… Hemos atravesado el ancho océano y extraños países, y por fin llegamos a este bello paraje, aquí, nadie nos molestará por nuestras creencias religiosas y podremos dedicarnos al trabajo de la tierra. Somos los molokanes y la Biblia seguirá siendo nuestra única guía…
El inicio de un poblado1 y una tradición de trabajo
El Valle de Guadalupe, que fuera sede de la misión dominica de ese nombre, está situado a unos 25 Km. al noreste de Ensenada, y puede llegarse a él por un camino de terracería de 26 Km. que se desvía hacia el este a la altura del Km. 83 de la carretera libre Tijuana Ensenada, así como por la carretera que une El Sauzal con Tecate2

Panorama del Valle de Guadalupe
Entre los años de 1904 y 1906, guiados por su patriarca Basilio Gabriel Pivavaroff, arribaron a esta fértil región unas 350 personas pertenecientes a 105 familias rusas, procedentes de la región del Cáucaso; específicamente de Kars3, al noreste de lo que hoy es Turquía; habían salido de su país en el tiempo de la guerra ruso japonesa con el permiso del zar Nicolás II, huyendo del despotismo del gobierno y en busca de un lugar en el que pudieran practicar libremente su religión, que aun siendo cristiana, no era la ortodoxa.
Después de atravesar parte de la Unión Americana, solicitaron al gobierno de Don Porfirio Díaz autorización para asentarse en el Valle de Guadalupe con objeto de trabajar la tierra; pronto recibieron una respuesta favorable, corrieron los trámites para convertirse en ciudadanos mexicanos, formaron la “Empresa Rusa Colonizadora de la Baja California” presidida por Basiley G. Pivavaroff, Basiley Tomalsoff y Simeón Babichoff, y adquirieron de la Compañía Morris Flower, concesionaria del espacio solicitado, 5 600 hectáreas primero en calidad de arrendamiento y poco después en compra, pagaderas en 10 años. Al poco tiempo, los comerciantes de Ensenada les otorgaron facilidades para que adquirieran semillas y herramientas, con lo cual los inmigrantes, a base del trabajo de la tierra en lo que eran expertos, integraron una comunidad estable, respetada y bien organizada.

Lápida con escritura cirílica en el panteón de Valle de Guadalupe. Fotog. A.P.A.

Familia de inmigrantes rusos que llegaron a Valle de Guadalupe. Fotog. A.P.A.
Fue así como se formó un poblado, el más extraño del México de entonces, con casas cuyas paredes eran hechas de ramas enjarradas con lodo, sus techos cónicos y las entradas casi siempre opuestas a la calle; sus habitantes eran de tez blanca, frecuentemente rubios, y practicaban una religión apoyada en un riguroso biblicismo. Años después, en 1922, llegarían los seguidores de Menno Simons o “menonitas” a establecerse en Chihuahua durante el gobierno de Álvaro Obregón, y más recientemente, en Zacatecas, Durango y Campeche; pero por entonces, los inmigrantes rusos formaban la única colonia utópico religiosa en todo el país.
Excelentes agricultores, los rusos de Guadalupe empezaron a cosechar trigo, cebada y verduras que llevaban a vender en sus carretas a Ensenada y aun a San Diego, y aunque su religión, llamada Molokán o Molocán, que significa bebedores de leche, les prohibía el tabaco y las bebidas alcohólicas, muy pronto destacaron en el cultivo y explotación de la vid4, y elaboraban vino de muy buena calidad que guardaban en barricas de 50 galones hechas por ellos mismos. Sin ser católica, protestante u ortodoxa, la religión de este pueblo tenía como base la interpretación rigurosa de la Biblia, estaba prohibido alimentarse con carne de cerdo y peces sin escamas, y uno de sus máximos valores era la conducta pacífica y tolerante, lo que les permitió vivir en paz con sus vecinos, incluyendo los kumiay que vivían en los alrededores5.

El samovar o tetera, parte de las tradiciones rusas conservadas en Guadalupe
Dada su historia y procedencia, aun en tiempos recientes no era raro encontrar entre ellos a personas que hablaran fluidamente inglés, ruso, turco y español, y por razones genéticas y sus costumbres morigeradas, con frecuencia se encontraban octogenarios dedicados a las faenas del campo, y aun ancianos que rebasaban los cien años de edad, pero al pasar el tiempo, la idílica colonia empezó a tener serios problemas provocados, sobre todo, por la política agraria del país y el natural proceso de modernización que se daba en los pueblos vecinos.

Los molocanes también se dedicaron a la cría de animales domésticos. Fotografía que se encuentra en el Museo Comunitario de Valle de Gpe.
En 1957, siendo gobernador de Baja California el Lic. Braulio Maldonado Francisco Zarco, que Sández6, el Ejido había sido creado en tiempo del presidente Lázaro Cárdenas, afectó parte de las tierras de los colonos rusos, muchos de los cuales se fueron a los Estados Unidos, al mismo tiempo, los jóvenes empezaron a olvidarse de sus costumbres familiares, cambiaron el arado y la vitivinicultura por la actividad comercial en Ensenada, la comunidad se hizo exogámica, y las bases del molocanismo fueron desapareciendo. Aun así, no faltaron colonos que resistieron los embates mencionados, se aferraron a la tierra que les quedaba y conservaron sus principales tradiciones: el lenguaje ruso, la religión que les enseñaron sus padres, el samovar para hacer el te, la amplia camisa desfajada de cuello ruso en los hombres, y la kasinka o mascada con que se cubrían la cabeza las mujeres; el pan ruso se hace todavía en hornos de ladrillo que están fuera o dentro de las casas, y los hombres de edad usan barba, no así los jóvenes; la limpieza es considerada por los molocanes de Guadalupe como un valor de gran importancia, y baños de vapor tradicionales en la comunidad aun se conservan en algunas casas7. Actualmente todavía viven en el valle unos 18 descendientes de los inmigrantes originales, siendo algunas familias que quedan las de los Samarín, Kachiriski y Roboff, pero la mayoría se ha mezclado con la población mexicana de Ensenada, mientras que en el panteón de la antigua colonia se ven algunas lápidas que sorprenden al visitante por los nombres grabados en escritura cirílica, muestra de la cultura que llegó a florecer en el tranquilo valle. 8
Guadalupe como capital del Distrito Norte
Sin Embargo, Guadalupe no fue siempre la plácida e ignorada comunidad que se ha descrito, ya que al comienzo de la segunda mitad del siglo XIX, tuvo importancia en toda la región cuando don José Matías Moreno, nombrado subprefecto de La Frontera por el gobierno de don Benito Juárez, fijó su residencia en el rancho que tenía en terrenos de la ex misión de Guadalupe. El 18 de julio de 1861, Moreno informó a Teodoro Riveroll, gobernador de Baja California, que desde el 2 de abril había situado en Guadalupe la subprefectura, así como una pequeña guarnición que le había dejado el teniente coronel Eustaquio Cota después de la derrota que se había causado a los hombres de Feliciano Ruiz de Esparza en El Descanso, afirmando que elegí aquella posición por ser la más conveniente para mantener la paz interior de esta frontera. he ocupado aquella ex misión como propiedad nacional y allí me hallo establecido como punto único conveniente a la paz de este país. 9
De la fecha mencionada en adelante, Moreno despachó correspondencia oficial desde Guadalupe, aunque también lo hizo frecuentemente desde San Quintín, en donde tenía tierras y cobraba cada temporada $1,500 pesos al norteamericano Ruphus K. Porter10 por derechos sobre la extracción de sal. Restablecida la paz en la Frontera, José Matías Moreno se retiró a su rancho de Guadalupe en 1862, en donde murió 7 años después. Actualmente la comunidad de Guadalupe, perteneciente a la delegación municipal de Francisco Zarco, del municipio de Ensenada, tiene relevancia internacional por su producción de uva, con la que se fabrican vinos de gran calidad por compañías tan importantes como la Casa Pedro Domeq, que se estableció en el valle desde 1973. El museo comunitario del poblado y sus sitios arqueológicos son frecuentemente visitados por investigadores y turistas, que además pueden disfrutar de la hospitalidad de los guías y las comidas típicas que se sirven a los visitantes, para lo cual sólo es necesario acordar la fecha con la persona encargada del museo.
En el Valle de Guadalupe hubo una considerable población indígena desde tiempos prehistóricos, como lo demuestran los símbolos que al pie de los cerros graníticos, se encuentran pintados con pigmentos de color rojo, amarillo y blanco, y de hecho, el nombre que los nativos daban al valle, Ojá Cuñurr, significa “piedra pintada” según Meigs. Poco antes del cierre de la misión en 1839 o 40, el padre Caballero llegó a mantener miles de cabezas de ganado en la región, por lo que al quedar vacantes sus fértiles tierras, pasaron sucesivamente a manos de particulares, por enajenaciones a veces de dudosa legalidad. Algunos de esos primeros ocupantes de las tierras de la ex misión fueron Custodio Sousa en 1856, Juan Bandini, que obtuvo la concesión del gobernador Pío Pico el 4 de diciembre de 1845, y José Matías Moreno, que llegó a establecer en este lugar la capital del Partido Norte de Baja California. ↩︎
Valle de Guadalupe está en el kilómetro 78 de la carretera Tecate-Ensenada. ↩︎
Kars está unos 130 Km. al noroeste del monte Ararat, en donde el relato bíblico dice que quedó el arca de Noé después del diluvio. ↩︎
El microclima de Valle de Guadalupe, seco y cálido pero con la influencia de la corriente de California que desciende paralela a la costa occidental de la península, es quizá el más favorable en México para el cultivo de la vid. Una amenaza potencial para la agricultura de Valle de Guadalupe es el posible descenso de las aguas del acuífero de la región, del cual se conduce agua a la ciudad de Ensenada para su abastecimiento. ↩︎
Las comunidades indígenas en Valle de Guadalupe son San José de la Zorra y San Antonio Necua, de filiación kumiay. ↩︎
Braulio Maldonado Sández, decidido partidario del sistema ejidal en la explotación de la tierra, fue el primer gobernador del estado de Baja California. Durante su administración fue acusado de haber promovido en el Valle de Guadalupe la invasión ilegal de tierras pertenecientes a familias rusas, aunque el entonces mandatario se defendió diciendo que, como resultado de sucesivas enajenaciones, solo una fracción mínima de las tierras quedó en poder de unas cuantas familias, y el resto pasó a manos de capitalistas y empresas como Abelardo L. Rodríguez, Ángel Ferro, Olivares Mexicanos S.A., Jugos Kerns, S.A., La Suiza, S.A., Los Hermanos Ibarra, etc.. Explicó además, que cuando se hizo el camino Ensenada-Guadalupe se estableció un campamento caminero de los trabajadores, ocupando parte de las tierras de los mexicanos Florencio Contreras y Luis Salazar. Más pobladores se acomodaron en el lugar, y el gobierno tuvo que expropiar por causa de utilidad pública 107 Has. de los terrenos mencionados, en los que se estableció un centro de población semiurbano, sin afectarse tierra cultivada. Según Braulio Maldonado, algunos rusos y mexicanos enemigos del gobierno azuzaron a campesinos sin tierras para que las solicitaran por la vía ejidal o de colonización, aunque nunca llegó la sangre al río. Baja California. Comentarios políticos; Braulio Maldonado Sández. UABC, 1993; pp. 156-157. ↩︎
Los baños de vapor consistían en un cuarto cerrado, con un depósito de piedras que se calentaban atizando el fuego desde afuera de la casa; cuando las piedras estaban suficientemente calientes, se vaciaba agua sobre ellas y se aprovechaba el vapor producido para el baño, igual que en el temazcal. ↩︎
Parte de la información que se da en este capítulo fue obtenida por el autor en el Museo Comunitario del Valle de Guadalupe, de la señora Francisca Samarin. El museo fue inaugurado el 31 de agosto de 1991 con el apoyo del INAH, la Fundación de Valle de Guadalupe, el Instituto de Cultura de Baja California y la comunidad. Empezó como museo comunitario y hoy es museo local. ↩︎
Alric, op.cit., p. 209. ↩︎
Rufus King Porter fue hijo del famoso Rufus Porter, personaje que creó la importante revista norteamericana Scientific American. ↩︎