California cuando el 1º. de marzo de 1911 el poblado fue tomado por Luis Rodríguez. Sin embargo, el 17 de marzo fue recuperado por el capitán del 8º. Batallón Federal Justino Mendieta, quien arrasó21 a los magonistas.
Ya se ha dicho que los primeros colonos de Tecate se ampararon en leyes federales que les otorgaron seguridad jurídica en la tenencia de sus predios; pero muchos que arribaron después, puede decirse que la mayoría de la población, se enfrentaron al problema legal que también afectó a otros poblados de reciente creación: la legitimidad de los nuevos asentamientos y aun algunos de los antiguos. De 1915 a 1920 el gobierno del Distrito Norte de la Baja California estuvo a cargo del Coronel Esteban Cantú, quien prácticamente se había declarado neutral en la contienda revolucionaria que se libraba en el resto del país, en tanto no se definiera el triunfo a favor de una de las partes que se enfrentaban. Esta fue una de las varias razones por las que no se recibía ninguna aportación del gobierno del centro para satisfacer las demandas de la creciente pero menesterosa población, como escuelas, pago oportuno a empleados, apertura de caminos, y otras muchas obras que requería el pueblo. Fue entonces que el gobernador permitió el funcionamiento de centros de vicio en el territorio, sobre todo en Tijuana y Mexicali, de lo cual se hablará en otro capítulo, y con el dinero que recibió por esas concesiones pudo satisfacer con relativo éxito el sostenimiento de la apartada entidad. Gracias a estos ingresos, el 27 de noviembre de 1918 se estableció por primera vez el fundo legal del poblado cuando el señor Pedro B. Estrada, síndico del ayuntamiento de Tecate, adquirió en compra 32.5 hectáreas de Ramón Salazar y Lucía S. Garbani, por las cuales se pagaron 25 000 dólares22.
En 1908 los gobiernos de México y Estados Unidos firmaron un contrato por el cual se permitió que parte del ferrocarril San Diego-Yuma pasara por territorio mexicano, lo cual ya se ha mencionado; en 1913 se había terminado el tramo Tijuana-Tecate, y en 1920, estando en el gobierno el Coronel Esteban Cantú se terminó en un año y seis meses el Camino Nacional de Baja California, así como el tendido de las líneas telefónica y telegráfica entre Tijuana, Tecate y Mexicali. Todo esto fue una fuente de trabajo para mucha gente, Tecate quedó comunicado con el resto del país y con el extranjero, se facilitó el movimiento de mexicanos que venían de todas partes de la República, y pudieron traerse equipo e insumos para el establecimiento de industrias.
Después de 1920, don Alberto V. Aldrete comenzó formalmente la etapa industrial de Tecate al establecer un molino harinero; una fábrica de malta, lo que estimuló la siembra de cebada; una fábrica de aceites vegetales, una embotelladora de refrescos y una planta generadora de energía eléctrica; y en 1943, creó la fábrica de cerveza Tecate. Cinco administraciones después del Coronel Cantú, el General Abelardo L. Rodríguez asumió el gobierno del territorio, y en su época brindó un fuerte apoyo a la plantación de vid en la región de Tecate, así como al establecimiento de la industria vitivinícola, que llegó a destacar por la calidad de sus vinos.
Cuando el 15 de octubre de 1925 el presidente Plutarco Elías Calles creó la municipalidad de Tijuana, Tecate se separó de Mexicali y quedó por un tiempo como una de sus secciones, y en 1952, al nacer el Estado de Baja California, Tecate se convirtió en municipio libre, habiendo sido su primer presidente municipal don Eufrasio Santana Sandoval. Actualmente, la gente de Tecate ha logrado dar a la ciudad una fisonomía propia, en la que destacan su desarrollo industrial y agropecuario, a lo que debe agregarse su paisaje natural23 que favorece al turismo.
Del Campamento Alaska a La Rumorosa
El viajero que por primera vez visita La Rumorosa24 en la región septentrional de la Sierra de Juárez, conocida antes como Picachos, se impresiona por un paisaje único, diferente a lo que pueda encontrarse en cualquier parte del país. Millares de rocas graníticas, con las caras suavizadas por la lluvia y el viento de milenios, forman conjuntos caprichosos entre los que brotan los pinos piñoneros característicos de la serranía, mientras que algunos espacios con tupido monte chaparral apenas permiten el paso a los animales de la sierra por veredas escondidas entre el follaje de las manzanitas. Parte del imponente panorama se modificó en 1916, cuando se inició la construcción del Camino Nacional durante la administración del coronel Esteban Cantú, de lo cual se habla en el siguiente capítulo. El campamento que hicieron los trabajadores camineros en la cumbre de Picachos, al noroeste del actual poblado de La Rumorosa, recibió después el nombre de Alaska25, quizá por las frías temperaturas del invierno que se dan en el lugar; el campamento lo formaron inicialmente construcciones provisionales, pero con el paso del tiempo, se fueron levantando casas permanentes para alojar en el verano a funcionarios del gobierno provenientes de Mexicali y algo de tropa.
A pesar de las curvas del camino y sus pronunciadas pendientes, el tiempo para ascender de Mexicali a lo alto de la sierra se acortó bastante, lo que permitió a algunos mexicalenses viajar hasta el Campamento Alaska durante los tórridos meses de verano para disfrutar de temperaturas agradables. Desde el tiempo de Cantú, éste consideró la posibilidad de establecer temporalmente la sede del gobierno en el poblado de Tecate durante los meses de verano, aunque la idea no se aplicó. Los primeros que hicieron esto fueron funcionarios de la administración de Abelardo L. Rodríguez, de 1923 a 1929; en este tiempo se construyeron en el Campamento Alaska edificaciones de piedra, lo que se facilitó por la gran cantidad del material y las abundantes caleras de donde se obtuvo la cal para el mortero que era necesario. Las construcciones más importantes fueron La Casa de Gobierno, la escuela “Sra. Agustina Ramírez de Rodríguez”, el cuartel, la cocina, la panadería, y un polvorín cilíndrico. La residencia temporal del gobernador tenía todas las comodidades de la época: luz, teléfono, telégrafo, agua potable, drenaje, etc.; los muros del cuartel federal tenían una altura de 5 m sobre el nivel del suelo y abarcaba una superficie de 250 metros cuadrados26.

Restos de la Casa de Gobierno, que en tiempo de calor era ocupada por el gobernador del Territorio. Archivo Histórico del Gob. del Edo. de Baja California.

Arriba, restos del plvorín que formó parte de las instalaciones militares y que a mediados del siglo XX servía para encerrar allí a los dementes peligrosos. Abajo, Escuela Agustina Ramírez de Rodríguez. Archivo Hist. del Gob. del Edo. de Baja California.

Edificio del cuartel que se construyó en lo que hoy es La Rumorosa durante el gobierno del General Abelardo L. Rodríguez (1923-1929), y que actualmente alberga un museo de historia regional. Fotografía Cort. Secretaría de Turismo de B.C.
Después del general Rodríguez asumió el gobierno el general de brigada José Maria Tapia Freyding, quien dispuso el cambio en el uso que se daba a los edificios del campamento Alaska: lo que fuera el cuartel se destinó a manicomio y recibió el nombre oficial de Pabellón de Dementes, la Casa de Gobierno paso a ser el Hospital Antituberculoso del Distrito Norte, y el polvorín se empleó para encerrar a los dementes más agresivos; los únicos edificios que continuaron con la función que inicialmente tenían fueron la cocina y la escuela.
Los enfermos internados en el Campamento Alaska no recibían una atención adecuada, una enfermera los cuidaba, y ocasionalmente eran visitados por un médico procedente de Mexicali, que se concretaba a proporcionarles algunos calmantes, las condiciones higiénicas eran muy deficientes27 y el pueblo de Baja California siempre tuvo una opinión negativa hacia el lugar, hasta que tanto el manicomio como el hospital antituberculoso fueron cerrados definitivamente, y los enfermos trasladados a la Ciudad de México.
Actualmente, algunas de las edificaciones que se han mencionado están en ruinas, pero aún se aprecia la majestuosidad que tuvieron en su tiempo, en tanto que las pequeñas casas de colonos y agricultores que se fueron asentando en los alrededores del Campamento Alaska han formado el poblado de La Rumorosa, hermoso nombre que posiblemente le dio por primera vez el subteniente Jorge Zehfuss (o Zethus), quien tendió las líneas telegráficas cuando se hizo el Camino Nacional durante la administración del coronel Esteban Cantú.

Hermoso escudo de Tecate, diseñado en 1973 por Alfonso Maya, y pintado por M. A. Camacho. De los simbolismos representativos de la ciudad destaca al fondo el Cerro Cuchumá, “Guerrero Viejo”. El número 1833 se refiere al año en que le fue entregada la concesión del rancho Tecate a Juan Bandini.
Guía Histórica de Baja California, 1992; Martín Barrón Escamilla, p. 232. ↩︎
…[Refiriéndose a Juan Bandini] Como Muchos colonizadores, especialmente los nativos de España, se sentía disgustado por el trato de México a California, por lo tanto, cuando se vino la guerra, vio con satisfacción el éxito de los americanos, con quienes, de hecho, contribuyó generosamente. Cuando en 1846 el Comodoro Stockton llegó a San Diego, se encontró casi en un estado de sitio, al faltarle provisiones así como caballos y bueyes para movilizarse por tierra. Fue entonces que Don Juan vino al rescate, y llevando una importante fuerza a su rancho Guadalupe [situado en Baja California y cuya propiedad Bandini detentaba ilegalmente] proporcionó a nuestros soldados [se refiere a los norteamericanos] 500 cabezas de ganado, 200 caballos, y 8 carretas tiradas por bueyes. En el camino, el oficial [norteamericano] se dio cuenta que había olvidado traer una bandera para hacer su entrada a San Diego, y la señora Bandini elaboró de la ropa de sus hijos la primera bandera americana hecha en esta costa “Our Spanish American Families”, escrito por Hellen Elliot Bandini, publicado en la revista Overland Monthly, Vol. 26, issue 151, San Francisco, july 1895. ↩︎
William Ellsworth Smythe; op. cit., p. 16. ↩︎
Abel Stearns, apodado “cara de caballo”, olvidó su origen judío y adoptó la religión católica para obtener la ciudadanía mexicana. ↩︎
Ulises Urbano Lassépas, op. cit., p. 283. ↩︎
California Rancho Days; California State Dpt. of Education, 1957; Helen Bauer, p. 15. ↩︎
Ibídem, p. 162. ↩︎
Las rancherías indígenas más importantes eran Jamul, Jacumé, Tanamá y Nejí o N’jí. ↩︎
Breve Historia del Estado de Baja California, Impresos Cornú, México, 1999; Celso Aguirre Bernal; p. 176. ↩︎
“Campo, California, A Brief History”; Rusell F. Kimball. Guard D. Gunn, al escribir en “The Southerner California Rancher” de junio de 1945, cita a Charles H. Cameron, quien fue en parte testigo de los hechos. ↩︎
Rusell F. Kimball menciona al “governor Villagrana” como el perseguidor de los indios alzados, pero en ese año el jefe político era Agustín Sanginés. ↩︎
Sobre la participación de Luman Gaskill como iniciador de la “fiebre del oro” en Santa Clara, y en el asesinato del capitán Jacob B. Hanson, fundador del rancho de Laguna Hanson, véase el recuadro con el tema en el capítulo Ensenada. ↩︎
El jefe político Luis Emeterio Torres creó la sección municipal de Tecate el 2 de abril de 1888. ↩︎
La fecha seleccionada no deja de ser convencional, ya que el jefe político había comunicado a la Secretaría de Gobernación la fundación del pueblo de Tecate desde el 2 de abril de 1888. A mediados del siglo se hizo un croquis, el primero que se ha encontrado de la Cañada Tecate, solicitada por el señor Jorge Morgot en una extensión de cinco sitios de ganado mayor, aunque es un dibujo rústico. ↩︎
Marco Antonio Samaniego, Op.cit., p. 59. ↩︎
Ibid., p. 59. ↩︎
Castillo, María Eugenia; en El ferrocarril San Diego-Arizona y el ferrocarril Tijuana-Tecate, publicado en “Frontera Norte”, Vol. 16, Núm. 32, julio-diciembre del 2004, p. 114. ↩︎
Mead, Adalberto Walther, Tecate, Cuarto municipio; UABC, 1985; p. 75. ↩︎
El delegado de Tecate en este tiempo fue don Loreto Chávez. ↩︎
El decreto por el que se estableció la sección aduanera en Tecate publicado en el Diario Oficial, Órgano del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, del lunes 16 de junio de 1917, se transcribe en parte a continuación: *Considerando Que por el punto fronterizo denominado Tecate, se introducen y extraen mercancías clandestinamente, con perjuicio de los intereses de la nación y a fin de poner coto a esos abusos. Por lo expuesto, hemos tenido a bien decretar: ARTÍCULO ÚNICO.- A partir del primero del mes de julio próximo, se establecerá en el punto denominado Tecate, ubicado en el Territorio Norte de la Baja California, una Sección Aduanera dependiente de la Aduana de Tijuana, comprendiendo su jurisdicción del monumento número 242 de la línea divisoria con los Estados Unidos de Norteamérica, al punto en que corta a ésta, la línea del Ferrocarril de Tijuana y Tecate, asignándole el personal siguiente: Un oficial de 6ª. Clase. Un oficial de 7ª. Clase. Tres celadores montados de 2ª. Clase. Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento. Dado en el Palacio Nacional del Poder Ejecutivo de la Unión en México, a los treinta días del mes de junio de mil novecientos diez y siete. V. Carranza.* Este documento es una prueba de que, durante el gobierno de don Venustiano Carranza, la administración de Cantú, a pesar de su autoaislamiento, sí mantuvo cierta relación política y administrativa con el gobierno federal. ↩︎
…Rodríguez y sus hombres fueron completamente arrasados por el capitán Justino Mendieta… La revolución del desierto. Baja California, 1911. Lowell L. Blaisdell; SEP-UABC; 1993, p. 124. ↩︎
Los datos que se dan sobre el fundo legal de Tecate se obtuvieron de AGE, Siner, pero otras fuentes dan la siguiente información: fecha en que se obtiene el fundo legal, 26 de noviembre de 1917; extensión: 12 hectáreas 4 áreas; cantidad pagada, $2,674.74 dólares. ↩︎
La situación geográfica de Tecate en el estado, a 49 Km. al este de Tijuana y 143 al oeste de Mexicali, situado a un poco más de 500 m. sobre el nivel del mar, con lugares tan espectaculares como La Rumorosa y las montañas circundantes, y sitios arqueológicos como las pinturas rupestres de Vallecitos, hacen del municipio un lugar especial para el turismo. Gustavo Díaz Ordaz, en su campaña presidencial en 1964, llamó a Tecate la ventana más limpia de México. ↩︎
La Rumorosa se encuentra a unos 1 300 m. sobre el nivel del mar. ↩︎
AGE, SIN, op. cit. Salvador Vizcarra Schumm, Ernesto Sosa Rocha. ↩︎
Ibídem. ↩︎
El historiador y doctor Francisco Dueñas Montes tenía a su cargo en 1937 la subdirección del Hospital General de Mexicali, y en un informe que elaboró como resultado de una visita efectuada a los pacientes del Campamento Alaska expresó, palabras más o menos, que…el alojamiento para los enfermos psicóticos del lugar llamado Campamento Alaska se encontró en muy malas condiciones de aseo, la atención de los enfermos mentales era muy deficiente, pues sólo había una enfermera que en ocasiones los visitaba. Veinticinco enfermos tenían por hospital un galerón en muy malas condiciones de higiene. La mayoría de los enfermos tenían sus expedientes formulados por los psiquiatras que los consultaron en las comunidades de procedencia y no volvieron a verlos, los enfermos carecían de medicamentos y de la atención elemental para su tratamiento… ↩︎